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Racismo

OPINIÓN | No es suficiente que Trump elimine el retuit sobre el “poder blanco”

Por Dean Obeidallah

Nota del editor: Dean Obeidallah, abogado, es el presentador del programa diario de radio SiriusXM “The Dean Obeidallah Show” y columnista de “The Daily Beast”. Síguelo en Twitter en @DeanObeidallah. Las opiniones expresadas en este comentario son propias del autor. Más artículos de opinión en CNNe.com/opinion.

(CNN) — El presidente Donald Trump, le dijo a EE.UU. a quiénes él considera “grandes personas”: a los partidarios que gritan “poder blanco” en respuesta a aquellos que llaman racista al presidente.

Ese, al menos, parecía ser el mensaje de Trump al compartir un video de dos minutos que muestra a los residentes de una comunidad de Florida conocida como The Villages, conduciendo carritos de golf adornados con letreros como “Trump 2020” y “America First”. Cuando estos partidarios de Trump se acercaron a los manifestantes anti-Trump, algunos de los cuales sostenían carteles de Black Lives Matters, un manifestante gritó que Trump era un “racista”. En respuesta, uno de los conductores de carritos de golf gritó: “¡White Power! ¡White Power!” (¡Poder blanco! ¡Poder blanco!).

El tuit de Trump ya no estaba en Twitter a última hora del domingo por la mañana. El portavoz de la Casa Blanca, Judd Deere, dijo en un comunicado que el presidente no escuchó los gritos del “poder blanco” cuando retuiteó el clip.

Trump borra tuit supremacista 1:35

Antes, el Secretario de Salud y Servicios Humanos, Alex Azar, le dijo a Jake Tapper de CNN que, aunque no había visto el tuit “obviamente, ni el presidente, ni su administración ni yo, haríamos nada para apoyar la supremacía blanca ni nada que apoyara la discriminación de cualquier tipo”.

Pero seamos claros, el grito de “poder blanco” no estaba incrustado profundamente en el video. Más bien, el hombre que usa la frase aparece en los primeros 10 segundos del metraje. Es simplemente imposible para cualquiera que haya visto el comienzo perderse el grito del “Poder Blanco”, que la Liga Anti-Difamación señala es un “eslogan de los supremacistas blancos” que “comúnmente se grita en los eventos de la supremacía blanca como un grito racista“.

Sin embargo, este video fue el que Trump compartió con sus más de 82 millones de seguidores en Twitter junto con las palabras, “Gracias a la gran gente de The Villages”, mientras decía: “La izquierda radical no hace nada. Los demócratas caerán en otoño”.

Que Trump compartiera este video no fue un error. El presidente, que se encuentra detrás del presunto candidato demócrata Joe Biden por hasta 14 puntos en una serie de encuestas, simplemente está siguiendo su libro de jugadas de la exitosa campaña de 2016, donde traficó con el fanatismo para dividir a los estadounidenses. Lo vimos en su afirmación infundada de que México estaba enviando “violadores” hasta pedir una “prohibición total y completa” para los musulmanes que entraban a Estados Unidos y, durante la campaña, retuitear a los supremacistas blancos abiertos como uno con el nombre de “Genocidio Blanco”, otra consigna de los mítines políticos de esos grupos.

Pero lo que podría haber sido visto como un inquietante signo racista en un candidato está aún más fuera de lugar en 2020.

En las últimas semanas, Estados Unidos ha tenido que lidiar con el racismo sistémico. A medida que las protestas nacionales en apoyo al movimiento Black Lives Matter llenaron nuestras calles, Trump respondió moviéndose en la dirección opuesta. Ha defendido las bases militares que llevan nombres de los líderes militares confederados que fueron a la guerra para preservar la esclavitud, el máximo ejemplo de la supremacía blanca. (Incluso algunos de los miembros republicanos del Congreso de Trump están abiertos a cambiar el nombre de esas bases). Trump también ha criticado a aquellos que quieren derribar estatuas que honran a los líderes de la Confederación por tratar de destruir nuestra “herencia“.

Y en medio de todo esto, Trump se ha negado a acoger el movimiento Black Lives Matter o incluso a reconocer que el sistema de justicia penal de Estados Unidos está plagado de racismo sistémico. De hecho, durante el discurso de casi dos horas de Trump en su mitin el sábado pasado en Tulsa, criticó a “la muchedumbre de izquierda desquiciada” que dijo estaba “tratando de destrozar nuestra historia, profanar nuestros monumentos, nuestros hermosos monumentos”, pero en ningún momento mencionó a George Floyd o Black Lives Matter. Sus pocas referencias a la raza fueron para jactarse de que “había hecho más por la comunidad negra en cuatro años que Biden en 47 años” y que la “justicia racial” comenzaría con el retiro de Biden de la vida pública.

Trump se niega a evolucionar. Incluso la legislatura del estado de Mississippi votó este fin de semana para eliminar el símbolo confederado de su bandera estatal. Pero el presidente, como las estatuas construidas para honrar a los líderes confederados, está encerrado para siempre en ese molde.

Trump es posiblemente el símbolo más visible de la supremacía blanca en EE.UU. Y el 3 de noviembre, ese homenaje a la supremacía blanca debe ser repudiado por el bien de nuestra nación.