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Coronavirus

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¿Deberían volver los niños a la escuela? Los siguientes estudios sugieren que no

Por Emma Reynolds

CNN — Las medidas que comienzan a adoptar algunos países con el objetivo de reabrir las escuelas que fueron cerradas para prevenir la expansión del coronavirus podrían causar una segunda ola de infecciones, según algunos estudios.

La mayoría de los casos de covid-19 en niños son leves, pero algunos estudios sugieren que los más pequeños pueden desempeñar un papel importante en la transmisión del virus entre ellos y a adultos vulnerables, y que mantener las escuelas cerradas por más tiempo podría ayudar a detener la propagación del coronavirus.

Un estudio realizado en China y publicado por la revista científica Science la semana pasada sugiere que mantener las escuelas cerradas podría reducir la cantidad de infecciones y retrasar el avance de la pandemia.

Investigadores de China, Boston e Italia hicieron entrevistas en Wuhan, donde se detectó por primera vez el coronavirus, y en Shanghái, la ciudad más poblada de China.

Estimaron que eliminar las interacciones que habitualmente tienen lugar en escuelas a las que asisten niños y adolescentes de hasta 14 años permitiría una reducción en el orden del 42% del promedio diario de nuevos casos. Reducir las interacciones de los niños que habitualmente tienen en períodos de vacaciones, mientras tanto, permitiría disminuir los nuevos casos en un 64%.

«En general las políticas basadas en el cierre de las escuelas no son suficientes para prevenir completamente un brote de covid-19, pero pueden tener un impacto en la dinámica de la enfermedad y, por lo tanto, en un aumento de las capacidades de los hospitales», dijeron los investigadores.

La investigación afirma que los niños de cero a 14 años tienen un tercio de probabilidades de infectarse de coronavirus frente a los adultos, aunque expertos dijeron a CNN que el estudio no maneja la cantidad de información suficiente como para ser confiable.

Simon Clarke, profesor asociado en microbiología celular de la Universidad de Reading, asegura que la investigación se basa en un rastreo de contactos y en síntomas declarados por las propias personas, por lo que no registra las infecciones asintomáticas. Además solo se enfoca en sitios específicos de China en los que puede haber otros factores que afecten la transmisión, explicó.

Un estudio publicado en la revista Lancet en abril elaborado en Shenzen, en el sudeste de China, mostró que los niños tenían el mismo riesgo de contraer coronavirus que el resto de la población, pero raramente desarrollaban síntomas severos.

Otro estudio publicado por la red alemana de investigación de enfermedades zoonóticas infecciosas en abril sugirió que los niños tenían menos probabilidades de verse afectados severamente por el covid-19, pero no estableció si es menos probable que se infecten. Expertos indicaron a CNN que este estudio todavía no fue revisado por investigadores pares y que hubo cuestiones metodológicas que afectaron la posibilidad de extraer conclusiones.

A pesar de las reservas sobre la información disponible, Clarke estuvo de acuerdo en que los países deberían ser cautelosos en la reapertura de las escuelas. «Nada de esto es definitivo, pero está formando una idea», afirmó. «En esta etapa en la que no sabemos lo suficiente sobre la susceptibilidad de los niños a contraer el virus y transmitirlo, deberíamos pecar de precavidos», agregó.

Algunos países como China, Taiwán, Dinamarca e Israel ya reabrieron las escuelas, y otros están considerando hacerlo. El Reino Unido está evaluando abrir las escuelas para los niños más chicos el 1º de junio.

Sobre la situación del Reino Unido Clarke dijo específicamente: «Creo que es demasiado pronto en esta etapa para reabrir las escuelas».

«Podría ser un factor para el desarrollo de una segunda ola (de contagios). Todo lo que hagamos hasta cierto punto para levantar restricciones ejercerá presión al alza en la tasa R, el número R», explicó en referencia a la tasa de reproducción, que muestra a qué cantidad de personas en promedio transmitirá el virus cada persona contagiada. Por tanto se trata de elegir las medidas «que ejerzan la menor cantidad de presión para el aumento en el número R», señaló.

«Cualquier oportunidad para que las personas se mezclen ejercerá una presión al alza sobre eso», remarcó.

Clarke agregó que, en vistas de que sabemos que los niños pueden transmitir la gripe, «no es poco razonable sospechar» que puedan propagar el coronavirus.

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Los estudiantes de la escuela pública Korshoejskolen en Randers, Dinamarca, permanecen separados durante el corte para el almuerzo tras la reapertura de los centros el 15 de abril.

El profesor apuntó que el estudio de Science solo analizó el distanciamiento social y no los efectos de otras medidas como las desinfecciones que se hacen en muchas de las escuelas a las que están retornando los niños.

En Dinamarca, por ejemplo, se realizaron limpiezas profundas de los salones, los escritorios se colocaron bien distanciados y en los casos en que fue posible las clases tuvieron lugar al aire libre cuando los estudiantes más chicos retornaron el 15 de abril a los centros luego de un mes de cierre.

El doctor Tom Wingfield, profesor clínico superior y médico consultor honorario de la Escuela de Medicina Tropical de Liverpool, le contó a CNN que hay muchas formas diferentes de reabrir las escuelas, incluida la posibilidad de reaperturas parciales para grupos de cierta edad y la implementación de horarios escalonados.

«No creo que haya evidencia que nos ayude a decir si una de estas cosas es mejor que la otra. Pero creo que la evidencia en general sí muestra que los cierres de las escuelas reducirán la transmisión, junto con otra serie de intervenciones para el distanciamiento social», dijo.

Agregó que también es importante considerar cómo interactúan los niños y «cómo es la unidad familiar, cuántas personas vulnerables hay en esas unidades familiares». «Imagino que eso cambiará levemente de país a país en términos de los hogares intergeneracionales y especialmente, por ejemplo, entre ciertos grupos étnicos minoritarios».

Clarke advirtió que cuando las escuelas cerraron por el verano durante la epidemia de gripe porcina en 2009 «los casos normales cayeron como una piedra y luego volvieron a subir a mediados de setiembre».

«Se necesitan algunas semanas para que estás cosas se pongan en marcha», agregó.

La cantidad de casos de covid-19 ha caído en muchos países luego de que se cerraran las escuelas y se implementaran otras medidas de distanciamiento social. Ahora que parece que los gobiernos podrían levantar algunas restricciones de manera segura, muchos esperan ansiosos que los niños vuelvan a las escuelas, especialmente los más pequeños, para que los padres puedan regresar a sus trabajos.

Pero hasta que no se sepa qué tanto infectan los niños realmente, los gobiernos deberán estar atentos para asegurarse que el regreso a clases no signifique volver a los peores niveles de la pandemia.