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Funcionarios de Trump desvían la culpa por el número de muertos en EE.UU por el coronavirus y presionan por reapertura económica

Por análisis de Stephen Collinson

(CNN) — Dos de los principales funcionarios del presidente Donald Trump ahora están señalando directamente a los propios científicos del gobierno y a las condiciones de salud preexistentes de los estadounidenses para explicar el número de muertos por covid-19 en el país con más casos de muertos e infecciones en el mundo. El secretario de Salud y Servicios Humanos, Alex Azar, sugirió el domingo que las condiciones de salud subyacentes, incluso entre las minorías, eran una de las razones del alto número de muertes de estadounidenses: casi 90.000 hasta este lunes. Y el asesor comercial de Trump, Peter Navarro, agregó a los propios Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC), del Gobierno, a su lista de chivos expiatorios junto con China y la administración Obama. La Casa Blanca ha intensificado sus esfuerzos para reformular la narrativa de su propia respuesta caótica a la crisis a medida que empuja agresivamente para reabrir el país, un proceso vital para la fortuna de millones de personas que han perdido sus trabajos por los cierres patronales y sus propias perspectivas políticas en noviembre.

¿La pandemia puede generar discriminación? 3:05

El esfuerzo sigue a las repetidas negaciones iniciales de Trump que descartaba que el virus sería un problema para Estados Unidos y afirmó que su administración lo tenía bajo control hace meses. Estados Unidos representa aproximadamente el 4,25% de la población mundial, pero actualmente tiene aproximadamente el 29% de las muertes confirmadas por la enfermedad, y los modelos utilizados por la Casa Blanca sugieren que la cifra trágica podría aumentar a alrededor de 147.000 a principios de agosto.

Azar pareció indicar que las desigualdades en el sistema de salud de Estados Unidos, especialmente las minorías, eran las culpables del nivel de muertes en Estados Unidos y dijo que la administración había forjado un «resultado histórico» al evitar que la pandemia abrumara la capacidad de los hospitales. «Desafortunadamente, la población estadounidense es … muy diversa», le dijo Azar a Jake Tapper de CNN en el programa «State of the Union».

«Es una población con importantes comorbilidades insalubres que hacen que muchas personas en nuestras comunidades, en particular las minoritarias negras, estén particularmente en riesgo aquí debido a las importantes disparidades de salud subyacentes y las comorbilidades de enfermedades, y ese es un legado desafortunado en nuestro sistema de salud que ciertamente necesitamos abordar». Azar insistió en que no quería decir que tantos estadounidenses habían muerto porque eran menos saludables que las personas en el extranjero.

Pero agregó que el país tenía una «carga de comorbilidades significativamente desproporcionada … (incluyendo) obesidad, hipertensión, diabetes», y agregó que «estos son hechos demostrados que nos ponen en riesgo de cualquier tipo de carga de enfermedad». Un paciente tiene comorbilidades cuando tiene dos enfermedades crónicas al mismo tiempo. Azar enfatizó que no estaba tratando de culpar a las personas porque tenían tales condiciones y simplemente señaló que eso los ponía en mayor riesgo de complicaciones por el covid-19. Los comentarios de Azar sobre el sistema de atención médica de Estados Unidos suenan irónicos considerando que la administración ha intentado desmantelar repetidamente la Ley de protección al paciente y cuidado de salud asequible que incluye protecciones para personas con afecciones preexistentes, incluso en un caso actual en la Corte Suprema, y no ha encontrado otra alternativa para reemplazarla.

El costo del coronavirus en EE.UU. 2:52

Navarro, mientras tanto, señaló a los CDC, liderados por el designado de Trump, el Dr. Robert Redfield, por los primeros fracasos en las pruebas de coronavirus, lo que refleja la profundización de las tensiones entre la agencia y la Casa Blanca. «Al principio de esta crisis, los CDC, que realmente tenían la marca más confiable en todo el mundo en este aspecto, realmente decepcionaron al país con las pruebas», dijo en «Meet the press» de NBC Navarro, un asesor comercial reclutado para el esfuerzo del coronavirus.

