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Donald Trump

Donald Trump

ANÁLISIS | El daño de Trump a la democracia tendrá consecuencias más allá de Estados Unidos

Por Luke McGee

(CNN) –– Cuando eres presidente de Estados Unidos, las palabras que expresas son importantes. No solo para tus propios votantes y ciudadanos: también para las personas en todos los rincones del planeta.

Esa es la inevitable realidad de tener el cargo más importante en el país más poderoso de la Tierra. Todos los demás líderes mundiales, aliados o enemigos, están debajo tuyo en la cadena alimenticia y observan cada una de tus acciones. Toman señas que haces, buscan tu liderazgo e intentan encontrar formas de explotar tus debilidades.

Es por eso que las sugerencias de Donald Trump acerca de que las elecciones deberían retrasarse por primera vez en la historia ––y sus afirmaciones sin evidencia de que las elecciones de 2020 serán “las más inexactas y fraudulentas”–– resultan importantes por razones que van más allá del propio destino político del presidente.

El foco principal está justamente en el daño democrático que las afirmaciones del mandatario causarán en el país. “Sus afirmaciones falsas de que las elecciones están siendo manipuladas contra él son parte de esa estrategia. No son ciertas, pero prepararán a su base para rechazar los resultados”, precisó Brian Klaas, profesor asistente de política global en el University College de Londres.

Sin embargo, los expertos destacan que los comentarios de Trump también envían un mensaje equivocado cuando hay crecientes preocupaciones frente a que los líderes de todo el mundo estén tratando de explotar la pandemia de coronavirus para erosionar el Estado de derecho.

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También socavan las críticas estridentes de la administración de Trump contra China a raíz de las acciones de Beijing para despojar a Hong Kong de algunas de sus libertades.

Trump votó con una boleta provisional en 2004 4:20

El mismo día que Trump planteó la idea de retrasar las elecciones en EE.UU., el secretario de Estado Mike Pompeo exigía que Hong Kong celebrara sus propias elecciones legislativas sin dilaciones en septiembre.

“Deben realizarse”, sostuvo Pompeo el jueves. «El pueblo de Hong Kong merece tener su voz representada por los funcionarios electos que se decidan en esas elecciones”, insistió. Este viernes, el líder de Hong Kong anunció que los comicios se retrasarían debido al creciente brote de coronavirus, pero la oposición ha cuestionado si hay motivos políticos en juego.

“El problema no es únicamente que Trump no respalde el proceso democrático, es que usa las mismas estrategias que los líderes antidemocráticos para socavar el proceso democrático”, indicó Nic Cheeseman, profesor de democracia en la Universidad de Birmingham.

Cheeseman señaló que existe una “amenaza real frente a que Trump envíe un mensaje de que no defenderá la democracia”, el cual puede ser interpretado por los líderes mundiales menos democráticos como una luz verde para reducir sus propios estándares.

“Los líderes de todo el mundo realmente analizan el clima internacional para ver cómo se pueden salir con la suya. Si observan que Trump no está dispuesto a promover la democracia en otros países, y se refuerza esa idea al socavar la democracia en su propio país [Estados Unidos], el riesgo tienes tú [como líder mundial], por ejemplo, de manipular tus propias elecciones se reduce significativamente”, enfatizó Cheeseman.

El tuit de Trump es el más reciente hecho de un largo cúmulo de acciones contra las normas que, según los expertos, han dañado la reputación global de Estados Unidos. Durante su presidencia, Trump ha peleado con amigos y enemigos del país por igual, ha amenazado a instituciones supranacionales como la OTAN y la Organización Mundial de la Salud, y se retiró de los tratados multilaterales como el acuerdo nuclear de Irán y el Acuerdo Climático de París.

Y estas acciones unilaterales también disminuyen el peso diplomático de Estados Unidos, según la Dra. Jennifer Cassidy, académica diplomática de la Universidad de Oxford.

“La verdad es que ahí reside el verdadero poder blando y él ha hecho mucho daño durante sus cuatro años en el cargo”, sostuvo Cassidy. “Si bien los aliados de Estados Unidos podrían acoger una presidencia de Biden, al considerarla un retorno a algo más normal, los enemigos del país podrían ser mucho más lentos en ver la presidencia de Trump como un caso atípico. Si Trump ocurrió una vez, ¿por qué Irán o China creerían que alguien como él no podría volver a ser elegido”, completó.

También es imposible ignorar que este comportamiento ha estado completamente expuesto en medio de la mayor crisis que el mundo ha enfrentado en décadas.

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“Durante una pandemia global, el mundo necesita un líder, alguien que ayude a coordinar las respuestas a un virus que no conoce fronteras. Por el contrario, Trump ha pasado gran parte de su tiempo buscando medicamentos no autorizados, tuiteando teorías de conspiración”, dijo Klaas. “Cuando el mundo mira a Estados Unidos como líder, están encontrando a un hombre que es incapaz de liderar a su país, y mucho menos al mundo”, completó.

Las consecuencias de esta falta de liderazgo global por parte del hombre más poderoso del planeta van más allá de su respuesta a la crisis de salud. El Instituto para la Democracia publicó una carta abierta el mes pasado, en la que más de 500 exlíderes mundiales y premios Nobel advirtieron que los regímenes autoritarios están utilizando la pandemia para erosionar la democracia.

Cheeseman cree que su llamado de alerta habrían tenido más efecto si hubieran sido organizados por la única superpotencia del mundo. “Si Estados Unidos hubiera reunido a países democráticos de todo el mundo para apoyar la democracia en la era del coronavirus, creo que eso podría haber sido realmente significativo. La señal que algo así envía es que te estamos observando y estamos sobre ello”.

En cambio, el presidente Trump ha pasado gran parte de la pandemia al igual que una buena porción de su presidencia: buscando peleas y sembrando la división tanto en casa como en el extranjero.

Pero los expertos indicaron que las consecuencias de su último intento por socavar las elecciones de noviembre podrían tener un mayor alcance que el daño provocado por la pandemia.

“Si él pierde, parece estar indicando que felizmente tratará de quemar las instituciones democráticas estadounidenses si cree que eso lo ayudará a salvarse a sí mismo”, dijo Klaas.

En caso de que esto suceda, es difícil ver cómo beneficiaría a alguien en Estados Unidos que no sea el presidente mismo, ni tampoco cómo detiene la impresión internacional de que EE.UU. está en grave riesgo de convertirse en un caso perdido de política.

Y tanto los aliados como los enemigos de los Estados Unidos serán muy conscientes de que el país podría caer nuevo en cuatro años, si alguien más radical que Trump decide postularse en 2024.