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En México no habrá pruebas masivas de coronavirus y esta es la razón de las autoridades

Por Matt Rivers

Ciudad de México (CNN) — A medida que Estados Unidos reabre lentamente su economía, los mensajes de expertos en salud han sido en gran medida consistentes: para hacerlo de manera segura a largo plazo, se necesitan millones de pruebas más.

Pero mientras su vecino México está listo para reabrir su propia economía en unas pocas semanas, el mensaje de los principales funcionarios de salud en el país latinoamericano no podría ser más distinto: las pruebas masivas no solo son innecesarias, sino que son en gran medida una pérdida de tiempo.

El Dr. Hugo López-Gatell, el principal epidemiólogo de México y la imagen pública de su respuesta a covid-19, se sentó con CNN para su primera entrevista televisiva en la red dos días antes de que el Gobierno anunciara planes sobre cómo volvería a abrir.

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Ciertas industrias consideradas esenciales, como la fabricación y construcción de piezas de automóviles, podrán reabrir a partir del 1 de junio. Otras secciones de la economía seguirán en fases durante las semanas posteriores.

Los funcionarios de salud mexicanos creen que el brote llegará a su punto máximo en este país a más tardar el 20 de mayo, aunque algunos estudios sugieren que podría llegar a finales de junio, incluso cuando el país tiene una de las tasas de prueba más bajas del mundo.

«No creo que las pruebas sean obligatorias», dijo López-Gatell cuando se le preguntó si el país podría volver a abrir de manera segura sin más pruebas. «Esto no significa que somos resistentes a las pruebas, las utilizaremos, pero de una manera cuidadosamente planificada».

Al 11 de mayo, México solo había realizado 89 pruebas por cada 100.000 personas, según datos del Ministerio de Salud. Por el contrario, EE. UU. ha hecho pruebas a un ritmo casi 32 veces mayor que eso, según el Proyecto de Seguimiento COVID.

La estrategia del Gobierno es evaluar principalmente solo a aquellos con síntomas graves del virus mientras se monitorea a las personas con casos sospechosos pero no diagnosticados de covid-19, creando así una muestra.

Los datos de esa muestra se extrapolan para aplicarlos a una población más amplia utilizando modelos, dijo López-Gatell. La idea es darle al Gobierno una visión de lo que está sucediendo en un área más amplia sin gastar recursos en pruebas masivas.

«No tiene sentido hacer prueba tras prueba tras prueba cuando la mayoría de esas pruebas darán un resultado negativo», dijo López-Gatell. «Es bastante ineficiente como estrategia de evaluación».

El plan es consistente con la estrategia de pruebas de México desde el comienzo del brote.

Para el jueves por la noche, México había confirmado más de 42.500 casos positivos después de evaluar aproximadamente a 156.000 personas.

López-Gatell dijo que el total de casos reales podría estar en millones, pero que establecer una política de respuesta no requiere conocer el número exacto de casos potenciales; saber que es lo suficientemente alto como para tomar medidas drásticas es suficiente.

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Dijo que es por eso que el Gobierno obligó a las escuelas y la mayoría de los negocios no esenciales a cerrar en marzo y desde entonces ha instado a las personas a quedarse en casa.

Pero la falta de pruebas ha provocado críticas de que la escasez de datos confirmados ha dejado al Gobierno con, en el mejor de los casos, una visión incompleta de cuán grave es el brote unas semanas antes de que el país comience a reabrir.

«Eso es preocupante porque significa que no tenemos una idea completa de la magnitud de la propagación de la enfermedad», dijo el Dr. Julio Frenk, exministro de salud de México entre 2000 y 2006.

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El Gobierno federal de EE. UU. también enfrentó críticas por pruebas insuficientes en los últimos meses. Pero mientras el presidente Donald Trump cuestionó el jueves si las pruebas estaban «sobrevaloradas», los altos funcionarios de salud de su administración aún subrayan su importancia.

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«Las pruebas oportunas, rápidas, extensivas y ampliamente disponibles son esenciales para la reapertura de Estados Unidos», dijo el martes el Dr. Robert Redfield, director de los CDC, a senadores estadounidenses en una audiencia de la comisión.

En la misma audiencia, el Dr. Anthony Fauci, el principal epidemiólogo de EE. UU. y miembro del grupo de trabajo sobre coronavirus de la Casa Blanca, también dijo que las pruebas masivas serán clave para las respuestas de los gobiernos estatales y locales a futuros brotes: «Cuando estás en el proceso de apertura y retroceso en la mitigación, realmente debes tener esa capacidad de respuesta cuando tienes los aumentos inevitables en casos que ocurrirán absolutamente», dijo.

People walk by a closed store during the pandemic in Guadalajara City, Mexico.

Gente camina frente a una tienda cerrada en Guadalajara.

La esperanza es proporcionar a los estadounidenses 12,9 millones de pruebas para mediados de junio y para septiembre tendrán una capacidad nacional para realizar 40-50 millones de pruebas por mes si es necesario, dijo el zar de pruebas de EE. UU. Brett Giroir. Los estados y municipios del país también planean construir los llamados ejércitos de rastreo de contactos, donde personal capacitado se despliega identificando nuevos casos y aislando a esas personas y a las personas con las que se han puesto en contacto.

Pero México no tiene planes conocidos públicamente para hacerlo a gran escala, aunque las autoridades dicen que hacen un seguimiento de contactos entre los casos sospechosos y confirmados.

«Hacer pruebas, rastrear, aislar, repetir», dijo la Dra. Jennifer Nuzzo, epidemióloga de Johns Hopkins, cuando se le preguntó sobre lo que México debía hacer para prevenir brotes adicionales de covid-19 en el futuro. «Todas esas cosas deben suceder y [el Gobierno mexicano] tendrá que hacer más pruebas para que eso suceda».

López-Gatell rechaza rotundamente la idea de que la única forma de volver a abrir de manera segura es a través de pruebas masivas, aunque agregó que respeta mucho a los expertos que afirman eso.

«Por supuesto, siempre existe el riesgo de tener un brote nuevamente, pero podremos monitorear cuidadosamente la reapertura, de modo que cuando ocurra cualquier brote, tomaremos medidas», dijo.

Su argumento: es demasiado temprano en esta pandemia para saber qué enfoque finalmente tendrá más éxito o si ambos podrían funcionar.

«Yo diría que no hay que saltar a conclusiones solo en base a cuán famoso es un enfoque en lugar de otro», dijo López-Gatell a CNN. «Esperemos a que la comunidad mundial de salud pública… tenga discusiones científicas para ver cuáles son las mejores experiencias de las que uno puede aprender para el presente y el futuro».