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Trump advierte que la pandemia «empeorará antes de mejorar»

Por Kaitlan Collins, Kevin Liptak

(CNN) — El presidente Donald Trump advirtió que es probable que la pandemia de coronavirus empeore antes de mejorar, en declaraciones hechas durante la primera de las sesiones informativas regulares que retomó este martes.

La aparición del presidente al final de la tarde en la sala de conferencias de la Casa Blanca fue diseñada para proyectar una imagen de mayor mando de Trump, quien ha estado en gran medida ausente de la discusión de la crisis de salud que asola el país y ha visto caer sus números en las encuestas como resultado.

En una conferencia de prensa que duró alrededor de 30 minutos, Trump nuevamente dijo que creía que el virus desaparecería e insistió en que la respuesta en Estados Unidos a la pandemia fue «mucho mejor» que en otros lugares.

Pero también ofreció proyecciones más realistas que sus asesores esperan que lo hagan parecer un líder mesurado.

«Probablemente, lamentablemente, empeorará antes de mejorar», dijo Trump, haciéndose eco de una predicción que había hecho a principios de abril de dos semanas «duras» por delante.

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Y continuó ofreciendo su estímulo tardío para el uso de mascarillas, extrayendo en un momento la suya azul marino y afirmando que no tenía problemas para ponérsela (aunque no lo hizo durante la sesión informativa).

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«Te guste la máscara o no, tienen un impacto», dijo, y agregó más tarde: «Me estoy acostumbrando a la mascarilla».

Trump apareció solo en el podio, sin la compañía de ninguno de los expertos en salud que integran el grupo de trabajo sobre coronavirus de la Casa Blanca. Aproximadamente una hora antes de que Trump apareciera ante las cámaras, el Dr. Anthony Fauci dijo a CNN que no había sido invitado a participar.

Una persona familiarizada con el asunto dijo que Fauci inicialmente esperaba aparecer en la conferencia de prensa. Pero los asesores de la Casa Blanca señalaron el lunes y el martes que era improbable que las sesiones informativas que se retomaron incluyeran a funcionarios del Gobierno.

Cuando se le preguntó por qué, Trump insistió el martes en que otra de las expertas del grupo especial sobre coronavirus de la Casa Blanca, la Dra. Deborah Birx, estaba de pie «justo afuera» escuchando.

Al retomar las conferencias de prensa, Trump y sus ayudantes esperan evitar los estallidos furiosos y las tangentes que se convirtieron en el sello distintivo de su primera etapa frente a la pandemia.

Sin embargo, no pudieron evitar por completo distracciones desafortunadas el martes. Cuando se le preguntó acerca de Ghislaine Maxwell –quien enfrenta cargos por reclutar, acosar y en última instancia abusar sexualmente de menores de edad-, Trump dijo que le deseaba lo mejor y recordó haberse reunido con ella y su compañero Jeffrey Epstein en Palm Beach.

Trump también contradijo a su secretaria de prensa, Kayleigh McEnany, quien le dijo a los periodistas durante su propia sesión informativa más temprano que a veces se le hace una prueba de coronavirus al presidente varias veces al día.

«No sé de más de una», dijo Trump. «Probablemente, en promedio, me hago un examen cada dos días, tres días, y no sé de ningún momento en que me haya hecho dos en un día, pero podría ser que eso ocurra», agregó.

Aun así, su conferencia de prensa cumplió con las expectativas de los asistentes en cuanto a duración: fue mucho más corta que algunas de sus sesiones anteriores que se extendieron cerca de dos horas.

Y Trump apenas se quejó sobre cómo se cubrió su respuesta a la pandemia, a diferencia de las sesiones de la primavera que en su mayoría estaban llenas de quejas sobre los medios de comunicación.

«Si miras la televisión estadounidense, crees que Estados Unidos fue el único país que estuvo involucrado en y sufriendo por el virus de China», dijo Trump. «Bueno, el mundo está sufriendo mucho», agregó.

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Todavía queda por ver si Trump mantendrá el tono relativamente sobrio que tuvo este martes, y hay pocos indicios de que se esté preparando una estrategia nacional más sólida para combatir el virus.

Antes del martes, Trump había adoptado en gran medida una estrategia de ignorar la pandemia en público. No había realizado un evento específicamente relacionado con el virus en más de dos semanas.

Eso condujo a una severa caída en su posición política, en momentos en que los estadounidenses reprueban su respuesta ante la pandemia. Los asesores políticos del presidente le advirtieron que su abordaje de la crisis de salud lo estaba perjudicando gravemente.

Entonces el lunes Trump anunció que reanudaría las sesiones informativas regulares después de suspenderlas en abril y declararlas una pérdida de tiempo. Se espera que Trump lleve adelante estas sesiones informativas varias veces a la semana, pero no a diario como lo hizo a principios de este año.

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Sigue habiendo una división interna sobre si es prudente que Trump suba al escenario y hable del virus en un entorno de alto perfil como el de las conferencias de prensa de la Casa Blanca.

Algunos ayudantes han recordado a otros lo duro que lucharon para convencer a Trump de que pusiera fin a las sesiones informativas en abril cuando sugirió que la luz solar e ingerir desinfectantes podrían ayudar a curar el coronavirus.

Los asistentes debatieron durante semanas sobre la reanudación de las sesiones informativas, aunque el propio presidente no estaba completamente convencido de que hacerlo fuera una buena idea, dijeron personas familiarizadas con las discusiones.

Trump insistió en que usar su plataforma para enfocarse exclusivamente en el coronavirus sería un error y podría indicarle al país que su respuesta hasta ahora ha fallado. Pero sus aliados principales —incluidos el vicepresidente Mike Pence, su compañero de golf de fin de semana, el senador Lindsey Graham de Carolina del Sur, y la consejera de la Casa Blanca Kellyanne Conway— le dijeron que no hacer frente a las dificultades era la raíz de sus problemas políticos.

Para convencerlo, los ayudantes llegaron a un compromiso: sus sesiones informativas podrían cubrir una variedad de temas, no solo la pandemia.

Algunos en la oficina de comunicaciones de la Casa Blanca han presionado para que las reuniones informativas se realicen fuera de la Casa Blanca, por ejemplo en la sede de las agencias de salud, para mantenerlas más enfocadas. Pero el martes el informe volvió a su ambiente familiar: la sala de sesiones informativas James Brady.