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Coronavirus

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Suecia rechaza el confinamiento desafiando a la corriente científica principal y a Trump

Por Tim Lister, Sebastian Shukla,

(CNN) — Gran parte de Europa todavía se encuentra bajo confinamiento por la pandemia de coronavirus, con severas restricciones al movimiento y sanciones para aquellos que las transgreden.

Pero no Suecia. Los restaurantes y bares están abiertos en el país nórdico, parques infantiles y escuelas también, y el gobierno confía en la acción voluntaria para detener la propagación de covid-19.

Es un enfoque controvertido, que atrajo la atención del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. «Suecia hizo eso, el rebaño, lo llaman el rebaño. Suecia está sufriendo muy, muy mal», dijo Trump el martes.

La gente corre y pasea en Nacka, en las afueras de Estocolmo, Suecia, el miércoles 8 de abril de 2020. (AP Photo/Andres Kudacki)

Pero el gobierno sueco confía en que su política pueda funcionar. La ministra de Relaciones Exteriores, Ann Linde, dijo a la televisión sueca el miércoles que Trump estaba «realmente equivocado» al sugerir que Suecia seguía la teoría de la «inmunidad colectiva»: permitir que suficientes personas contraigan el virus mientras protegen a los vulnerables, lo que significa que la población de un país acumula inmunidad contra la enfermedad.

La estrategia de Suecia, dijo, fue: «No hay confinamiento y confiamos mucho en que las personas asuman la responsabilidad».

El epidemiólogo estatal del país, Anders Tegnell, también rechazó las críticas de Trump de que a Suecia le estaba yendo mal. «Creo que Suecia está bien», dijo a la afiliada de CNN Expressen. «Está produciendo resultados de calidad de la misma manera que siempre. Hasta ahora, la atención médica sueca está manejando esta pandemia de una manera fantástica».

Hasta el 9 de abril, Suecia tenía 9.141 casos de covid-19 y 793 muertes, según cifras de la Universidad Johns Hopkins.

Las acciones de Suecia tratan de alentar y recomendar, no de obligar. Dos días después de que España impusiera un confinamiento nacional el 14 de marzo, las autoridades suecas estaban alentando a las personas a lavarse las manos y quedarse en casa si estaban enfermas. El 24 de marzo, se introdujeron nuevas reglas para evitar el hacinamiento en los restaurantes. Pero se mantuvieron abiertos.

También lo hicieron muchas escuelas primarias y secundarias. Aún se permiten reuniones de hasta 50 personas.

Tegnell defendió la decisión de mantener abiertas las escuelas. «Sabemos que cerrar las escuelas tiene muchos efectos sobre la atención médica porque muchas personas ya no pueden ir a su trabajo. Muchos niños sufren cuando no pueden ir a la escuela».

Elisabeth Liden, periodista en Estocolmo, le dijo a CNN que la ciudad está menos poblada ahora. «El metro pasó de estar completamente lleno a tener solo unos pocos pasajeros por vagón. Tengo la sensación de que una gran mayoría está tomando en serio las recomendaciones de distanciamiento social».

Pero agregó que si bien «algunos suecos ni siquiera besan a su cónyuge, otros organizan fiestas de Pascua».

Nueva oleada

Gran parte del enfoque de Suecia ha sido proteger a los ancianos. Se le ha dicho a cualquier persona de 70 años o más que se quede en casa y limite su contacto social tanto como sea posible. Un funcionario del gobierno sueco dijo que, en general, la gente apoyaba el enfoque del gobierno, pero muchos estaban «molestos por el hecho de que hasta hace poco [el 1 de abril] no se establecía la prohibición de visitar hogares de ancianos, y ahora el virus se ha extendido ampliamente en estos hogares, causando que el número de muertos aumente».

La Organización Mundial de la Salud (OMS) es escéptica sobre el enfoque de Suecia. Al notar un nuevo aumento en las infecciones del país, la OMS le dijo a CNN el miércoles que es «imperativo» que Suecia «aumente las medidas para controlar la propagación del virus, preparar y aumentar la capacidad del sistema de salud para hacer frente, garantizar el distanciamiento físico y comunicar el por qué y cómo de todas las medidas a la población».

