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Coronavirus

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Falta de inmunidad significa que China es vulnerable a otra ola de coronavirus, advierte el principal asesor

Por David Culver, Nectar Gan

(CNN) — China aún enfrenta el “gran desafío” de una posible segunda ola de infecciones por covid-19, advirtió la máxima autoridad respiratoria del país, y la falta de inmunidad entre la comunidad es una preocupación seria a medida que continúa la carrera por desarrollar una vacuna.

El Dr. Zhong Nanshan, principal asesor médico del gobierno chino y la imagen pública de la lucha del país contra el covid-19, también confirmó en una entrevista exclusiva con CNN el sábado que las autoridades locales en Wuhan, la ciudad donde se informó por primera vez el nuevo coronavirus en diciembre, suprimió detalles clave sobre la magnitud del brote inicial.

China ha reportado más de 82.000 casos de coronavirus, con al menos 4.633 muertes, según datos de la Comisión Nacional de Salud (NHC) del país. La cantidad de nuevas infecciones aumentó rápidamente a fines de enero, lo que provocó el cierre de ciudades y prohibiciones de viajes en todo el país.

A principios de febrero, China reportaba hasta 3.887 casos nuevos por día. Sin embargo, un mes después, los casos diarios se redujeron a dos dígitos, mientras que en EE.UU., la cantidad de infecciones diarias se disparó, de 47 casos nuevos el 6 de marzo a 22.562 a finales de mes.

Habiendo contenido en gran medida el virus hasta el momento, la vida en China está volviendo lentamente a la normalidad. Las restricciones han disminuido y algunas escuelas y fábricas han reabierto en todo el país.

Las autoridades en Wuhan han ordenado pruebas masivas de Covid-19 para los 11 millones de residentes después de que surgiera un nuevo grupo de casos a principios de este mes.

Pero Zhong asegura que las autoridades chinas no deberían ser complacientes con el peligro de una segunda ola de infecciones que se avecina. Han surgido nuevos grupos de casos de coronavirus en China en las últimas semanas, en Wuhan y en las provincias del noreste de Heilongjiang y Jilin.

“La mayoría de … los chinos en este momento todavía son susceptibles a la infección por covid-19, debido a la falta de inmunidad”, indicó Zhong. “Estamos enfrentando un gran desafío, no estamos mejor que los países extranjeros en este momento”.

“No les gustaba decir la verdad”

Zhong es conocido como el “héroe del SARS” en China por combatir la grave epidemia de síndrome respiratorio agudo en 2003. Esta vez, ha liderado la respuesta de coronavirus, especialmente en las primeras etapas críticas del brote.

El 20 de enero, fue Zhong quien confirmó en la cadena estatal CCTV que el coronavirus puede transmitirse entre las personas, después de que las autoridades de salud de Wuhan mantuvieron durante semanas que no había evidencia clara de transmisión de persona a persona, y que el brote fue “prevenible y controlable”.

Dirigiendo un equipo de expertos enviados por el NHC para investigar el brote inicial, Zhong visitó Wuhan el 18 de enero. Contó que a su llegada recibió muchas llamadas de médicos y exalumnos, advirtiéndole que la situación era mucho peor que lo reportado en los informes oficiales.

“A las autoridades locales no les gustaba decir la verdad en ese momento”, dijo Zhong.

“Al principio se mantuvieron en silencio, y luego dije que probablemente teníamos un número (mayor) de personas infectadas”.

Zhong asegura que comenzó a sospechar cuando el número de casos reportados oficialmente en Wuhan permaneció en 41 durante más de 10 días, a pesar de las infecciones que surgieron en el extranjero.

“No creía en ese resultado, así que (seguí) preguntando y luego, tienen que darme el número real”, afirmó. “Supongo que son muy reacios a responder mi pregunta”.

Zhong Nanshan habla en una conferencia de prensa en Beijing el 20 de enero.

En Beijing dos días después, el 20 de enero, le dijeron que el número total de casos en Wuhan era ahora 198, con tres personas muertas y 13 trabajadores médicos contagiados.

En una reunión con funcionarios del gobierno central, incluido el primer ministro chino, Li Keqiang, ese mismo día, propuso encerrar a Wuhan para contener la propagación del virus.

