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Política

Trump no fue el único aguafiestas en la cumbre de la OTAN de este año

Por Samantha Vinograd

Nota del editor: Samantha Vinograd es analista de seguridad nacional de CNN. Es consejera sénior del Instituto Biden de la Universidad de Delaware, no afiliado a la campaña de Biden. Vinograd trabajó en el Consejo de Seguridad Nacional del presidente Barack Obama de 2009 a 2013 y en el Departamento del Tesoro durante el gobierno del presidente George W. Bush. Sígala en @sam_vinograd. Las opiniones expresadas en este artículo son propias de la autora.

(CNN) — Con la indagatoria de juicio político que gravita sobre su cabeza, el presidente Trump quizás recibió de buena manera la posibilidad de salir de la ciudad. Mientras se preparaba para asistir a la Cumbre de la OTAN en Londres, unos días después de que un ataque terrorista inmovilizara a la ciudad, Trump debía estar listo para hablar de varios temas que históricamente ha evitado — incluyendo la importancia de las alianzas internacionales y los problemas que plantea el presidente ruso Vladimir Putin.

Trump no estuvo dispuesto a participar de algunas de estas conversaciones, los aliados europeos quizás eran escépticos respecto de lo que él tenía para decir, en particular mientras él seguía inventando teorías conspirativas de interferencia electoral ucraniana que benefician a Rusia, y mientras siguen saliendo a la luz detalles sobre sus prioridades hacia Ucrania.

Mientras los aliados se preparaban para cuestionar a Trump respecto de sus próximos pasos en lugares como Afganistán, su pregunta clave probablemente fue si a Trump realmente le importa en lo más mínimo la agenda de la OTAN. Ha sido un escéptico célebre de la OTAN.

Les anticipé el final: se dieron disputas internas

El manejo de crisis es una de las capacidades operativas principales de la OTAN, pero se están gestando crisis internas entre los miembros mientras consultan sobre cómo manejar las amenazas externas como Rusia, China y el terrorismo. Y Trump, que ha sido crítico de la Alianza en el pasado, seguirá siendo impredecible en las reuniones de la OTAN.

Este año, sin embargo, Trump no estuvo solo. El presidente francés Emmanuel Macron dice que la OTAN está experimentando «una muerte cerebral» por la impredecibilidad de Estados Unidos y las actividades militares turcas, incluyendo la ofensiva del país en el norte de Siria. Las autoridades francesas también han criticado la negativa de Turquía a respaldar un plan de defensa de la OTAN para la península balcánica y Polonia. En respuesta, hace dos semanas, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan dijo que Macron debería revisar si él es que tiene «muerte cerebral».

Macron se niega a dar marcha atrás. Era probable que los insultos de Erdogan se reanudaran en la cumbre, en particular si los aliados continúaban criticándolo por su compra de sistemas de defensa aérea rusos, que son incompatibles con los sistemas de la OTAN y podrían presentar nuevos riesgos de seguridad, y por su ofensiva en Siria.

Las diatribas entre aliados – en vez de ser contra actores externos – estropearon el mensaje de unidad que es tan crítico frente a la infinidad de amenazas externas. Trump, Erdogan y Macron deberían recordar que cada vez que se insultan entre sí y expresan sus desacuerdos abiertamente, eso hace que los enemigos externos como Putin se sientan más fuertes porque dan la señal de una alianza debilitada.

El acoso tiene sus beneficios: aumento del gasto en defensa

A pesar del enorme rendimiento de la inversión – después de todo, la OTAN nos defendió después del 11 de septiembre y luchó con nosotros en Afganistán, Iraq y Siria – Trump ha regañado a los miembros de la OTAN por no gastar más de su propio dinero en el área de la defensa y hasta dejó entrever que podría estar considerando una respuesta que incluya el ajuste de nuestra presencia militar en el mundo, al sacar a los efectivos estadounidenses de Alemania.

Y aún no está convencido del valor de la OTAN – supuestamente hasta habló sobre la posibilidad de dejar la Alianza. Trump también ha tergiversado la manera en que Estados Unidos apoya financieramente a la OTAN, al decir que otros miembros le deben dinero a Estados Unidos. Ahora, el gobierno de Trump está recortando supuestamente su contribución directa al financiamiento de la OTAN del 26% al 22% del presupuesto de la OTAN y espera que otros países compensen el déficit.

