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Mujer

Ser mujer en el planeta Tierra es… un día vs. una eternidad de lucha por la igualdad

Por Vanessa Marzán Toro

Nota del editor: Vanessa Marzán Toro es experta en comunicación estratégica, especialista en lenguaje no verbal, consultora y conferencista. Las opiniones expresadas en este artículo son propias de la autora.

(CNN Español) — ¿Qué es ser mujer en este tiempo y espacio? En días recientes realicé un experimento en mi red social. Subí el siguiente post: Ser mujer en el planeta Tierra es … ¡cuál fue mi sorpresa! No habían pasado segundos y comencé a observar cómo aparecían de forma constante notificaciones de las reacciones de muchas mujeres que encontraron en ese espacio su forma de comunicar sus sentimientos en el Día Internacional de la Mujer (que, al final de cuentas, somos todas).

Frases como: un regalo, injusto, poder, vida, lucha incansable, discriminación, luchar contra las expectativas de la sociedad, vivir en terreno de continua conquista, maravilloso, retador, agotador. Vivir intentando conseguir un balance entre ser y tener. Difícil si quieres ser madre y profesional. Una bendición. Ganar la mitad de lo que hace un hombre haciendo el doble del trabajo.

Estas son solo algunas de las muchas reacciones que tuve en ese post. Para la mujer, la vida es un constante elegir, sacrificar y demostrar. En una sociedad y entorno laboral que todavía giran alrededor de las necesidades y la forma de entender el éxito desde una perspectiva masculina, es imposible para la mujer llenar todas las expectativas de ser “exitosa”, sin perderse en el camino o sacrificar la vida personal, la maternidad o su calidad de vida como mujer. Vivimos en una sociedad en la que constantemente somos juzgadas por no ser suficientemente… “buenas madres, esposas, hijas y profesionales”.

En pleno siglo XXI, el tema de la brecha salarial entre hombres y mujeres está vigente, latente y es urgente. Miles de mujeres pierden sus irremplazables vidas a manos de sus parejas cada día, solo por la creencia desarrollada por la sociedad machista que percibe a la mujer como una propiedad. Un falso derecho a disponer de nuestros cuerpos y destinos. No soy pesimista, sino realista. No podemos cambiar la realidad si no somos capaces de reconocerla.

Ciertamente gracias a mujeres como las que celebramos en marzo, tildadas de locas, histéricas y transgresoras, yo y millones de mujeres alrededor del mundo (no todas) tienen hoy derecho al voto, a la educación y la libre expresión. Gracias a ellas, hoy nos inspiran mujeres astronautas, ingenieras, jefas de gobierno, entre muchas otras profesiones con las cuales jamás se nos hubiera permitido soñar. Estamos en deuda con las mujeres que han luchado por ti y por mí. Continuemos rompiendo las reglas que impone la sociedad actual para que futuras generaciones de mujeres puedan mirar atrás y decir gracias a la #generaciónigualdad de 2020, hoy no soy un género. Soy un ser con iguales oportunidades y derechos en este planeta Tierra.