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Computación e informática

Un emprendimiento japonés inventó una mascarilla inteligente que traduce a ocho idiomas

Por Rebecca Cairns

(CNN Business) — Cuando la pandemia del covid-19 hizo que las mascarillas faciales fueran esenciales todos los días, la empresa emergente japonesa Donut Robotics detectó una oportunidad. Creó una mascarilla inteligente: una actualización de alta tecnología a revestimientos faciales estándar, diseñada para facilitar la comunicación y el distanciamiento social.

Junto con una aplicación, la máscara C-Face Smart puede transcribir dictado, amplificar la voz del usuario y traducir el habla a ocho idiomas diferentes.

Los recortes en la parte delantera son vitales para la transpirabilidad, por lo que la máscara inteligente no ofrece protección contra el coronavirus. En su lugar, está diseñado para ser usado sobre una máscara facial estándar, explica Taisuke Ono, CEO de Donut Robotics. Hecho de plástico blanco y silicona, tiene un micrófono integrado que se conecta al teléfono inteligente del usuario a través de Bluetooth. El sistema puede traducirse entre japonés y chino, coreano, vietnamita, indonesio, inglés, español y francés.

Donut Robotics desarrolló por primera vez el software de traducción para un robot llamado Cinnamon, pero cuando la pandemia golpeó, el proyecto del robot se puso en espera.

Fue a ahí cuando los ingenieros del equipo se les ocurrió la idea de usar su software con una máscara facial.

Taisuke Ono, CEO de Donut Robotics, prueba el prototipo del robot de comunicación Cinnamon en el aeropuerto Haneda de Tokio en 2017.

Un robot atractivo

Donut Robotics comenzó su vida en un garaje en la ciudad de Kitakyushu, en la prefectura de Fukuoka, en 2014.

Ono cofundó la compañía con el ingeniero Takafumi Okabe con el objetivo de «cambiar el mundo con robots de comunicación pequeños y móviles».

Con la inversión de capital de riesgo, el dúo participó en Haneda Robotics Lab, una iniciativa que buscaba robots para proporcionar servicios a los visitantes en el aeropuerto Haneda de Tokio.

Según un portavoz de Haneda Robotics Lab, los robots satisfacen una necesidad, ya que la fuerza laboral en declive de Japón hará más difícil reclutar personal humano.

El robot Cinnamon de Donut Robotics, diseñado para proporcionar a los turistas información útil y ayudarles a navegar por el aeropuerto, fue uno de los cuatro prototipos de robots de traducción seleccionados por el proyecto en 2016. Haneda Robotics Lab dice que Cinnamon venció a la competencia debido a su estética atractiva y diseño fácil de usar, y porque el software de traducción funcionó bien en ambientes ruidosos.

Este éxito llevó a la compañía a trasladarse a Tokio y asumir tres nuevos miembros del equipo.

Ono dice que el software Donut Robotics utiliza el aprendizaje automático desarrollado con la ayuda de expertos en traducción y se especializa en el idioma japonés. Afirma que «la tecnología es mejor que la API de Google u otras tecnologías populares» para los usuarios de idioma japonés, porque la mayoría de las aplicaciones de la competencia se centran en traducir al inglés y desde él.

El equipo comenzó a probar un prototipo en el aeropuerto de Haneda en 2017 y continuó desarrollando la tecnología.

Pero a principios de este año, covid-19 golpeó Asia y detuvo el proyecto aeroportuario. «Nos estábamos quedando sin dinero y preguntándonos cómo mantener la empresa en marcha», dice Ono.

El equipo buscó una solución y se le ocurrió la idea de adaptar su software para un producto que se vendería bien en una pandemia.

Un mercado en rápido crecimiento

La pandemia de coronavirus ha llevado a un auge en las ventas de mascarillas faciales, con el desgaste de máscaras en público ahora en muchos países de todo el mundo.

Al ver una oportunidad para monetizar su tecnología de traducción, Donut Robotics lanzó una recaudación de fondos en la plataforma japonesa de financiamento colectivo Fundinno en junio. Recaudaron 28 millones de yenes (265.000 dólares) en 37 minutos, dice Ono. «Fue muy sorprendente», dice, «porque por lo general tomaría tres o cuatro meses para obtener ese tipo de dinero».

Las mascarillas se utilizaban comúnmente en Japón incluso antes de la pandemia. Ahora su uso está muy extendido.

Una segunda ronda de financiamiento colectivo en Fundinno en julio recaudó otros 56,6 millones de yenes (539.000 dólares), que Ono planea utilizar para desarrollar software de traducción para el mercado internacional. Para ampliar la producción, Donut Robotics se ha asociado con una empresa en Tokio, a la que se negaron a nombrar.

Ono dice que se espera que la primera ola de distribución tenga lugar en Japón, con entre 5.000 y 10.000 máscaras disponibles para diciembre. Se les cobrará un precio de US$ 40 a US$ 50, dice, con una suscripción adicional para la aplicación. Donut Robotics no se expandirá en el extranjero hasta abril de 2021 como muy pronto, pero ha habido interés en el Reino Unido y Estados Unidos, donde planean hacer financiamiento colectivo en Kickstarter, dice Ono.

El chip Bluetooth de la máscara se puede conectar a teléfonos inteligentes de hasta 10 metros de distancia, dice Ono. Espera que la máscara facilite nuevas normas de distanciamiento social en lugares como hospitales y oficinas, al permitir una buena comunicación. «Todavía tenemos muchas situaciones en las que tenemos que encontrarnos en persona», dice. «En esta nueva normalidad… la máscara y la aplicación son muy útiles.»