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El expresidente Lula pide juicio político a Bolsonaro por manejo de pandemia y economía

Por Vasco Cotovio, Isa Soares

(CNN) — Tiene 74 años, acaba de salir de la cárcel y pasa su tiempo en cuarentena debido al coronavirus, pero el expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva sigue siendo una fuerza política en el país que lideró durante dos mandatos.

Un héroe de la izquierda, el expresidente ha visto cómo covid-19 deja un rastro de muerte en todo Brasil, diezmando una economía que ya está en dificultades. Y él responsabiliza directamente al presidente Jair Bolsonaro.

En declaraciones a CNN por cámara web desde su casa en las afueras de Sao Paulo, Lula, como es conocido, dijo que Bolsonaro merece un juicio político por lo que considera un manejo «irresponsable» y «negligente» no solo de la crisis del coronavirus, sino también del colapso económico del país.

«[Bolsonaro] ha cometido muchos crímenes de irresponsabilidad y creo que ya merece ser castigado por eso», dijo Lula, describiendo al líder de derecha como el peor de la historia de Brasil.

La oficina de Bolsonaro no respondió a una solicitud de comentarios.

Lula fue liberado de la cárcel en noviembre después de cumplir 18 meses de una condena reducida de ocho años y 10 meses por corrupción y lavado de dinero, cargos que él ha negado y está apelando.

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Durante las elecciones presidenciales de 2018, lideró las encuestas, hasta que el tribunal electoral bloqueó su candidatura debido a su condena, despejando el camino para Bolsonaro.

‘Crisis de irresponsabilidad’

El ardiente discurso de Lula se hace eco de sus años como presidente entre 2003 y 2010, cuando el político populista podía movilizar multitudes masivas.

Lideró al país a través de un auge económico, ayudando a que Brasil creciera de la 15 en 2003 a la sexta economía más grande del mundo en 2012, después de que dejó el cargo. También implementó políticas sociales que redujeron significativamente la desigualdad y sacaron a más de 29 millones de personas de la pobreza, según el Banco Mundial.

En los últimos cinco años, el ritmo de mejora se ha «estancado», según el Banco Mundial, y Brasil ahora ocupa el noveno lugar en términos de tamaño de la economía.

Lula lamentó el deterioro económico y dijo que el coronavirus ha empeorado las cosas. «Brasil está viviendo una profunda crisis de salud, una profunda crisis económica y está viviendo una crisis de irresponsabilidad por parte del presidente de la República», dijo.

Según la Universidad Johns Hopkins, Brasil ha reportado más de 500.000 casos de coronavirus, solo superado por EE. UU., y el número de muertos es cercano a 30.000, ubicándolo en el cuarto puesto del mundo. Para el expresidente, una gran parte del problema fue la respuesta tardía de Brasil a la pandemia.

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«Ni el presidente ni el Ministerio de Salud, inicialmente, vieron el coronavirus como algo grave», dijo. «Brasil podría haberse confinado antes, Brasil podría haber preparado máscaras antes, Brasil podría haber aprobado leyes de antemano».

A pesar del creciente número de víctimas, Bolsonaro minimizó el riesgo del virus, se unió a manifestaciones contra el bloqueo y se enfrentó con los gobernadores por la reapertura de la economía.

«Los gobernadores se convirtieron en enemigos, los alcaldes se convirtieron en enemigos, todos los que defienden que Brasil debe tratar esta pandemia de manera responsable son considerados enemigos del presidente», dijo Lula, elogiando a los líderes locales de todos los partidos por su trabajo.

La crisis ha erosionado el apoyo a Bolsonaro, según recientes encuestas de opinión de Datafolha, con hasta el 46% de los brasileños apoyando su juicio político.

La oposición política del país aún no está lo suficientemente unificada como para poner en marcha el juicio político, dice Lula, pero cree que es solo cuestión de tiempo. «Hoy hay 35 solicitudes de juicio político en el Congreso nacional», dijo. «[En algún momento] el portavoz tendrá que elegir un proyecto para someterlo a votación».

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Lula insinuó que su carrera política había terminado, incluso si ganase la apelación contra su condena, aunque no descartó la posibilidad de volver a la carrera por la presidencia. Cuando se le preguntó si lanzaría una campaña en 2022, dijo que para entonces tendría 77 años.

«Me contentaré con apoyar a un candidato», dijo.