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Coronavirus

China

Wuhan está en un camino lento de regreso a la normalidad después del confinamiento de 76 días por coronavirus

Por David Culver, Ben Westcott

Wuhan, China (CNN) — La primera ciudad del mundo en entrar en confinamiento debido al coronavirus está volviendo lentamente a algo que podría describirse como normal, después de meses de miedo y ansiedad.

Pero las cicatrices del brote viral que durante 76 días cerró la ciudad china de Wuhan, y gran parte de la provincia circundante de Hubei, se encuentran justo debajo de la superficie. Hay muchos ciudadanos preocupados por un segundo brote y las empresas aún luchan por volver a la vida.

Los primeros casos conocidos del virus se detectaron en Wuhan a mediados de diciembre. En las semanas siguientes, el número de casos aumentó y desde el 23 de enero hasta el 8 de abril, los residentes no pudieron salir de la ciudad mientras el gobierno chino intentaba contener el brote.

En Wuhan ya pueden salir y así les está yendo 1:46

Pero a pesar de los intentos de detener la propagación del virus, ahora se han infectado más de 2,6 millones de personas en todo el mundo.

Sin embargo, en Wuhan, el brote ahora parece estar en gran medida bajo control, sin nuevos casos o muertes reportadas en la provincia de Hubei, según las últimas cifras publicadas este miércoles.

Las calles que solo unas pocas semanas atrás estaban acordonadas y tenían puestos de control de la policía ahora están abiertas al tráfico, mientras que algunos espacios públicos como el zoológico de Wuhan se están preparando para permitir que las personas vuelvan a entrar.

Pero eso no significa que las personas estén bajando la guardia o que se hayan eliminado todas las restricciones. Al caminar por la calle, casi todos continúan practicando el distanciamiento social, manteniendo al menos 1,5 metros de distancia.

Muchas tiendas, incluidas las principales cadenas como Starbucks, han trasladado sus productos y servicios a la acera para evitar la necesidad de que los clientes se congreguen dentro.

Xu, dueño de un negocio local, cuya tienda de abarrotes está ubicada frente a un centro de convenciones de Wuhan, dijo que desde que reabrió en abril había habido muy pocos clientes. «La situación ahora no es muy optimista. Incluso después de la reapertura de las empresas, no hay mucha gente. Estoy un poco preocupado por esto», dijo.

«No sé cuándo (mi negocio) puede recuperarse».

Recuperación lenta

Hasta la fecha, se han reportado 68.128 casos del nuevo coronavirus en la provincia de Hubei, de la que Wuhan es la capital, cobrando la vida de 4.512 personas.

Wuhan es una metrópolis en expansión y uno de los centros industriales y de transporte más grandes de China, ubicada a orillas del río Yangtze. Durante mucho tiempo se ha considerado el motor económico del corazón del centro del país.

La decisión del 23 de enero de sellar efectivamente la ciudad, cerrando todos los enlaces de transporte, no tenía precedentes. Poco a poco, las restricciones se hicieron más estrictas, y finalmente prohibieron a los ciudadanos realizar viajes no esenciales fuera de sus apartamentos.

Se establecieron puntos de control en toda la ciudad para evitar que las personas salieran de sus hogares, aparte de viajes cortos para medicinas y comestibles.

Algunas de estas condiciones ahora son familiares para millones de personas en todo el mundo a quienes se les ha pedido u ordenado que se queden en casa para ayudar a detener la propagación de covid-19.

Pero al igual que el bloqueo de Wuhan predijo el camino para cientos de ciudades en todo el mundo, su reapertura también ofrece una ventana hacia el difícil camino por delante.

Solo en el primer trimestre del año, la economía de Hubei se contrajo casi un 40%, según la agencia estatal de noticias Xinhua.

Algunas tiendas ahora están abiertas y la gente regresa a lugares públicos, con residentes de Wuhan con máscaras que se dirigen a los parques de la ciudad para pasear, jugar al bádminton e incluso cortarse el pelo con los barberos al aire libre.

Pero no hay nada del ajetreo que alguna vez caracterizó a Wuhan.

Por cada escaparate abierto, hay otro cerrado. Más de dos semanas después de que finalizó el cierre, los restaurantes todavía solo pueden vender comida para llevar, mientras que los gimnasios permanecen cerrados.

En las calles, algunos ciudadanos siguen saliendo con el equipo de protección completo, incluidos los trajes de plástico para entornos peligrosos. Al atender a los clientes, algunos propietarios de tiendas no solo usan mascarillas sino también guantes.

Al registrarse en su hotel, el equipo de CNN debía contar su historial de viaje y les tomaron la temperatura, antes de que los trabajadores del hotel los rociaran con desinfectante. En el elevador se proporcionó un pañuelo para presionar el botón.

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Un conductor local le dijo a CNN que su negocio de alquiler de vehículos privados se ha recuperado lentamente desde que las restricciones para abandonar la ciudad disminuyeron el 8 de abril.

«Solo he tenido dos pasajeros en dos semanas», dijo, pidiendo que no usemos su nombre debido a la creciente preocupación por las repercusiones al hablar con los medios extranjeros.

Antes del brote, dijo que conducía al menos una docena de pasajeros al día, incluido muchos funcionarios diplomáticos extranjeros. Pero a medida que el brote empeora, la mayoría de los países han cerrado sus consulados en Wuhan y han evacuado a su personal. Ninguno ha regresado todavía.

«Después del encierro, pasé tanto tiempo disfrutando de la naturaleza y el aire libre con mi familia», dijo el conductor, indicando una gran mochila de senderismo sentada en su baúl. «Evitamos las multitudes en los parques locales. En cambio, nos alejamos más».