«No solo mantuvieron las pruebas dentro de la burocracia, sino que hicieron pruebas malas y eso nos retrasó», dijo Navarro. La crítica se produce cuando la Casa Blanca, que ya había marginado a los CDC en los mensajes públicos durante la peor crisis de salud pública en 100 años, enfrenta nuevas críticas por su incapacidad de implementar un esquema sólido de pruebas y rastreo en todo el país que podría hacer que la tarea de reapertura más segura. CNN informó de las tensiones en aumento entre la Casa Blanca y la principal agencia de salud pública del país. Un alto funcionario de los CDC, que habló bajo condición de anonimato, respondió a la Casa Blanca, diciendo que a menudo no había sido claro el mensaje sobre lo que se quería de la agencia, lo cual provocó una sensación de enojo y frustración en su sede de Atlanta. «Esta administración ha demostrado una y otra vez que tiene un problema con la ciencia. Les estamos dando ciencia y no parecen quererla», dijo el funcionario a Nick Valencia de CNN.

La gran apuesta de la reapertura

Los nuevos lineamientos de los CDC en EE.UU. 2:22

La nueva politización de la pandemia se produjo a medida que el país pasa de tratar de detener el virus y rastrearlo a vivir con él hasta que se encuentre una vacuna o un tratamiento. Casi todos los estados están abiertos en diversos grados, aunque las órdenes de confinamiento en casa permanecen en algunas de las áreas más afectadas. Hay algunos signos de esperanza con la disminución de muertes en Nueva York y algunas muestras tentativas de recuperación económica que surgen a medida que las empresas se abren.

Pero Texas, uno de los primeros y más ambiciosos estados durante la reapertura, registró la mayor cantidad de casos nuevos hasta ahora, y los parques y paseos peatonales abarrotados en otros estados aumentaron la posibilidad de que el virus pudiera encontrar nuevos puntos de apoyo. Las batalla políticas y las incertidumbres médicas que surgieron durante el fin de semana reflejan la probabilidad de que el regreso a la normalidad sea intermitente y sin un claro momento de victoria que Trump sigue declarando que es inminente.

Aún así, el presidente, que necesita urgentemente un repunte en la economía mientras contempla las elecciones de noviembre, se está volviendo aún más optimista sobre sus predicciones de recuperación. Durante un llamado a un desafío de golf benéfico de NBC en uno de los primeros eventos deportivos no oficiales después de dos meses de confinamiento, Trump prometió que la normalidad no estaba muy lejos, contradiciendo las advertencias de expertos en salud y muchos gobernadores.

«Queremos grandes, grandes estadios llenos de gente. No queremos tener 15.000 personas viendo Alabama-LSU, por ejemplo», dijo Trump, refiriéndose a los próximos juegos de fútbol universitario que generalmente atraen a multitudes.

«Queremos tener grandes multitudes, y ahora, en este momento, eso no es lo que están planeando, pero nunca se sabe qué pasará. Las cosas pueden suceder muy rápidamente, y estamos buscando vacunas, estamos buscando curas y estamos muy, muy lejos del futuro», dijo el presidente. Trump también sostiene que la razón por la cual Estados Unidos tiene la mayoría de los casos de covid-19 es que ha evaluado a más personas que cualquier otra nación. Su afirmación es correcta, pero no tiene en cuenta el hecho de que varios países han hecho análisis a una mayor proporción de sus poblaciones.

