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OPINIÓN | ¿Por qué la infección por covid-19 del asesor de Seguridad Nacional es un problema de Seguridad Nacional?

Por Samantha Vinograd

Nota del editor: Samantha Vinograd es analista de Seguridad Nacional de CNN. Es asesora principal del Instituto Biden de la Universidad de Delaware, que no está afiliado a la campaña de Joe Biden. Vinograd sirvió en el Consejo de Seguridad Nacional del expresidente Barack Obama de 2009 a 2013 y en el Departamento del Tesoro bajo el gobierno del expresidente George W. Bush. Síguela en Twitter: @sam_vinograd. Las opiniones expresadas en este comentario son suyas. Ver más artículos de opinión en CNNe.com/opinion.

(CNN) — Con víctimas de coronavirus a niveles repugnantes, los estadounidenses supieron este lunes que nadie está a salvo del covid-19, ni siquiera el hombre que se supone que debe mantener a los estadounidenses a salvo.

La noticia de que el asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos Robert O’Brien dio positivo por el virus presenta un riesgo inmediato para la salud dentro de los muros de la Casa Blanca, a la vez que sirve como una metáfora preocupante sobre el manejo de la crisis de coronavirus de la administración en general. Si el Gobierno no puede mantener sano a un funcionario de alto rango como O’Brien, eso no infunde confianza en que pueda hacer lo mismo por nosotros.

El diagnóstico de covid-19 de O’Brien es una emergencia de salud a corto plazo. Mientras que otros en la Casa Blanca, incluido uno de los ayudantes personales de Donald Trump, han dado positivo en el pasado, la exposición de O’Brien es particularmente alarmante en función del personal con el que debería vincularse regularmente, sin mencionar los lugares cercanos en los que opera.

La naturaleza de cómo está estructurada la Casa Blanca, junto con las demandas del trabajo de O’Brien, significa que el personal crítico del Gobierno de Estados Unidos puede haber estado expuesto al virus, incluido el propio presidente Donald Trump.

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Por lo general, un asesor de Seguridad Nacional se relaciona con el presidente, el vicepresidente, el secretario general de la Casa Blanca y otros funcionarios del gabinete todos los días. También un asesor de seguridad se vincula con el presidente durante las ruedas de prensa diarias en la Oficina Oval, las reuniones del Consejo de Seguridad Nacional (NSC, por sus siglas en inglés) en el “Situation Room” (la sala suele estar bastante abarrotada), en preparaciones para llamadas con líderes extranjeros y más. Puedo decirlo por experiencia: el distanciamiento social no es una opción en muchos de estos entornos sin medidas extraordinarias.

Por lo general, un asesor de Seguridad Nacional también se involucra, como mínimo, con decenas de otros miembros del personal de Seguridad Nacional que tienen misiones críticas cada día, incluidos los informes directos de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés); el personal del NSC que va a reunirse con él o a informarle; su redactor del informe diario de seguridad y muchos otros. Ante la ausencia de renovaciones físicas en la «suite» de oficinas en las que trabaja la NSA, el personal está en lugares increíblemente cercanos: estuve a menos de un brazo de distancia de mi colega de la suite durante los dos años que aconsejé a un exasesor de Seguridad Nacional. No hace falta decir que nos acercamos mucho.

La Casa Blanca ha dicho que O’Brien tiene síntomas leves y que el trabajo del Consejo de Seguridad Nacional «continúa sin interrupciones». Pero el diagnóstico de O’Brien significa que un virus letal podría estar acechando los pasillos del ala oeste por un periodo de tiempo.

Para empeorar las cosas, O’Brien no limitó sus interacciones. Recientemente viajó a Europa, con ayudantes y agentes del Servicio Secreto, donde se reunió con sus homólogos del Reino Unido, Francia, Alemania e Italia. Una foto publicada por el NSC los muestra de pie juntos y sin mascarillas.

Ponderar las exigencias de su trabajo con la necesidad de seguir las pautas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades es un acto de equilibrio, pero su salida al extranjero pudo haber expuesto inadvertidamente incluso a más personas mientras viajó. Las fotos que la Casa Blanca compartió de O’Brien visitando un cementerio estadounidense de la Primera Guerra Mundial en Francia también lo muestran sin mascarilla. Tampoco usaba una cuando se reunió con periodistas a mediados de julio.