Pero las tácticas de acoso podrían estar dando frutos. Hace un par de semanas, el secretario general de ONU, Jens Stoltenberg, dijo que el verdadero aumento en el gasto de la OTAN para 2019 es de 4,6%, y los aliados europeos y Canadá habrán invertido más de US$ 100.000 millones adicionales desde 2016. Según Stoltenberg, en 2019, nueve miembros de la OTAN cumplirán con el delineamiento propuesto por Trump de gastar 2% del PIB en defensa. Esto será música para los oídos de Trump.

Pero, según dijo Stoltenberg, los aliados no deberían invertir más en defensa para complacer a Trump, «deberían invertir en defensa porque enfrentamos nuevas amenazas y nuevos desafíos» incluyendo a China, una Rusia más resuelta, amenazas cibernéticas y otros.

Gastar sabiamente

Mientras Trump se enfoca restringidamente en la financiación de defensa, no ha articulado el propósito de esa financiación – ni contra quién se están defendiendo los miembros de la OTAN. Macron dice que el enemigo en común de los miembros es el terrorismo, y ya sea que consista en contrarrestar a Al Qaeda, ISIS u otros grupos terroristas, la OTAN se ha enfocado de manera consistente en la lucha contra el terrorismo.

Ante el ataque terrorista en Londres de hace dos semanas — y las amenazas en curso de las redes terroristas – el contraterrorismo debería seguir siendo una prioridad. Por supuesto, los aliados podrán cuestionar el compromiso de Estados Unidos hacia esta misión, ante la decisión unilateral de Trump de sacar de Siria a las fuerzas estadounidenses que brindan apoyo a operaciones contra grupos terroristas.

Si bien Macron se negó a designar a China como enemigo de la OTAN, China también está supuestamente en la agenda de la cumbre. El abordaje de la influencia creciente del país en el ciberespacio y en zonas clave como el Ártico y los países balcánicos debería ser un objetivo compartido entre los miembros. Es probable que el uso de los miembros de la tecnología 5G china sea un tema destacado debido a las preocupaciones de Estados Unidos de que el equipamiento 5G chino pueda ser usado para espiar.

Si bien los aliados se unieron en torno a preocupaciones en común como el contraterrorismo y China, aún había otro problema obvio: la agresión rusa. Otros aliados han hablado en público sobre las actividades desestabilizadoras de Rusia – desde la interferencia electoral hasta la invasión rusa a Crimea y sus campañas de desinformación – aún cuando entablan un diálogo con Rusia sobre temas como Ucrania.

Y aun así la OTAN respaldó la decisión de Estados Unidos de salir del Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio – un acuerdo que obligaba a Estados Unidos y a la Unión Soviética (luego a Rusia) a eliminar todo misil teledirigido y balístico nuclear y convencional de lanzamiento terrestre con alcances de entre 500 a 5.500 km – teniendo en cuenta que Rusia está desarrollando y probando un sistema de misiles que ha violado el acuerdo.

Hasta la fecha, Trump no ha utilizado su tiempo con los aliados de la OTAN para reconocer claramente las amenazas rusas. Y con su enfoque terco en la teoría conspirativa relacionada con la supuesta interferencia ucraniana en la elección de 2016 – a pesar de la falta de evidencia de parte de la comunidad de inteligencia – es probable que Trump redoble su indiferencia a los problemas que Putin representa. Ha pedido más diálogo con Rusia y dice que se le debería permitir el reingreso a Rusia a lo que solía ser el G8.

Otros líderes como Macron quieren un diálogo con Rusia, y Stoltenberg ha aconsejado que la Alianza tenga un diálogo cara a cara con Rusia.

Pero no han articulado la gama de amenazas que Rusia representa. Mientras Rusia continúa sus campañas de desinformación en Estados Unidos y en el exterior a la vez que intenta mejorar sus capacidades militares y despliega más activos físicos a lo largo de Europa y el Medio Oriente, el silencio de Trump respecto de Rusia seguirá diciendo mucho, en especial a Putin.