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Coronavirus

Coronavirus

OPINIÓN La actitud de los ricos de EE.UU. frente al covid-19

Por Vicky Ward

Nota del editor: Vicky Ward es reportera senior en CNN. Es la exeditora ejecutiva de la revista Talk, exeditora colaboradora de Vanity Fair y autora de «The Devil’s Casino», «The Liar’s Ball» y «Kushner, Inc.» Las opiniones expresadas aquí son las suyas. Lea más opinión en CNN.

(CNN) — He pasado dos décadas informando sobre las personas y el nexo entre el dinero, el poder y la cultura. He escrito libros sobre corrupción entre el 1% más rico del país, la codicia de Wall Street y la crueldad de los titanes de bienes raíces de Nueva York. Así que estas últimas semanas he estado hablando por teléfono con muchas personas que no están atrapadas, como yo, en un apartamento de la ciudad de Nueva York, donde estamos en alerta constante por el siniestro sonido de sirenas que quiebran el silencio con una frecuencia cada vez mayor.

En cambio, muchos con los que hablé están en lugares donde se sienten relativamente a salvo. Muchos no se dan cuenta de que pueden estar en una burbuja de falsa seguridad a medida que la cantidad de infecciones por coronavirus se extiende a la Long Island suburbana y rural, incluido el condado de Suffolk, hogar de los Hamptons, y otras áreas donde los extremadamente ricos del país tienen sus segundas residencias.

Un multimillonario de fondos de cobertura está en su rancho en Texas; otro se está aislando de otros miembros de la familia en un complejo en Martha’s Vineyard; una pareja está en una villa en Harbor Island, Bahamas; un tipo alquiló un yate en el Long Island Sound… y así sucesivamente.

Sería injusto decir que estas personas viven sin miedo. Si necesitaban alguna prueba de que el covid-19 no discrimina por bolsillo, no necesitan buscar más allá de algunos de los casos confirmados de alto perfil como el dueño de los Knicks, James Dolan, el actor Tom Hanks o el príncipe Carlos de Inglaterra.

«Solo estamos tratando de hacer lo mejor para nosotros y nuestras familias. No nos pueden culpar por eso», me dijo un multimillonario que tiene tres casas de campo.

Con todos los que hablé lo hicieron bajo condición de anonimato; todos sentían que estaban mejor ubicados para superar el covid-19 si no estaban atrapados en áreas de alta densidad como Nueva York. (Debo agregar que quienes me hablaron no son necesariamente representativos de todo el grupo socioeconómico. Los principales financistas de Wall Street han sido vistos en Central Park y ciertamente multimillonarios como Bill Gates han donado fondos significativos para la investigación del coronavirus).

Pero mientras los ricos pueden no son inmunes, su riqueza hace que les sea más fácil aislarse. A diferencia de los trabajadores esenciales, las amas de casa o las niñeras que no pueden sobrevivir sin sus cheques de pago semanales, publicaciones como The New York Times tienen datos que muestran cómo los que tienen los medios pudieron adoptar medidas de aislamiento de protección antes que los trabajadores de bajos ingresos.

El 1% de los que más ganan en Estados Unidos pueden hacerlo incluso mejor que el resto de nosotros. Algunos de los que están en los Hamptons parecen incluso estar divirtiéndose. Algunos juegan golf mientras que otros cultivan un huerto y comparan notas sobre higiene. Una persona que conozco recibe todos los días la comida de su familia desde Nueva York. No es la misma experiencia que pasar junto a las carpas del hospital en Central Park o las tiendas cerradas. Y puede ser muy opuesta a la experiencia de un trabajador esencial que debe tomar el transporte público para llegar a un hospital o tienda de comestibles para un día de trabajo.

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Para algunos de los ricos con los que hablé, un dolor de cabeza más urgente que los síntomas del virus son las posibles ramificaciones del bloqueo económico, pero incluso eso puede ser mucho menos significativo de lo que se creería dada la exención de impuestos que algunos están obteniendo del paquete de estímulos económicos. Una cláusula en el proyecto de ley permite a los desarrolladores de bienes raíces comerciales compensar las pérdidas de la depreciación de sus edificios con los impuestos sobre las ganancias de otras inversiones como el mercado de valores. Un informe de The New York Times dice que el costo estimado del cambio en 10 años es de US$ 170.000 millones.