Es cierto que no sabemos exactamente cuándo o cómo O’Brien fue infectado con el virus. Según los informes, dijo que creía que lo había contraído por su hija, pero debido a que su capacidad para presentarse al trabajo es tan importante para nuestra Seguridad Nacional, es inexplicable que él (y otros altos funcionarios) no tomaran todas las medidas de seguridad posibles para protegerse ellos y proteger a todas las personas con las que entran en contacto.

La Casa Blanca debería haber alentado al personal a seguir las pautas de los CDC en todo momento, tanto dentro como fuera de la Casa Blanca. El presidente y otros altos funcionarios pueden intentar culpar a O’Brien por no ser cuidadoso con su propio tiempo, pero ciertamente no establecieron el tono correcto sobre seguir las pautas independientemente de la ubicación. Meses de no usar mascarillas y desacreditar la evidencia científica realmente no gritaba al personal que tomara en serio las pautas de los CDC.

La Casa Blanca dice que no hay riesgo de exposición hacia Trump o hacia el vicepresidente Mike Pence por parte de O’Brien, pero alguien debe repensar el contenido de sus comunicaciones. Según los informes, O’Brien ha estado trabajando desde una ubicación fuera del sitio durante días salvo por una breve visita a la Casa Blanca el jueves, cuando se fue abruptamente. Trump también dijo que no había visto a O’Brien recientemente. Pero eso no debería hacer que ningún estadounidense duerma tranquilo por la noche.

Si bien no hay riesgo de exposición a O’Brien mientras está fuera del sitio, parece por la declaración de la Casa Blanca que el presidente no pasa mucho tiempo con el hombre que se supone que es su asesor principal. O’Brien fue visto por última vez con Trump en el viaje del presidente el 10 de julio a la sede de CENTCOM en la Florida. La falta de contacto de Trump y O’Brien podría atribuirse al viaje de O’Brien, pero aun así las comunicaciones de crisis aquí están haciendo más daño que bien.

Sabemos por la cuenta de Twitter de Trump que el presidente pasa mucho tiempo mirando televisión y que él y O’Brien no se han visto en mucho tiempo. Esta es una admisión pública de que históricamente no han hecho cosas rutinarias juntas, como tener reuniones del NSC, prepararse para llamadas a extranjeros, recibir información sobre el informe de seguridad y más. Durante mucho tiempo ha habido buenas razones para pensar que Trump probablemente haya pasado más tiempo con sus asesores de «seguridad» en televisión que con su propia NSA, y los comentarios de la Casa Blanca sobre la infección de O’Brien parecen confirmarlo.

Mientras esperamos la pronta recuperación de O’Brien, también debemos esperar que el brote de covid-19 pueda ser contenido rápidamente, porque es una vulnerabilidad de seguridad. A nivel operativo, hay una interrupción cuando un alto funcionario no puede realizar su trabajo por completo. La Casa Blanca no ha dicho que O’Brien esté trabajando menos horas, pero después de haber trabajado para la NSA durante años, sé que simplemente no es posible hacer el trabajo de manera tan eficiente desde la casa, incluso con una instalación segura. Eso hace que el campo de juego sea aún más desigual con respecto a otros países que tienen un equipo completo en cubierta.

La Casa Blanca está tratando de mandar un mensaje de continuidad de operaciones y estabilidad porque saben lo mal que se ve tener un funcionario a este nivel operando a menos de su capacidad total. El editor del Global Times de China tuiteó este lunes sobre cómo este hecho muestra que el virus está fuera de control. El Global Times es publicado por el portavoz del Partido Comunista de China, el People’s Daily (o el Diario del Pueblo) y el tuit debería verse como parte de las operaciones de influencia del Partido Comunista chino en contra de Estados Unidos, pero el editor no está equivocado sobre este diagnóstico y lo que dice sobre qué tan lejos tenemos que llegar tan solo para contener el virus.

En términos más generales, el hecho de que la Casa Blanca no pudiera asegurar la salud de su principal asesor de seguridad manda un mensaje aterrador sobre la capacidad de respuesta al covid-19 de la administración, que en el mejor de los casos es inadecuada.