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#MeToo

La omnipresencia de Harvey Weinstein: al llamado “Dios” de Hollywood le sobraban creyentes

Por Juan Carlos Arciniegas

(CNN Español) — Harvey Weinstein nunca fue el típico productor de Hollywood; al menos no uno de esos que siendo reyes absolutos de la industria prefieren mantener un perfil bajo ante el mundo exterior, dejando que sean los directores de sus películas y sobre todo sus estrellas las que hablen por ellos. A Harvey Weinstein, en cambio, sí le gustaban los reflectores.

Sus fiestas siempre fueron las más apetecidas de la industria porque debido a su fascinación por esas estrellas de cine, algunas de las cuales él mismo llegó a crear, todos querían estar en la lista de invitados.

En YouTube hay un video compilatorio de estrellas que como Ben Affleck y Matt Damon le agradecen en 1998 haberles dado su primera oportunidad. Figuras de la talla de Renée Zellweger o Penélope Cruz lo mencionaron de manera especial en sus discursos de aceptación cuando ganaron su primer premio Oscar. Tampoco se olvida el agradecimiento de la muy emocionada Gwyneth Paltrow cuando también obtuvo el Oscar hace más de 20 años.

Pero no solo el talento joven agradecía a este hombre de distintos apodos. La propia Meryl Streep, al ganar el Globo de Oro por su papel de Margaret Thatcher, se refirió a él como “Dios”.

Harvey Weinstein y Meryl Streep en 2012 (Crédito: Kevin Winter/Getty Images)

Y su séquito de admiradores no se limitaba a la comunidad de Hollywood. En Washington, Harvey Weinstein logró forjar fuertes alianzas con figuras importantes del Partido Demócrata.

Según información del “Center for Responsive Politics”, que hace seguimiento a la financiación de las campañas políticas en Estados Unidos, Weinstein ayudó a reunir un millón y medio de dólares entre 1990 y 2016 para los esfuerzos electorales de dicho partido y en especial de los Clinton. En el caso específico de la campaña presidencial de Hillary Clinton de 2016, la ayuda incluyó un evento repleto de celebridades en la casa del productor, en Nueva York, donde todos podían hacer sus donaciones. De hecho, cuando el escándalo contra el productor estalló en octubre de 2017, muchos se preguntaban por qué los Clinton tardaron en reaccionar a la noticia. Cinco días después de publicadas las investigaciones periodísticas, Hillary Clinton señaló, a través de un comunicado, sentirse sorprendida y consternada por las revelaciones en contra de Weinstein. “El comportamiento descrito por las mujeres que se han atrevido a hablar no puede ser tolerado”, añadió.

Weinstein también fue amigo de los Obama. En repetidas ocasiones los visitó en la Casa Blanca y durante un evento allí para estudiantes de cine, la entonces primera dama Michelle Obama lo describía como una persona maravillosa y buen amigo. Tras las revelaciones en contra del productor, los Obama emitieron un comunicado en el que dijeron: “Michelle y yo estamos indignados ante los informes sobre Harvey Weinstein”.

La marca Weinstein nació en los años 70, cuando junto a su hermano y eterno colaborador, Bob Weinstein, integraron una compañía que producía conciertos musicales. La pasión compartida por el cine los llevó a ambos a fundar su propia distribuidora de cine, “Miramax”, desde donde apoyaron producciones modestas pero de impacto social. Fue en el año 1989, con el lanzamiento de “Sexo, Mentiras y Video”, de Steven Soderbergh, donde se posicionaron como una gran casa productora independiente.

Uno de los apodos que tenía este productor era el de “Harvey, Manos de Tijera” por su despiadada forma de recortar la duración de las películas que realizaban sus directores, fueran o no cineastas establecidos. Tarantino tuvo que dividir su película “Kill Bill” en dos partes para evitar precisamente una masacre en el cuarto de edición. Y recientemente, el hoy multigalardonado director coreano “Bong Joon Ho” recordaba cómo Weinstein intentó hacer cortes a su película “Snowpiercer” de 2013, obligando al realizador coreano a aducir razones de tipo familiar y personal para salvar una de sus escenas, lo que en realidad no era cierto pero le ayudó con su objetivo.

25 de mayode 2018 – Harvey Weinstein, el deshonrado magnate del cine cuyas supuestas agresiones sexuales provocaron el movimiento internacional #MeToo, se entrega al Departamento de Policía de Nueva York. Fue acusado de violación y abuso sexual en casos relacionados con tres mujeres. Se ha declarado inocente de todos los cargos. (Shannon Stapleton / Reuters)

La caída de Weinstein y el nacimiento del “Me Too” han servido para que hoy en el cine y la televisión se estén abordando más y más temas de acoso y agresión sexual a nivel laboral. El año pasado vimos el estreno de una serie como “The Morning Show” y recientemente el de la película “Bombshell”; esta última una de las más comentadas en la recién concluida temporada de premiaciones. Ambos proyectos estaban enmarcados en el mundo del periodismo, pero hace un par de semanas se estrenó en Estados Unidos “The Assistant”, una película de corte independiente, como las que apoyaba Weinstein, donde la protagonista es testigo del abuso que un poderoso ejecutivo de una firma cinematográfica imparte a diestra y siniestra. Las críticas han sido positivas y sin ser basada en el caso Weinstein, las comparaciones no se han hecho esperar. Y ahora, ante la inminencia de un veredicto, habrá quienes lo estén esperando para escribir, ahora sí, el final de su propia película.