Nombran una cerveza en honor al Dr. Fauci en EE.UU. 2:19

Hasta ahora no existe una terapia comprobada para el covid-19, la enfermedad causada por el coronavirus. El presidente ha pronosticado que su Operación Warp Speed podría tener lista una vacuna para fin de año. Uno de sus principales asesores médicos, el Dr. Anthony Fauci —cuyas advertencias de que es posible que las escuelas no reabran pronto provocó una reprimenda del presidente— dice que una vacuna podría tardar entre 12 y 18 meses en desarrollarse, e incluso esa sería una línea de tiempo históricamente impresionante. El impulso de Trump por el retorno a grandes multitudes en los eventos deportivos puede chocar con las políticas aplicadas por los gobernadores para mantener el control del virus incluso cuando lentamente comienzan a abrir sus estados.

«La idea de tener estadios llenos de más de 80.000 personas, extraños que se unen en sus diferencias, por mucho que queramos ver que eso suceda … las consecuencias para la salud podrían ser profundas y devastadoras y retrasar todo el progreso que hemos hecho», le dijo a CNN el gobernador demócrata de California, Gavin Newsom.

La administración presiona para que haya una reapertura rápida pero las preocupaciones crecen sobre Texas

A pesar de la precaución en los estados más afectados por el virus, tanto Azar como Navarro dijeron que había llegado el momento de reabrir el país y trataron de convencer a los estadounidenses de que es seguro salir de sus casas. «En casi la mitad de los condados que reportan, no hemos tenido una sola muerte», le dijo Azar a Tapper. «El sesenta y dos por ciento de nuestros casos de covid vienen de solo el 2% de los condados en Estados Unidos.

Por lo tanto, estas son determinaciones muy localizadas», dijo Azar, al tiempo que advirtió que las condiciones locales necesitaban determinar el ritmo de apertura. Navarro, que no respaldó sus afirmaciones con evidencia, dijo que mantener el país cerrado mataría a más personas que si se reabría. «Sabemos estadísticamente, en base a nuestra experiencia con el impacto comercial de China en la década de 2000, que el desempleo crea más suicidios, depresión y abuso de drogas», dijo Navarro a NBC.

«Pero también sabemos esto en esta crisis, ya que básicamente hemos cerrado nuestros hospitales para todo menos para el covid, que las mujeres no han recibido mamografías o exámenes cervicales para detectar cáncer. No hemos podido hacer otros procedimientos para el corazón o riñones. Y eso también va a matar a la gente».

Pero las incertidumbres inherentes a la apertura del país —un imperativo para más de 30 millones de estadounidenses que han perdido sus empleos— mientras que un virus que los epidemiólogos no entienden completamente todavía continúa rampante, fueron subrayadas por los últimos datos de Texas. El estado de la Estrella Solitaria tuvo su mayor aumento en un solo día en nuevos casos de coronavirus el sábado, con 1.801, según cifras del Departamento de Servicios de Salud del Estado. No está claro en este momento si el aumento se debe simplemente a un incremento en las pruebas o si el virus se está propagando más rápidamente. La mayoría de los casos positivos fueron entre empleados de plantas de carne en los condados de Potter y Randall, según funcionarios estatales.

Se informaron otros 785 casos el domingo, un día antes de que estaba programado que el gobernador republicano Greg Abbott anunciara más medidas de reapertura. Pero hubo mejores noticias de Nueva York. «La hospitalización total se redujo. Buenas noticias. El cambio neto se redujo, las intubaciones se redujeron y las nuevas hospitalizaciones se redujeron, por lo que es un buen día», dijo el gobernador demócrata Andrew Cuomo.

«La cantidad de muertes ha disminuido: 139. En un momento y lugar diferentes, si tuviera que darles esa noticia, sería increíblemente impactante para las personas. Solo en este entorno no es impactante y en relación con el lugar donde estábamos, son buenas noticias.»

Las próximas semanas podrían ser cruciales para establecer si las reaperturas estatales podrían producir un nuevo aumento en las infecciones o si las medidas de distanciamiento social podrían permitir una disminución de las órdenes de quedarse en casa y prevenir infecciones abrumadoras.