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Análisis

Trump tuvo otro fin de semana salvaje en Twitter y por esto no deberíamos normalizarlo

Por análisis de Chris Cillizza

(CNN) — El viernes por la mañana, Joe Biden dijo algo tonto y ofensivo.

«Bueno, te digo que, si tienes un problema para decidir si estás conmigo o con Trump, entonces no eres negro”«, dijo Biden a Charlamagne Tha God en una entrevista de radio para «The Breakfast Club».

Se disculpó más tarde ese día, diciendo que «no debería haberse hecho el listo» en la entrevista con Charlamagne.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y sus aliados, aprovecharon el comentario de Biden expresando su horror de que el aspirante presidencial demócrata daría por sentado tener los votos de los afroestadounidenses. La campaña de Trump produjo rápidamente camisetas de «No eres negro» y envió a sustitutos a condenar al ex vicepresidente.

«He tenido problemas con los recientes comentarios de Biden», tuiteó la exembajadora de la administración de Trump en  Naciones Unidas, Nikki Haley, el sábado por la tarde. «Eran desgarradoramente condescendientes. Independientemente del color, el género o la clase, etiquetar a cualquier individuo con lo que se espera que piense, crea y vote es degradante e irrespetuoso. Sin mencionar arrogante».

Lo cual, bien, Biden estaba equivocado. No debería haberlo dicho.

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Pero, la indignación convocada por Haley y sus secuaces parece olvidar una gran realidad: Trump dice y hace cosas casi a diario que superan con creces lo inapropiado del comentario de Biden. Y, sin embargo, hay silencio de las mismas personas tan dispuestas a saltar para condenar a Biden.

Solo para probar mi punto, repasemos solo algo de lo que Trump tuiteó y retuiteó entre el viernes por la mañana, cuando Biden hizo su comentario de «no eres negro» y el domingo por la mañana.

LEE: Biden: «Si tienes un problema para decidir si estás conmigo o con Trump, entonces no eres negro”

* Retuiteó una publicación de 2016 llamando a la candidata presidencial demócrata Hillary Clinton «una fulana» («skank», en inglés).

* Retuiteó una publicación que sugiere, contrariamente a la ciencia, que la hidroxicloroquina es un tratamiento eficaz para el coronavirus, y agregó estas palabras: «Muchos médicos están de acuerdo contigo. ¡Además, algunos estudios muy buenos!».

* Retuiteó una foto de la excandidata a la gobernación de Georgia, en 2018, Stacey Abrams, que incluía estas palabras: «Ella peleó una carrera difícil, besó a muchos bebés y visitó todos los restaurantes buffet en el estado».

* Retuiteó dos fotos manipuladas de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, una con una falsa máscara facial de Trump 2020 y otra con cinta adhesiva sobre la boca. El tuit decía: «Para proteger PolyGrip durante esta pandemia, hemos desarrollado 2 opciones. Con la opción DJT, ella podrá sacar la lengua y ajustar sus dentaduras postizas más fácilmente. Con cinta adhesiva, no podrá beber tanto alcohol en el trabajo».

* Tuiteó, sin evidencia ni prueba, que las papeletas de votación por correo producirán «la elección electoral amañada más grande de la historia».

* Retuiteó un artículo sobre la muerte de una practicante en la oficina del entonces representante de Florida Joe Scarborough y agregó: «Entonces ¿se desmayó una joven corredora de maratón en su oficina, se golpeó la cabeza en el escritorio y murió? ¿Hay mucho más en esta historia que eso?».

* Tuiteó esta especulación infundada sobre la muerte de la practicante en la oficina de Scarborough, en la década de 1990: «¿Un golpe en la cabeza? ¿El cuerpo encontrado debajo de su escritorio? ¿Dejó el Congreso de repente? Gran tema de discusión en Florida … y, él es un loco» con mala calificación). ¡Sigan escarbando, usen genios forenses!».

* Tuiteó que el exsecretario de Justicia, Jeff Sessions, debería abandonar la carrera por el Senado de Alabama, acusándolo de «no tener coraje y arruinar muchas vidas».

Eso es todo en las últimas 48 horas.

Entonces, puedes ver por qué la conmoción y el horror que el mundo de Trump está expresando por el comentario ciertamente tonto de Biden es un poco difícil de soportar. Si quieres actuar como que el comentario de Biden «no eres negro» es lo peor que has escuchado mientras ignoras que el presidente de Estados Unidos sugiere que a) un excongresista, y ahora presentador de televisión por cable, cometió un asesinato (con cero pruebas), b) que la ex secretaria de Estado es una «fulana», c) que una excandidata a gobernadora tiene sobrepeso y d) que la presidenta de la Cámara de Representantes tiene un problema con la bebida, va a ser muy difícil para mí considerar su molestia como genuina.

Y, por cierto, no te libras de nada simplemente poniendo los ojos en blanco y diciendo algo como «Así es como habla Trump». Sí lo es. Pero, darle a Trump algún tipo de aprobación porque ha bajado tanto la barra de comportamiento aceptable en un presidente es normalizarlo, y al hacerlo, permitir que sea juzgado por un estándar diferente al que Biden está sujeto.

He dicho, y he escrito, muchas veces que una de las tácticas que Trump ha empleado a lo largo de su campaña y su presidencia es decir tantas cosas escandalosas que la barra para escribir sobre ellas o comentar sobre ellas está por debajo del nivel del piso.

Es como en un juego de baloncesto si un lado comete falta sobre el otro equipo en cada jugada. Los árbitros se ven obligados a decidir si, como lo sugieren las reglas, anular una falta en cada jugada y cometer falta a un equipo en el primer cuarto o cambiar la forma en que ofician el juego, lo que le permite al equipo un nivel de margen de maniobra en términos de faltas y conducta en la cancha que el otro equipo no disfruta.

Eso es lo que Trump está haciendo aquí. Sugerir que el comentario de Biden es de alguna manera lo peor que ha dicho un político, incluso cuando el propio presidente dice cinco cosas más ofensivas, bajo cualquier medida objetiva, en un período de 24 horas.

El comportamiento de Trump, este fin de semana y casi todo el tiempo, no es normal. No hace que lo que dijo Biden esté bien. No lo está. Pero es seguro que pone en tela de juicio a los republicanos que están conmocionados –¡CONMOCIONADOS!– ante el comentario de Biden y optan por olvidar de alguna manera todas las cosas ofensivas que dice el presidente.