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Noticias de EE.UU.

Hito importante: el consumo de carbón se queda atrás de las energías renovables en Estados Unidos

Por Matt Egan

(CNN Business) — La última vez que Estados Unidos consumió más energía renovable que carbón fue en el siglo XIX, cuando la energía hidroeléctrica recién comenzaba y la quema de leña era una fuente importante de combustible.

Ahora ha sucedido nuevamente, ya que la nación consumió más energía el año pasado de fuentes renovables como la energía solar y eólica que del carbón. Esta es la primera vez que ocurre desde antes de 1885.

El hito, anunciado el jueves por la Administración de Información de Energía de EE.UU., demuestra el cambio dramático del carbón a pesar de las promesas del presidente Donald Trump de apuntalar la industria.

El consumo de carbón de Estados Unidos se derrumbó en otro 15% el año pasado a su nivel más débil desde 1964, indicó la EIA. El sexto año consecutivo de descensos para el carbón ocurrió incluso cuando Trump redujo las regulaciones ambientales e instaló un excabildero del carbón para dirigir la EPA.

La energía renovable, por el contrario, continúa en auge a medida que caen los costos y aumentan las preocupaciones sobre el cambio climático. El consumo de energía renovable en Estados Unidos alcanzó un récord el año pasado, el cuarto año consecutivo de crecimiento, señaló la EIA.

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«Nos estamos alejando del carbón de manera constante, consistente y rápida», dijo Dennis Wamsted, analista de investigación en el Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero. «La administración de Trump no ha podido cambiar completamente la transición del mercado a energías renovables más limpias y baratas».

El carbón ha jugado un papel dominante en la red energética de Estados Unidos desde la década de 1880. Fue reemplazado por el gas natural, un combustible fósil de combustión más limpia, en 2016, una transición causada por la abundancia de gas natural barato de la revolución del petróleo y el gas de esquisto bituminoso y las regulaciones ambientales más estrictas.

Ahora, el carbón enfrenta una fuerte competencia de energías renovables como la eólica, solar, hidroeléctrica y geotérmica. El viento ha estado creciendo especialmente rápido y el año pasado la generación de energía a partir del viento superó a la hidroeléctrica por primera vez y ahora es la forma más popular de generación de energía renovable en Estados Unidos.

Es importante tener en cuenta que las estadísticas de EIA anunciadas el jueves miden solo el consumo, no la generación de energía. Desde esa perspectiva, el carbón todavía supera las energías renovables, al menos por ahora.

La primera vez que Estados Unidos generó más electricidad a partir de energías renovables que el carbón ocurrió en abril de 2019, y es probable que ocurra anualmente por primera vez en 2020, a pesar de la interrupción causada por la pandemia de coronavirus.

«La gente quiere energías renovables. Las corporaciones lo piden», afirmó Wamstead. «Están siendo empujados por los consumidores».

Las compañías eléctricas están cerrando rápidamente las centrales eléctricas de carbón a favor del gas natural y las energías renovables bajo la presión del público y los accionistas. Xcel Energy y Duke Energy, compañías eléctricas que durante mucho tiempo confiaron en el carbón, se han comprometido a liberarse del carbono en las próximas décadas.

Esta semana, la última promesa vino de Southern Company, que obtiene el 27% de su energía del carbón y el 47% del gas natural, y anunció en su reunión anual de accionistas un nuevo objetivo para lograr emisiones netas cero para 2050.

La empresa de servicios públicos prometió reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 50% para 2030, un objetivo que ahora espera alcanzar en 2025.

Habiendo prometido deshacerse del carbón, las compañías eléctricas enfrentan presiones de los accionistas y activistas para que abandonen los combustibles fósiles por completo haciendo una transición lejos del gas natural. Considerado durante mucho tiempo como un combustible de puente, existen crecientes preocupaciones sobre las emisiones de metano y las fugas causadas por el uso de gas natural.

«Esa será la próxima batalla», concluyó Wamsted.