Un magnate inmobiliario me dijo que abrió una botella de champán junto a la piscina el día que el Congreso aprobó la Ley CARES.

«Algunas personas se enriquecerán mucho con esto», dice alguien más que conozco en el negocio de suministros de atención médica.

El doctor Ashwin Vasan, epidemiólogo formado en Harvard, me dijo que había escuchado historias inquietantes de individuos adinerados que compraban sus propios respiradores. Esto a la vez que los gobernadores de los estados más afectados dicen que están a punto de quedarse sin sus propios suministros esenciales.

Dos personas con las que hablé me dijeron que habían obtenido profilácticamente, su propio alijo del medicamento contra la malaria, la hidroxicloroquina, que actualmente se encuentra en ensayos clínicos como una posible terapia para el coronavirus, pero aún no se ha demostrado que sea seguro y efectivo para este uso. Vasan dice que cualquier médico que suministró la droga se comportó no solo de manera peligrosa, sino irresponsable.

«Todos los hospitales de la ciudad están haciendo ensayos clínicos de ese medicamento en condiciones controladas, así que decir: de lo voy a dar a alguien en su hogar sin la capacidad de controlarlo, realmente… no lo considero ni remotamente responsable», dijo Vasan.

Vasan dice que este es un momento para que los profesionales de la salud se unan. «Este no es un momento para la medicina de conserjería», dice. Y sin embargo, varios en los Hamptons me dijeron que se sentían seguros precisamente porque hay médicos privados que tienen hogares allí y cuyo personal privado pagará visitas domiciliarias, suponiendo que haya pagado su tarifa de suscripción multimillonaria.

La mentalidad autoproteccionista de los ricos no es nueva, según la historiadora Dra. Amanda Foreman. «Durante la Segunda Guerra Mundial, a pesar del racionamiento en todo el Reino Unido, quienes podían permitírselo, podían cenar en el hotel Ritz», dice.

Pero la ironía de un enfoque elitista en estos tiempos es que puede ser contraproducente, según el Dr. William Haseltine, biólogo y exprofesor de medicina de Harvard que recientemente presidió la novena cumbre de salud entre Estados Unidos y China en el epicentro de la pandemia en Wuhan.

Según Haseltine, las personas que han abandonado la ciudad se han puesto en mayor riesgo que si se hubieran quedado y practicado un aislamiento e higiene cuidadosos, porque se han alejado más de los mejores hospitales. El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, hizo eco de su opinión en su conferencia de prensa del 3 de abril, donde habló sobre el aumento en los condados de Nassau y Suffolk. «Long Island no tiene un sistema de atención médica tan elaborado como la ciudad de Nueva York … y eso nos preocupa mucho», dijo.

Haseltine dice que es «un error fundamental» pensar que estás más seguro en un espacio abierto.

«Es cómodo estar en una casa de campo… la gente siente que tiene más control», dice. «Tienes más espacio, crees que no eres uno de muchos, eres más especial. Pero todo es psicológico».

El riesgo del covid-19, dice, se equipara con la cantidad de personas que conoces que podrían estar infectadas. No es como la peste bubónica de Londres que se propagó por las pulgas y las ratas. Con el covid-19 no hay razón para pensar que las personas en el campo están menos infectadas que las personas en la ciudad de Nueva York.

En algún lugar de todo esto, hay una historia de moral muy sombría.

Foreman dice que la división social de covid-19 podría resumirse como «los que hacen y los que toman». Si eres de los que hace, eres alguien que ha encontrado una manera de contribuir a la comunidad de varias maneras, desde el estudiante que estableció una red de voluntarios para hacer las compras de personas mayores hasta los socorristas y trabajadores como cuidadores que toman riesgos diarios para salvar a otros. Si es alguien que toma, está obsesionado solo contigo mismo, tu supervivencia y lo que significará la pandemia para tu propio bienestar.