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Donald Trump

Donald Trump

Un discurso del estado de la Unión de Trump lleno de teatralidad dispara la indignación partidista

Por Kevin Liptak

Washington (CNN) — Con el Senado al borde de una votación sobre el juicio político que se espera que lo mantenga en el cargo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, usó el martes un discurso teatral del estado de la Unión para implorar a los estadounidenses que hagan lo mismo.

Repleto de sorpresas dramáticas y con muchos temas de reelección, Trump esperaba que el discurso lo reivindicara en la misma sala de la Cámara de Representantes donde fue llevado a juicio a finales del año pasado.

Pero la amarga atmósfera partidista era imposible de evitar. Trump se dirigió a un Congreso que sigue estando amargamente dividido sobre si cometió altos crímenes y delitos menores. Y desde el principio, el espectro del juicio político se cernía sobre el lugar.

Cuando la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, con quien Trump no ha hablado en meses, extendió su mano para saludar al presidente, él se dio la vuelta y la dejó colgada. Ella sonrió ampliamente mientras miraba hacia la bancada demócrata y se encogió de hombros.

A medida que avanzaba el discurso, los miembros demócratas del Congreso permanecieron en silencio en su mayoría, incluso cuando sus colegas republicanos se pusieron de pie y vitorearon. Algunos incluso se levantaron para salir a distintos intervalos. Y cuando el presidente terminó, se pudo ver a Pelosi en la cámara rompiendo estoicamente las páginas en las que se imprimió el discurso de Trump.

El momento –intercalado en un día entre el caótico inicio de la contienda por la candidatura presidencial demócrata en Iowa y la esperada conclusión de la saga de cinco meses de juicio político– ya impregnaba la versión 2020 del discurso con un drama que a menudo está ausente en el ritual anual.

Pero Trump también se aseguró de que su discurso tuviera espectáculo, en parte reflejando sus temas partidistas.

En un movimiento sin precedente reciente en un discurso del estado de la Unión, otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad al conservador Rush Limbaugh, afectado por el cáncer, quien estaba sentado en la galería. Limbaugh, quien considera a Trump como un amigo, ha utilizado su plataforma radial para criticar a los demócratas y hacer avanzar una agenda de extrema derecha. Trump le agradeció por «sus décadas de incansable devoción a nuestro país».

Otros momentos fueron menos controvertidos. Trump presentó al hombre que Estados Unidos considera el legítimo presidente de Venezuela, Juan Guaidó, en un raro momento de aplausos bipartidistas.

Le informó a una joven estudiante que había una beca disponible para que ella asistiera a una escuela mejor.

Y sorprendió a la esposa de un militar al anunciar que su esposo había regresado de su misión, organizando una emocionada reunión en la galería mientras sus dos hijos pequeños miraban.

Esos momentos ayudaron a Trump a evadir el drama obvio en la habitación: el juicio político que cerrará con la absolución el miércoles. Sus asesores habían insistido de antemano en que Trump omitiría mencionar el juicio político y no los sorprendió con ningún comentario furioso, a pesar de su resentimiento.

En cambio, Trump promovió los logros económicos que, según él, han restaurado la posición de la nación.

«En solo tres cortos años, hemos destrozado la idea del declive estadounidense y hemos rechazado la reducción del destino de Estados Unidos. Hemos rechazado totalmente la reducción», dijo Trump, utilizando el discurso a nivel nacional para socavar nuevamente a su predecesor, bajo el cual la economía de Estados Unidos comenzó su recuperación después de la crisis financiera de 2008. «Estamos avanzando a un ritmo inimaginable hace poco tiempo, y nunca, nunca retrocederemos».

Si bien a Trump le gusta afirmar que heredó una economía débil, el aumento de puestos de trabajo y el crecimiento económico que él proclama comenzaron bajo el presidente Barack Obama. Y la semana pasada, el gobierno informó que la economía de EE. UU. creció en 2019 a su ritmo más lento en tres años.

Aún así, Trump sigue siendo optimista en su evaluación económica, la cual cree que resultará convincente para los votantes este año. Subrayando el mensaje de campaña: cánticos de «cuatro años más» de los republicanos en la audiencia casi tan pronto como Trump comenzó a hablar.

«La visión que expondré esta tarde demuestra cómo estamos construyendo la sociedad más próspera e inclusiva del mundo, una en la que todos los ciudadanos puedan unirse al éxito sin precedentes de Estados Unidos, y donde cada comunidad pueda participar en el extraordinario ascenso de Estados Unidos», dijo Trump.

Trump no criticó abiertamente a ningún rival potencial demócrata. Pero sí advirtió contra una «toma socialista de nuestro sistema de atención médica», una crítica implícita al senador socialista demócrata Bernie Sanders, quien emergió en una posición fuerte de las caóticas asambleas de Iowa.

«Para aquellos que miran en casa esta noche, quiero que sepan: ¡nunca dejaremos que el socialismo destruya la atención médica de Estados Unidos!», dijo Trump.

