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Opinión | Coronavirus en EE.UU.: ¡Oh! ¿Y ahora quién podrá defendernos?

Por Rocío Vélez

Nota del editor: Rocío Vélez es abogada con más de 15 años de experiencia en mercadeo internacional, desarrollo empresarial y defensora de asuntos ambientales. Estratega republicana. Graduada en la Pontificia Universidad de Puerto Rico con un postgrado en Ciencias de la Historia y Política de la Universidad Point Park de Pittsburgh.

(CNN Español) — El mundo vive una de las crisis de salud más preocupantes que hayamos experimentado en más de un siglo.

La mayoría de los países están paralizados y siguiendo normas de prevención para evitar más contagios de una pandemia que ha dejado a los científicos, matemáticos, médicos y otros expertos sin respuestas, sin una cura inmediata y rogando que las curvas de contagio vayan en descenso.

Familias acuarteladas en sus hogares, escuelas cerradas, economías globales y mercados bursátiles desplomados, altas tasas de desempleo, planes de estímulos económicos y rescates financieros temporales… En fin, un virus que ha dejado en suspenso nuestra forma de vivir y de coexistir.

En abril, mes que se celebra a nivel mundial el Día Internacional de la Madre Tierra, la naturaleza parece haber decidido darnos fuertes mensajes y valiosas enseñanzas. Muy a pesar del dolor por la pérdida de tantos seres queridos que han fallecido y continúan muriendo a diario.

Muchos enfrentan el dolor y la pérdida económica, que también merecen consternación y apoyo social no solo de sus gobiernos sino también solidaridad comunitaria y de las organizaciones no gubernamentales.

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Esta crisis de salud ha dejado más de 10.000 muertos y alrededor de 350.000 casos confirmados hasta el 6 de abril en EE.UU..

Ciudades como Nueva York, Nueva Orleans, Seattle o Detroit han visto un volumen sorprendente de casos; sus hospitales y el personal médico no se dan abasto. La ausencia de equipo para enfrentar la emergencia ha dejado al descubierto la falta de preparación por parte de los gobiernos locales, estatales y el Gobierno Federal.

Nos preguntamos cómo hemos llegado a esta situación de falta de recursos y equipos de alta necesidad como mascarillas especializadas, si en 2002 se nos presentaba el SARS y apenas hace 11 años estábamos ante un escenario similar con el H1N1.¡Qué rápido olvidamos!

¿Como llegó una ciudad tan poblada como Nueva York, con un presupuesto gigantesco y un Departamento de Salud que recibe millones de dólares, a esta situación en la que escasean equipos esenciales y respiradores? ¿Dónde se utilizaron los recursos económicos que debieron haberse destinado para emergencias de salud?

En el medio de la crisis que vive Nueva York —la ciudad con más casos en Estados Unidos — el gobernador del estado, Andrew Cuomo, ha mostrado liderazgo en los medios. Incluso en las redes sociales lo aclaman como un posible candidato presidencial o como una alternativa a Joe Biden por el Partido Demócrata.

El aumento en el costo de los equipos médicos 4:08

Sin embargo, es el mismo gobernador quien tendrá que responder a la falta de preparación y respuesta del estado. A principios de marzo aún publicaba en sus redes sociales que Nueva York estaba preparado para responder a este virus, que no creía que fuera mayor que enfrentar un brote de influenza.

Lo cierto es que, en estos momentos de crisis, los estados, las ciudades, los condados y la nación esperan de sus líderes una pronta respuesta y acción. Pero también esperan un plan hacia el futuro y saber qué han hecho como líderes.

En el caso de Joe Biden se espera saber qué hizo como vicepresidente para prevenir semejante crisis. Los ciudadanos están más atentos que nunca para identificar a esos líderes que pueden atender efectivamente esta emergencia nacional y a quienes den herramientas para enfrentar futuras epidemias.

En medio de esta incertidumbre han brillado héroes, funcionarios como la doctora Deborah Birx, el doctor Anthony Fauci y los miles de servidores públicos, médicos, enfermeras, ángeles desconocidos, empresarios y trabajadores que dan todo su esfuerzo para sacarnos de esta tempestad.

Nuestra nación se ha levantado en tiempos de guerras, desplomes económicos, pandemias y se ha reinventado en múltiples ocasiones.

Esta crisis no solo traerá dolor y pérdidas, sino también grandes lecciones y una nueva apreciación por nuestros recursos naturales, humanos y empresariales.

Pero por encima de todo, se necesitan líderes: hombres y mujeres dedicados a proveer una nueva ruta con alternativas efectivas y sostenibles.

Líderes en reformas de salud, para que no tengamos que decidir entre atendernos o cargar a cuestas un proceso de quiebras infligidas por los gigantescos costos médicos y de hospitales.

Líderes que no vengan inflados de falsas promesas de cómo bajarán los altos costos de las medicinas.

No necesitamos candidatos que vengan con promesas vacías ofreciendo llevarnos a tiempos pasados que no necesitamos, pues esos tiempos nos han traído a este momento de incertidumbre; donde las falsas expectativas se limiten a uno o dos planes de estímulos y una “curita” que solo dure por dos meses.

Hace falta líderes que enfrenten los retos de los millones de desempleados que perderán su cobertura de seguro médico. Las primas de seguros médicos podrían subir hasta en 40% en 2021 luego de esta crisis y tras los altos gastos que han hecho los hospitales.

Ahora más que nunca los candidatos a la Presidencia y al Congreso de EE.UU. tendrán un tema que predomine o en el que harán sus falsas promesas. Y ese tema es una reforma de salud total.

De repente las propuestas radicales de salud universal de Bernie Sanders no suenan tan imposibles. “¡Oh! ¿Y ahora quien podrá defendernos?”. Ese estribillo del popular programa de niños El Chapulín Colorado viene de perilla.