«Solo un enfoque de ‘toda la sociedad’ funcionará para prevenir la escalada y cambiar esta situación», dijo un portavoz de la OMS para Europa.

La «curva» de Suecia –la tasa de infecciones y muertes causadas por coronavirus– es ciertamente más pronunciada que la de muchos otros países europeos con medidas más estrictas. Un estudio realizado por el Imperial College de Londres estimó que el 3,1% de la población sueca estaba infectada (hasta el 28 de marzo), en comparación con el 0,41% en Noruega y el 2,5% en el Reino Unido.

En cuanto a las muertes, para el 8 de abril, el coronavirus representaba 67 fallecimientos por 1 millón de ciudadanos suecos, según el Ministerio de Salud sueco. Noruega tenía 19 muertes por millón y Finlandia, 7 por millón. El número de muertes aumentó un 16% el miércoles.

Algunos investigadores suecos exigen que el gobierno sea más estricto. Esta semana, varios destacados médicos suecos escribieron una carta abierta lamentando que un gran número de personas visiten bares, restaurantes y centros comerciales, incluso pistas de esquí. «Desafortunadamente, esto se está traduciendo en un número de muertos que continúa en aumento en Suecia».

Cecilia Söderberg-Nauclér, investigadora de inmunología de virus en el Instituto Karolinska de Suecia, es una de los más de 2.000 profesionales e investigadores de la salud que firmaron una petición exigiendo acciones más contundentes. Söderberg-Nauclér le dijo a CNN: «No estamos ganando esta batalla. Es horrible.

«Donde vivo, la gente trabaja desde su casa, pero van a restaurantes locales, cafés locales y mezclan a los viejos con jóvenes de escuelas y universidades. Eso no es distanciamiento social».

La gente pasa el rato en la calle en Estocolmo, Suecia, el miércoles 8 de abril de 2020. (AP Photo/Andres Kudacki)

Söderberg-Nauclér dice que la situación en Estocolmo, donde se ha producido la gran mayoría de las infecciones del país, está «perdida», pero agrega: «No es demasiado tarde para el resto del país. Desearía que cerráramos y tomáramos el control de las regiones no afectadas de la misma manera».

Resistir la tormenta

Tom Britton, profesor de estadística matemática en la Universidad de Estocolmo, modela cómo se comportan las enfermedades infecciosas en una población. Él cree que el 40% de la población de la capital sueca estará infectada a finales de abril. Aunque reconoció la dificultad de medir la tasa de infección, le dijo a CNN que «mi mejor estimación hoy sería un 10% o un poco más» de suecos que actualmente tienen el virus en todo el país.

Algunos opositores a la política del gobierno temen que la dependencia del comportamiento voluntario causará un aumento mucho más rápido en los casos, lo que podría abrumar el sistema de atención médica. Suecia también tiene una de las proporciones más bajas de camas de cuidados intensivos per cápita en Europa, y el funcionario del gobierno que habló con CNN dijo que los suministros de equipo de protección solo están un poco por encima de la demanda.

Sin embargo, en algunos aspectos, Suecia está mejor preparada para capear la tormenta que otros países. Alrededor del 40% de la fuerza laboral del país trabajaba regularmente desde su hogar, incluso antes de que el virus atacara y Suecia tiene una alta proporción de personas que viven solas, mientras que en el sur de Europa no es raro tener tres generaciones bajo un mismo techo.

Emma Grossmith, una abogada laboral británica que trabaja en Estocolmo, dice que otro factor a favor de Suecia es una generosa red de bienestar social que permite que las personas no se sienten obligadas a ir a trabajar si su hijo pequeño está enfermo. El apoyo estatal comienza el primer día de ausencia del trabajo debido a la enfermedad de un menor. «El sistema aquí ya estaba bien configurado para ayudar a las personas a tomar decisiones más inteligentes que finalmente beneficien a la población en general», dijo a CNN.

Pero Grossmith nota una gran brecha entre la forma en que los suecos y los expatriados ven el virus. «Existe una confianza nativa en el sistema entre aquellos que han crecido con él. En contraste, muchos de la comunidad de expatriados sienten que la estrategia no ha sido comunicada de manera clara ni criticada con firmeza en la prensa sueca. Están profundamente preocupados».

El próximo mes dejará ver si el sistema sueco lo hizo bien.