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Quién ganó y quién perdió el debate demócrata en Iowa

Por análisis de Chris Cillizza

(CNN) — Seis aspirantes presidenciales demócratas debatieron el martes por la noche en Iowa, en lo que fue la última oportunidad de verse las caras antes de que los votantes de ese estado den el banderazo de salida a la carrera por la nominación demócrata dentro de 20 días. ¿Cómo le fue a cada uno? Estos son los ganadores y perdedores del debate, según Chris Cillizza.

MIRA: Lo más destacado del debate demócrata de Iowa

GANADORES

Pete Buttigieg: El ex alcalde de South Bend, Indiana, demostró el martes por la noche que es el mejor polemista en este grupo. Pero también hizo algo más importante que eso: en los primeros 30 minutos del debate, Buttigieg mostró una competencia, firmeza y profundidad de conocimiento junto con experiencia personal que debería ayudarlo a pasar la prueba del comandante en jefe a los ojos de los votantes. Habló con fuerza y potencia sobre sus problemas con el enfoque del presidente Donald Trump hacia Irán y la necesidad de volver a la mesa de planeación en el Congreso para autorizar el uso de la fuerza militar. También vale la pena señalar que a pesar del estatus de Buttigieg como uno de los candidatos de primera línea en la carrera, rara vez parece estar en el lado receptor de los ataques dañinos de sus oponentes.

Elizabeth Warren: La senadora de Massachusetts pronunció la frase de la noche, señalando que los cuatro hombres en el escenario habían perdido 10 elecciones mientras que las dos mujeres en el lugar –ella y la senadora de Minnesota Amy Klobuchar– nunca habían perdido una elección. Y tampoco fue solo una frase hecha que se olvidará rápidamente; es una respuesta efectiva a la idea de que ella es demasiado liberal para vencer a Trump. Si bien Warren lució algo inestable durante la discusión de política exterior al comienzo del debate, encontró su camino cuando habló sobre salud, demostrando un compromiso para apuntar a lo grande, un contraste entre su enfoque (en todo) y el de Buttigieg y el ex vicepresidente Joe Biden.

Amy Klobuchar: La senadora de Minnesota llegó al debate con un objetivo simple: presentarse como una alternativa pragmática a los votantes que buscan a alguien que no sea Biden (o, en menor medida, Buttigieg). Ella, en términos generales, logró ese objetivo, aunque Klobuchar fue menos destacada en este debate que en el anterior. (Su incapacidad para recordar el nombre de la gobernadora de Kansas, Laura Kelly, fue más que un poco vergonzosa). ¿Habría esperado Klobuchar un giro más estelar en este debate? Si. ¿Se sentirá muy feliz con su actuación? Sí, también.

La política: La crítica más habitual en estos debates presidenciales es que el enfoque se centra en las personalidades, no en las políticas. Espero que esos críticos hayan visto el debate del martes por la noche. Hubo montones y montones de políticas (salud, atención a menores, política exterior, cambio climático) y muy pocas preguntas centradas en la personalidad. Si uno era un votante potencial que sintonizó este debate para conocer cuál es la posición de los principales candidatos en los temas principales del día, obtuvo lo que estaba buscando.

1990: La discusión entre Warren y el senador de Vermont Bernie Sanders sobre si ella era la única persona en el escenario que había vencido a un republicano en los últimos 30 años centró gran parte del debate en cuánto tiempo exactamente había pasado desde entonces. Además, hablando de 1990, eso me hizo pensar en 1990: cuando ocurrió el escándalo de playback de Milli Vanilli (¡búsquenlo, niños!), «Twin Peaks» apareció en la televisión (todavía no puedo creer que eso haya sucedido) y las «Tortugas Ninja» (¡Maldito seas, Shredder!) estaban de moda. Aquellos buenos tiempos.

PERDEDORES

Joe Biden: Si Buttigieg es el mejor de los polemistas entre los seis aspirantes principales, entonces el exvicepresidente es el peor. El martes por la noche, parecía olvidar o expresar incorrectamente un punto, obligándolo a regresar y repetirlo para asegurarse de que lo hizo bien. Fue una actuación vacilante, en la que se mostró menos contundente y seguro de sí mismo que otros en el escenario. Biden también pasó mucho tiempo hablando de los errores que había cometido en las elecciones pasadas (el apoyo a la guerra en Iraq fue el más destacado), para lo que no creo que su campaña quisiera que utilizara mucho tiempo del debate. Con todo lo dicho, Biden no ha sido un gran polemista en todo este proceso, y no ha tenido ningún impacto importante en sus números en las encuestas. Y Biden no cometió ningún tipo de error catastrófico que lo descalificara o afectara gravemente en su apoyo actual en los cuatro primeros estados con derecho a voto.

Bernie Sanders: El desdén de Sanders por la declaración de Warren de que él le había dicho que una mujer no podía ganar la Casa Blanca en 2020 -.»No lo dije», afirmó– me molestó. Sanders trató de retratar el tema como irrelevante, tramado por los republicanos y los medios de comunicación para distraer a los votantes. Pero no lo es. La propia Warren dijo –¡para el registro!– que cuando le dijo a Sanders que creía que una mujer podía ganar, «él no estuvo de acuerdo». (Warren reiteró esa postura en el debate). Sanders efectivamente contrastó su historial sobre la guerra en Iraq y sobre el comercio con Biden. Pero de alguna se quedó afuera cuando el tema se dirigió a «Medicare para todos», que fue un debate principalmente entre Warren y Buttigieg, y nunca tuvo una respuesta decente a la pregunta sobre los costos reales de sus programas.

Tom Steyer: En pocas palabras, el empresario multimillonario se vio muy rebasado. Batalló para demostrar que estaba mejor preparado que sus rivales para administrar la política exterior del país –su respuesta se centró en el hecho de que ha viajado mucho internacionalmente (y, no, no estoy bromeando) — y a partir de ahí las cosas no salieron mucho mejor para él. Durante la mayor parte del debate, se sintió como si los 5 principales estuvieran involucrados en una conversación y Steyer, bueno, simplemente estaba allí.