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El Apunte de Camilo

El cartero y la mala hora de Trump

Por Camilo Egaña

Nota del editor: Camilo Egaña es el conductor de Camilo. Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor.

(CNN Español) — No lo va a admitir. Va a intentar a toda costa que no se le note.

Si le preguntan y si no, también, -porque él es como es- improvisará un chiste, una frase demoledora o un gesto. O lo de siempre: embestirá a quien le pregunte.

Pero Donald Trump detecta que el aire a su alrededor se enrarece cada vez más. Que la presión barométrica sigue bajando, como cuando un huracán se acerca.

Lo que se dice en el Congreso de EE.UU. horada ese caparazón de triunfador que ostenta Trump o cualquier otro “neurótico del éxito”, como diría Pier Paolo Pasolini.

Comienza la segunda semana de audiencias públicas en la investigación para un juicio político al presidente.

Otros nueve testigos comparecen y la televisión los seguirá mostrando en directo. Y la gente se asomará alguna que otra vez a las pantallas.

Con la elegancia verbal que le caracteriza, el mandatario reitera que no ha hecho “nada malo” y anuncia que sopesa “seriamente” testificar para defenderse.

Algo que podría resultar letal, porque el peor enemigo de Trump es el propio Trump.

En los corredores políticos se sigue diciendo que, más allá de lo que consigan los demócratas con estas audiencias, mucho dependerá de la opinión pública: esa masa amorfa que baila un vals eterno: el de las encuestas.

Sin ir más lejos, el cartero me ha traído esta mañana un sobre que contiene una de esas encuestas. Y la promesa de recibir 20 dólares si respondo lo que me venga en ganas. La primera pregunta era si yo estaba razonablemente contento con las audiencias en Washington.

Saqué a Coco y a Lucas a darle la vuelta a la manzana.