Un colapso al informar los resultados de las asambleas demócratas de Iowa el lunes privó a cualquier candidato de un impulso antes del martes. Y más temprano el martes, una encuesta de Gallup mostró que Trump alcanzó los mejores números de su presidencia, con un 49% de los encuestados que aprueban su desempeño laboral y un 50% que lo desaprueban.

La economía ha impulsado gran parte del respaldo a Trump, y el martes promovió nuevos acuerdos comerciales con China y países de América del Norte. También anunció la recién formada rama militar de la Fuerza Espacial y adelantó duras medidas de seguridad fronteriza, como despotricar contra las llamadas «ciudades santuario».

«Estados Unidos debería ser un santuario para los estadounidenses respetuosos de la ley, no para los extranjeros criminales», dijo.

También ofreció afirmaciones dudosas como un compromiso para proteger el seguro de salud para los estadounidenses con afecciones preexistentes. Aunque Trump dice que haría esto, su administración ha tomado medidas consistentes para socavar la Ley de Cuidado Asequible, incluida la incorporación a una demanda destinada a revocar la ley, sin presentar planes alternativos que ofrezcan beneficios similares.

Trump esperaba convencer a una de las audiencias televisivas más grandes del año de que sus ideas y registros justifican otro mandato de cuatro años, a pesar de ser el tercer presidente en la historia de Estados Unidos en ir a juicio a político.

En algún momento, Trump y sus asesores esperaban usar el discurso como una vuelta de victoria después de una votación absolutoria. Pero un compromiso procesal extendió el juicio a otra semana y ahora una votación final sobre los dos cargos de juicio político no llegará hasta el miércoles por la tarde.

Si bien no fue el primero en dirigirse al Congreso a mitad del juicio –el presidente Bill Clinton pronunció su discurso del estado de la Unión de 1999 justo cuando se iniciaban las discusiones de su propio juicio político–, Trump será el primer presidente en ser llevado a juicio político antes de enfrentarse a las urnas, lo que deja poco espacio de previsión en la próxima campaña. Se espera que los temas presentados el martes formen el núcleo de su mensaje en los próximos 10 meses.

Trump pasó parte del fin de semana preparándose para el discurso, que un equipo de redactores de discursos ha estado escribiendo durante meses. Por lo general, los asesores de la Casa Blanca solicitan recomendaciones de toda la administración sobe ideas para incluir en el discurso.

Trump ofreció sus propios temas y líneas específicas que se incluyeron en el discurso del martes por la noche, a menudo garabateándolas con plumón en trozos de papel que luego se entregaban a su equipo de redacción. Se esperaba que ensayara en el sótano de la Casa Blanca más temprano durante el día.

Es el tercer discurso de Trump sobre el estado de la Unión y su cuarto discurso en una sesión conjunta del Congreso.

Antes de hablar, la Casa Blanca anunció una lista de invitados destinada a subrayar el mensaje de Trump: un exadicto que se ha beneficiado de uno de los programas de capacitación laboral de la «zona de oportunidad» de la administración; el subjefe de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos; una madre y un hijo cuyo padre murió por una bomba en la carretera que, según la Casa Blanca, fue suministrada por el abatido comandante iraní Qasem Soleimani, y un ex jefe de policía en Venezuela que estuvo encarcelado durante años en el país antes de escapar a la Florida.

La Casa Blanca también invitó a Charles McGee, alguna vez aviador de Tuskegee, y a los padres de Kayla Mueller, la cooperante estadounidense asesinada por ISIS en Siria.

En los días previos al discurso, Trump mostró su enfado con los demócratas por llevarlo a juicio político, minimizando las perspectivas de que podría trabajar sin distinción partidista en el próximo año.

«Es bastante difícil si lo piensas», le dijo Trump a Fox News. «No estoy seguro de que puedan hacerlo, para ser honesto. Creo que solo quieren ganar. Y no importa cómo ganen».

Posteriormente, hubo pocas señales de que el bipartidismo esté en el futuro. Después de que el desaire del saludo y el desgarro del discurso se volvieron virales, ambas partes buscaron aprovecharse de ello.

«Los demócratas nunca dejarán de extender la mano de la amistad para hacer el trabajo #PorLa Gente», escribió Pelosi en Twitter, acompañado de una foto de su apretón de manos no correspondido. «Trabajaremos para encontrar un terreno común donde podamos, pero defenderemos nuestro terreno donde no podamos».

La Casa Blanca, a su vez, afirmó que Pelosi estaba siendo mezquina.

«Para una noche tan grande, ella se comportó muy pequeña», dijo un funcionario de la Casa Blanca.

En la cuenta de Twitter de la Casa Blanca, una publicación afirmaba que Pelosi «acaba de romper: uno de nuestros últimos aviadores sobrevivientes de Tuskegee. La supervivencia de un niño nacido a las 21 semanas. El luto de las familias de Rocky Jones y Kayla Mueller. La reunión de un miembro del Ejército con su familia. Ese es su legado».