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Coronavirus

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OPINIÓN | No tienes derecho a matarme

Por Dean Obeidallah

Nota del editor: Dean Obeidallah, exabogado, es presentador del programa diario de radio SiriusXM «The Dean Obeidallah Show» y columnista de The Daily Beast. Puedes seguirlo en Twitter en @DeanObeidallah. Las opiniones expresadas en este comentario pertenecen al autor. Ver más artículos de opinión sobre CNNE.com/opinion

(CNN) –– Fumar cigarrillos está prohibido en varios estados y en innumerables municipios de todo Estados Unidos por la sencilla razón de que los fumadores no tienen derecho a matarme a mí ni a mi familia con su humo indirecto, «de segunda mano». La misma filosofía también debe aplicarse al uso de una mascarilla para proteger a otros del covid-19: nadie tiene el derecho de matar a nadie con sus gérmenes de «de segunda mano».

El uso de máscaras, como el experto en enfermedades infecciosas de la administración de Trump Dr. Anthony Fauci ha repetido en numerosas ocasiones, es «proteger a los demás«. Esto ha sido repetido por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU., que han calificado las mascarillas como una prioridad urgente ya que las personas asintomáticas pueden transmitir el covid-19.

Esto es bastante simple: al usar una mascarilla, literalmente podrías salvar la vida de la madre, el padre, la hermana, el hermano o el abuelo de alguien. Piensa en eso por un momento: ¿cuántas veces puedes en tu vida hacer algo que realmente salve otro vida? Bueno, aquí está uno de esos casos extraños.

Así nos protegen las mascarillas del coronavirus 3:43

Sin embargo, todavía hay algunos estadounidenses que, en una muestra de egoísmo absoluto, se niegan a utilizar una mascarilla a pesar de conocer los riesgos para la salud que eso implica. Un destacado ejemplo es cortesía del representante republicano de Texas Louie Gohmert, quien previamente había declarado de manera pública su negativa acerca de cubrirse la cara. Bueno, la semana pasada, «el antimascarilla» Gohmert resultó positivo por covid-19. El día antes de su prueba, Gohmert sin protección facial se encontraba muy cerca del secretario de Justicia Bill Barr, entre otros. Y después de que se conoció la noticia del resultado de Gohmert, Politico informó que los miembros del personal de varios republicanos del Congreso revelaron que fueron «ridiculizados» por usar mascarillas en el Capitolio.

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Las preocupaciones por esta cultura egoísta de los republicanos se agravaron el sábado pasado, cuando el representante de Arizona Raúl Grijalva ––quien asistió a una audiencia con Gohmert a principios de la semana pasada–– anunció que había dado positivo por covid-19. Aunque Grijalva señaló en un comunicado que no podía «culpar a nadie directamente» por contraer el virus, apuntó a los miembros republicanos del Congreso por exponer a las personas al riesgo de covid-19: «Numerosos miembros republicanos se pavonean rutinariamente alrededor del Capitolio sin una mascarilla para hacer de manera egoísta una declaración política a expensas de sus colegas, el personal y sus familias».

La negativa de algunos en el Partido Republicano a usar una mascarilla y además ridiculizar a quienes lo hicieron proviene directamente del líder de sus filas: el presidente Donald Trump. Desde el comienzo de este virus, Trump se negó a usar una máscara facial. Y lo que es peor, en una conferencia de prensa del 26 de mayo, se burló despreciablemente de un periodista por usar una afirmando que solo lo hacía «para ser políticamente correcto».

El mandatario tampoco alentó a los asistentes en su controvertido mitin en Tulsa a cubrirse la cara. Uno de esos partidarios sin mascarilla, el excandidato presidencial republicano Herman Cain, contrajo el virus menos de dos semanas después del evento político. No se sabe exactamente dónde se infectó, pero su muerte se anunció el jueves pasado.

Trump solo cambió su tono y aparentemente acogió el uso de tapabocas en un tuit del 20 de julio y en una conferencia de prensa el 21 de julio, después de que más de 140.000 estadounidenses murieron a causa del virus y él fuera llamado públicamente durante semanas por personas como el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, quien le dijo a Trump que «se ponga una máscara».

No sorprende que otros ––algunos que se declaran a sí mismos seguidores de Trump–– continúen negándose a usar una mascarilla. La semana pasada, el partidario de Trump David J. Harris Jr., con el sombrero «Keep America Great», demoró un vuelo de American Airlines porque se negó a cubrirse la cara. Harris, quien transmitió los hechos en vivo en Instagram, afirmó que su negativa a usar una mascarilla se debía a una afección médica, la cual se rehusó negó a explicar a la tripulación de vuelo.

En junio, otro orgulloso partidario de Trump fue expulsado de un vuelo de American Airlines por supuestamente negarse a usar un tapabocas. Y el sábado, supimos que un vuelo de Delta del 23 de julio tuvo que regresar a la puerta de embarque cuando dos pasajeros se negaron a ponerse una mascarilla.

Vea la mascarilla reutilizable y asequible creada por MIT 1:02

No termina ahí. Mientras que alrededor del 50% de los estadounidenses encuestados dicen que ahora usan mascarillas cuando salen de casa, también vemos protestas contra las máscaras como la de Wisconsin el sábado, en la que los manifestantes criticaron la reciente orden del gobernador demócrata Tony Evers para que las personas usen mascarillas mientras están en espacios públicos, pues consideran que afecta sus «derechos constitucionales». (Uno de los organizadores de la manifestación tampoco creía que el virus fuera una «emergencia» de salud).

La semana pasada, en Indiana se celebró la segunda semana de protestas contra las mascarillas encabezada por personas que afirman que la reciente orden del gobernador republicano de Indiana Eric Holcomb, que exige que personas mayores de ocho años usaran una mascarilla en espacios públicos interiores y en espacios públicos exteriores donde no es posible el distanciamiento social, era «inconstitucional«.

Lo siento, no tienes el derecho constitucional de infectar y potencialmente matar a otros estadounidenses. El egoísmo de aquellos que no usan mascarillas, desde miembros republicanos del Congreso hasta otros, es espantoso. A ellos les digo: deja de quejarte, ponte una mascarilla y salva una vida. Punto.