La medida no tenía precedentes. El gobierno central puso a Wuhan bajo llave el 23 de enero, cancelando todos los vuelos, trenes y autobuses dentro y fuera de la ciudad, y bloqueando las principales entradas a las autopistas.

El bloqueo de Wuhan finalmente se levantó 76 días después.

En una entrevista con CCTV el 27 de enero, el alcalde de Wuhan, Zhou Xianwang, admitió que su gobierno no reveló información sobre el coronavirus al público “de manera oportuna”, diciendo que “como gobierno local, solo podemos revelar información después de ser autorizado”.

En febrero, China despidió a varios altos funcionarios en medio de críticas generalizadas sobre el manejo del brote por parte de las autoridades locales. Incluyeron a los dos funcionarios a cargo de la comisión provincial de salud, así como a los jefes del partido comunista chino de Wuhan y la provincia de Hubei, según la agencia estatal de noticias Xinhua de China.

Una mujer con una máscara facial descansa en una bicicleta a lo largo del lago del este en Wuhan después de que se levantó su encierro.

Lecciones aprendidas del SARS

Si bien Zhong reconoció que la cantidad de infecciones inicialmente no se informó en Wuhan, rechazó las acusaciones de que las estadísticas oficiales de China seguían siendo poco confiables incluso después de que el gobierno central tomó el control de la respuesta de coronavirus del país a fines de enero.

Con el número de muertes por coronavirus superando los 87.000 en EE.UU., el presidente Donald Trump ha cuestionado públicamente la precisión del número de muertos en China.

Pero Zhong dijo que el gobierno chino aprendió lecciones del SARS hace 17 años, cuando encubrió “parte del brote … durante dos o tres meses”.

Esta vez, dijo, el gobierno central anunció que “todas las ciudades, todos los departamentos del gobierno, deberían informar la verdadera cantidad de enfermedades, así que si no lo haces, serás castigado”.

“Entonces, desde … el 23 de enero, creo que todos los datos … son correctos”, agregó.

Los trabajadores migrantes con máscaras faciales esperan afuera de la estación de tren en Guangzhou, China, antes de regresar a casa durante el brote de SARS en 2003.

Zhong dijo que está sorprendido por la cantidad de infecciones y muertes en Estados Unidos, y agregó que sentía que algunos gobiernos occidentales no tomaron en serio la amenaza del coronavirus al comienzo del brote.

“Creo que en algunos de países de Europa, o tal vez en Estados Unidos, (los gobiernos) suponen que este tipo de enfermedad … es más o menos como la gripe, y eso está mal”, afirmó.

Zhong también rechazó la teoría impulsada por Trump y el Secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, de que el virus se originó en un laboratorio de Wuhan.

Aseguró que preguntó repetidamente a Shi Zhengli, principal virólogo del Instituto de Virología de Wuhan, el centro de las acusaciones de la administración de Trump, sobre los reclamos de que el virus fue creado en su laboratorio y se filtró accidentalmente.

“Ella dijo que eso era totalmente ridículo, nunca había estado haciendo algo así”, comentó Zhong, quien llamó a Shi una “buena amiga”.

“Dijo que con base en sus equipos e instalaciones y mano de obra … no podían hacer nada, ningún tipo de virus artificial en ese momento”.

Zhong contó que a principios de febrero, las autoridades de control de enfermedades de China pasaron dos semanas investigando el laboratorio de Shi por irregularidades. No encontraron nada, agregó.

La búsqueda de una vacuna

Con miles de nuevos casos de coronavirus que todavía se informan en todo el mundo todos los días, y más 300.000 muertos desde que comenzó la pandemia, los investigadores están luchando para desarrollar una vacuna.

Tres compañías estadounidenses ya están probando sus vacunas en humanos, según la Organización Mundial de la Salud. Todavía están en ensayos de fase 1 o fase 2, que generalmente implican administrar la vacuna a docenas o cientos de sujetos de estudio.

Zhong dijo que tres vacunas chinas están en ensayos clínicos en el país, sin embargo, una solución “perfecta” probablemente estaría a “años” de distancia.

“Tenemos que probar una y otra y otra vez … mediante el uso de diferentes tipos de vacunas. Es demasiado pronto para sacar una conclusión sobre qué tipo de vacuna está disponible para este tipo de coronavirus … por eso considero que la aprobación final de la vacuna (tomará) mucho más tiempo “, concluyó.