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Televisión

La nueva revolución del entretenimiento

Por Juan Carlos Arciniegas

Nota del editor: Juan Carlos Arciniegas es periodista y conductor de CNN en Español. Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor.

Nota: A propósito del Día Mundial de la Televisión (21 de noviembre), proclamado por la Asamblea General de la ONU desde 1996.

Hollywood (CNN) — Anotaba esta semana el New York Times que con cada generación Hollywood siempre ha vivido una gran sacudida. Que en promedio cada tres décadas, se presentan cambios que transforman a la industria del entretenimiento. Hoy somos testigos de uno nuevo.

En los años 20 del siglo pasado, el público quedó fascinado con la transición del cine mudo al de las películas habladas. En los años 50, la televisión abierta o tradicional tuvo su gran florecimiento gracias a las grandes cadenas. En los 80, señalaba el diario, fue el turno de la televisión por cable. Y hoy, cerrando la segunda década de este nuevo siglo, estamos viviendo la del streaming, un fenómeno que ha cambiado drásticamente la experiencia del entretenimiento audiovisual.

Si bien la nostalgia nos impulsa a regresar a las costumbres de antes, como la de cumplir esa cita inamovible que el público tenía una o varias noches a la semana con sus programas favoritos, las condiciones actuales hacen cada vez menos atractiva esa vuelta al pasado.

Por mucho tiempo, la cadena NBC utilizó el eslogan de “Must See TV” (“Televisión que debe verse”) para vendernos la idea de que su oferta de programación era vital, necesaria e imperdible. De hecho, muchos de esos programas han querido estar de nuevo en pantalla luego de años y años de haber salido del aire. El regreso formal de “Will & Grace” tomó poco más de una década y ya va por su undécima temporada. “Friends” no se queda atrás; este año, cuando celebramos sus 25 años de haberse estrenado, el público sigue consumiendo sus 10 temporadas, bien sea en televisión por cable o en la plataforma Netflix. Un reciente informe del Hollywood Reporter indicaba que los seis protagonistas y el equipo creativo original de esta serie estaban cocinando algo para su regreso. Y justo esta semana, la comedia romántica “Mad About You” despierta de una siesta de 20 años con nuevos capítulos.

Pese a la demanda que pueda haber por estos programas de “antaño”, a las nuevas generaciones les atrae quizá más el menú de los servicios de streaming, cuyos precios van desde los 5,00 dólares (por el recién creado Apple TV+) hasta los 14,99 dólares (de HBO Now). El carácter gratuito de la televisión de señal abierta o las distintas opciones que ofrece el sistema de cable básico ya no son una buena carnada.

Las razones que lo explican: nadie parece estar dispuesto a esperar hasta la semana siguiente para ver la continuación de una serie, ni tampoco a consumirla de una forma diferente al llamado ‘binge-watching’ -o maratón televisivo- por el que se es capaz de cancelar cualquier compromiso con los amigos y dedicar un fin de semana entero a ver, por ejemplo, los nuevos diez capítulos de la tercera temporada de la serie “The Crown” que Netflix acaba de lanzar.

En resumen, las reglas y horarios del visionado los ponemos nosotros mismos y ya no solo los directores de programación, que no siempre están en armonía con lo que el público realmente quiere ver y en qué momento.

Otros aspectos que han contribuido con el crecimiento de estas plataformas son la diversidad y, lo que yo denomino, la “libertad”. Diversidad de voces y contenidos. Una serie como “Stranger Things” cautivó al público más adulto por su nostalgia ochentera, pero al espectador millennial le regaló ídolos actuales. En el caso del público que admira los temas épicos y fantásticos, “Game of Thrones” se convirtió en todo un acontecimiento que superaba cualquier experiencia televisiva. Y cuando Estados Unidos apenas resolvía el tema del matrimonio igualitario, miembros de la comunidad LGBTQ que no tenían mayor voz en la televisión tradicional, finalmente pudieron verse reflejados más allá del estereotipo en series como “Transparent”, de Amazon, “Pose”, de FX, y más recientemente en “Euphoria”, de HBO.

En cuanto al tema de la “libertad”, me refiero a la que poseen hoy los creadores de contenidos, quienes han encontrado fuera de la televisión tradicional, los espacios para contar historias más acordes a la realidad. Una realidad que puede ser muy cruda, gráfica y brutal, pero que para las audiencias jóvenes son el verdadero espejo de la vida ahí afuera.

Un ejemplo de cómo un producto con un “look natural” en streaming conecta más con la audiencia que uno muy maquillado en la televisión tradicional, podría ser el de Julia Louis-Dreyfus. Durante casi una década, esta actriz interpretó a la temperamental Elaine en “Seinfeld”. Por ese trabajo obtuvo un premio Emmy y luego otro por el de su personaje en la menos popular comedia “The New Adventures of Old Christine”. Años más tarde, Louis-Dreyfus alcanzaría su verdadero potencial en la comedia de televisión por cable “Veep”. Gracias a que este último medio le permitió mostrar a un personaje con toda clase de defectos y un muy “colorido” vocabulario, Julia Louis-Dreyfus fue declarada por seis años consecutivos la mejor actriz de comedia de la TV estadounidense.

Hoy las plataformas digitales han heredado esa libertad creativa del cable, y por ello, no dudan un segundo en abordar con toda franqueza y naturalidad los temas que la televisión abierta apenas sí toca y de manera políticamente correcta.

Lo bueno es que de toda esta revolución que estamos viviendo, el televidente es uno de los más beneficiados. Sin embargo, hay quien también puede estar atravesando un estado de angustia ante la falta de tiempo para verlo todo en streaming. Aun así, las plataformas (Netflix a la cabeza) siguen sacando dinero de los bolsillos para abastecerse de contenido. Y ante ello, no queda más que seguir preguntando a los amigos: ¿cuál serie me recomiendas ahora?