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Coronavirus

Coronavirus

Una carta abierta a mis compañeros de fiesta en la playa

Por Annika Olson

Nota del editor: Annika Olson es subdirectora de investigación de políticas en el Instituto de Investigación y Análisis de Políticas Urbanas de la Universidad de Texas, en Austin, e integrante de Public Voices Fellowship del Proyecto OpEd. Las opiniones expresadas en este comentario pertenecen exclusivamente a la autora. Ver más artículos de opinión en CNN en Español. 

(CNN Español) – Soy una corredora saludable de 25 años. Y, hasta nuevo aviso, estaré corriendo en áreas aisladas, leyendo libros, cocinando y haciendo yoga en casa.

Pero para la mayoría de ustedes, parece que las vacaciones de primavera están en plena vigencia. Todos los días, veo más y más historias en Instagram de jóvenes en conciertos y disfrutando de comida y alcohol, más de las que me gustaría contar.

Recientemente, Katie Williams, una exconcursante de Miss Nevada y candidata para la Junta de Consejeros de la Escuela del Condado Clark en Las Vegas, tuiteó orgullosamente sobre su viaje a un establecimiento lleno de gente, como respuesta a la representante estadounidense Alexandria Ocasio-Cortez, quien había instado a “las personas sanas y a las personas menores de 40 (años) que POR FAVOR detengan la aglomeración en bares, restaurantes y espacios públicos en este momento. Tengan sus comidas en casa”.

El martes de la semana pasada, algunas playas de Florida estaban abarrotadas de jóvenes que nadaban y tomaban el sol, a pesar de las medidas federales de distanciamiento social. Las aerolíneas redujeron drásticamente la capacidad y el gobierno ha contemplado cancelar vuelos nacionales. Incluso, hay informes que indican que algunos jóvenes ven una oportunidad en las ofertas de viajes, lo que es desmesurado, dado que los expertos dicen que todos debemos actuar como si tuviéramos el virus. Este tipo de movimiento frívolo por parte de personas que piensan que son saludables muestra un desprecio insensible no solo por aquellos que son médicamente vulnerables sino por nuestro propio sistema de atención médica.

Como generación, hemos abordado cuestiones como el cambio climático, que se ha desarrollado a lo largo de décadas y milenios. ¿Por qué algunos de nosotros no podemos mirar dos semanas hacia el futuro?

Todos ustedes han visto los números sobre covid-19. Lo que quizás no saben es que estas cifras no solo son más bajas que las que hay en realidad, sino que, dada nuestra relativa falta de pruebas y el hecho de que el virus puede ser contagioso incluso sin síntomas, es probable que ese número que conocemos sea exponencialmente aún más bajo.

Cuando algo aumenta exponencialmente se duplica o triplica en cada paso, así que algo que se veía moderado de repente se vuelve extremo. La persona promedio con covid-19 lo transmite a dos o tres personas y, sin pruebas adecuadas, debemos suponer que ha estado circulando por un tiempo.

Imagina pasar un día en la playa. Digamos que una, solo una, persona tenía coronavirus y contagió a otras dos personas. Si cada una de esas tres personas infecta a otros dos ya son nueve personas que se lo pasarán a otras dos personas. Entonces, el tercer día ya hay 27 personas infectadas. Eso significa que al final de una semana, 2.187 personas tendrían covid-19.

Pero aquí está el asunto: muchas de esas personas ni siquiera sabrán que están enfermas. El coronavirus puede ser contagioso incluso si no tienes síntomas (y puede tomar casi dos semanas para que se desarrollen). Es posible que algunos jóvenes que contraigan el covid-19 nunca se enfermen físicamente, pero aún así pueden transmitirlo a muchos otros.

De hecho, los datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. indican que, aunque los resultados más severos están ocurriendo entre las personas mayores, los millennials no son inmunes. Se estima que un 29% de los casos de coronavirus en los que se conoce la edad del paciente el rango oscila entre los 20 y 44 años.

Seguro, muchos de nosotros podemos librarnos de esta enfermedad. Pero millones de personas no pueden, y estamos poniendo sus vidas en riesgo. Puede ser que hayas tocado al camarero sin saber que él tenía diabetes; a la camarera que tenía hipertensión y es madre soltera de dos hijos o al chico guapo que no tiene seguro médico.

O visitaste a tu abuela que está envejeciendo, a una amiga que se está recuperando de una cirugía o a una compañera de trabajo embarazada. Todas estas personas corren un grave riesgo de infección, de perder sus trabajos o hasta sus vidas. Los virus que llevamos en nuestros cuerpos en este momento podrían acabar con los suyos.

Con la enfermedad replicándose en Estados Unidos tan rápido como en Italia, en dos semanas podríamos estar en donde ellos están ahora.

La periodista italiana Mattia Ferraresi admitió recientemente: “Muchos de nosotros fuimos demasiado egoístas para cambiar nuestro comportamiento. Ahora estamos encerrados y la gente muere innecesariamente”. No dejemos que la crisis en Italia sea en vano; aprendamos de ellos.

Hemos demostrado que tenemos las habilidades de liderazgo, conocimiento de las redes sociales y compromiso con nuestros amigos, familiares y comunidad para impulsar cambios importantes de paradigma. Esta vez, lo hacemos acostados.

Esto significa tomar en serio el distanciamiento social. Cancelando esos planes de salida con tus amigos, alejándose de las playas y tomando tiempo para hacer actividades en casa.

Sí, es perjudicial. Lo entiendo. Me encantaría reunirme con un grupo de amigos para una clase de ejercicios o una cena en nuestro restaurante favorito. Sin embargo, no voy a hacerlo, y tú tampoco deberías.

Pero bueno, seamos realistas y digamos que fuiste a una playa llena de gente y ahora te das cuenta de que fue un error.

Entonces, quédate en casa y rompe la cadena de contagio. El destino de decenas de miles, posiblemente cientos de miles, se reduce a un puñado de decisiones individuales.

Hagamos un pacto y comprometámonos a distanciarnos y proteger a los que más nos importan. Llama a tus amigos y familiares, mira tus programas favoritos, organiza un grupo de libros virtuales o incluso toma muchas siestas. Volveremos a los almuerzos y a los conciertos una vez que hayamos tomado medidas, se disminuya la curva y compartamos publicaciones en las redes sociales sobre la importancia de que los jóvenes se mantengan reguardados.

Hasta pronto,

Annika