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Política

Elecciones EE.UU.: un escenario de pesadilla en 2020 parece cada vez más probable

Por análisis de Chris Cillizza

(CNN) –– ¡Faltan solo 84 días para las elecciones presidenciales de 2020 en Estados Unidos!

En cualquier lugar al que acudas ––especialmente si es Twitter–– encontrarás estos conteos regresivos hasta el 3 de noviembre. ¡Ya casi llega!, dicen las personas. ¡Pronto, todo esto terminarán!, insisten.

No lo creo.

Sí, el voto nacional ––ya sea para reelegir al presidente Donald Trump o para reemplazarlo por el exvicepresidente Joe Biden–– está, técnicamente, a 84 días desde hoy. Pero si crees que la elección terminará ese día o al otro día (o incluso la semana siguiente), bueno, es casi seguro que te estés haciendo muchas ilusiones.

Como señaló el diario The New York Times en un artículo de gran importancia durante el fin de semana:

«Imagina no solo otra Florida, sino una docena de Floridas. No solo un conjunto de demandas judiciales, sino una amplia gama de ellas. Y en lugar de dos candidatos contenidos que permanecen fuera de vista y dejen la pelea a sustitutos, un presidente de Estados Unidos en funciones lanzando críticas con TODAS LAS MAYÚSCULAS en Twitter desde la Oficina Oval, mientras busca formas de utilizar el poder de su cargo para intervenir».

En resumen: si crees que los 34 días que el país esperó para saber si George W. Bush o Al Gore habían ganado la presidencia en 2000 fueron desastrosos, todavía no has visto nada.

Las razones de este retraso prácticamente seguro (y la franja de litigios) son muy claras.

1) La pandemia de covid-19 ha provocado que la idea de hacer largas filas ––especialmente en espacios cerrados–– para poder votar en el otoño resulte menos atractiva para muchos. Además, el coronavirus ha despertado dudas sobre los trabajadores electorales, de los cuales más del 60% en las elecciones de 2018 tenía 61 años o más, el grupo más susceptible a una enfermedad grave por la infección del virus. Esas preocupaciones, a su vez, llevaron a que varios estados intensificaran sus esfuerzos del voto por correo y voto en ausencia. Según The Washington Post, ahora 89 millones de estadounidenses pueden votar vía correo. Eso incluye 18 estados y la ciudad de Washington, los cuales cambiaron sus procedimientos de votación en ausencia para permitir que más personas accedieran a esta alternativa debido al covid-19.

Lo que necesitas saber sobre las elecciones de 2020 en EE.UU. 3:23

2) Trump ha aprovechado el voto por correo como una forma de desafiar potencialmente los resultados de las elecciones. «No queremos tener una elección amañada, eso lo sé», señaló Trump este lunes en la Casa Blanca. «Y hay que tener mucho cuidado cuando se menciona, como se hace constantemente, a Rusia, o se menciona a China o se menciona a Irán u otros que atacan nuestro sistema electoral. Y cuando tienes esta votación por correo, eso es muy susceptible», completó. El presidente ha enviado innumerables tuits en los que insinúa que el aumento en la votación por correo llevaría a un resultado «manipulado» y «sesgado». Vale la pena señalar aquí: hay poca evidencia de fraude electoral generalizado cuando se trata de votación en ausencia (o votación en persona).

3) Los resultados tempranos sobre la velocidad del conteo de votos por correo no son alentadores. Si bien muchos estados han cambiado sus reglas de votación por correo para ofrecer opciones a quienes desean evitar ir a las urnas presencialmente, el proceso de contar estas boletas de manera oportuna parece requerir mucho trabajo. Como escribió recientemente Edward Isaac Dovere, de The Atlantic, sobre las primarias de Nueva York:

«Más de un mes después de las elecciones primarias en Nueva York el 23 de junio, los funcionarios electorales estatales aún están contando los votos. En algunos distritos legislativos, ni siquiera han comenzado con el conteo de votos en ausencia. En el mejor de los casos, los funcionarios electorales esperan declarar ganadores para el primer martes de agosto, seis semanas después del día de las elecciones. Podría llevar mucho más tiempo que eso. Los funcionarios electorales de la ciudad de Nueva York ya han invalidado más de 100.000 papeletas de voto en ausencia, aproximadamente una de cada cinco que se enviaron por correo desde los cinco distritos. Y candidatos furiosos ya están presentando demandas por discriminación y e inhabilitación».

«El caos en Nueva York es una advertencia sobre las elecciones de noviembre: la pandemia está transformando la votación. Pero ningún estado ha construido una nueva infraestructura electoral. Ningún estado tiene el tiempo ni el dinero para asegurarse de que el conteo de votos se desarrolle sin problemas en noviembre. Y casi todos los estados están a punto de sufrir un aumento masivo de votos en ausencia».

Suma todo esto y podrás ver lo mal que probablemente resulten las cosas, especialmente si las elecciones son reñidas y los sistemas se resisten a nombrar un ganador la misma noche de las elecciones debido a las enormes incertidumbres relacionadas con la cantidad de votos en ausencia.

Eso sería un problema para cualquier elección nacional, pero especialmente para una en la que el presidente en ejercicio es alguien que a) pueda quedarse corto en su candidatura para un segundo mandato, como parece probable en este momento, y b) ha mostrado una afición a lo largo de su vida por negarse totalmente a aceptar la derrota de alguna forma, manera o tamaño.

Desde mayo de 2019, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, advirtió públicamente que su partido necesitaba ganar «a lo grande» en las urnas para garantizar que el público tuviera fe en los resultados. «Tenemos que vacunarnos contra» Trump alegando que la elección fue manipulada, le dijo Pelosi a The New York Times en ese entonces. También destacó que en los días previos a las elecciones de medio término de 2018, ella presionó por una gran victoria necesaria porque «si ganamos por cuatro escaños, por mil votos cada uno, él no va a respetar las elecciones… Él envenenaría el pensamiento público. Desafiaría cada una de las contiendas; diría que no se puede investir a estas personas».

Trump, a 100 días de la elección presidencial 6:27

Por supuesto, lo que Pelosi no tenía manera de saber en ese entonces era que una pandemia se propagaría por todo el país ––y el mundo––, lo que haría que reunirse en grandes grupos fuera algo muy peligroso. Y que ganar «a lo grande» podría no ser suficiente para evitar una controversia masiva porque, bueno, podría no quedar claro que Biden (y los demócratas) hayan ganado o perdido de manera convincente durante días o semanas después de las elecciones.

Incluso con un mandatario más normal, todo esto sería preocupante. Con Trump, roza la pesadilla.

Trump es alguien que ama el caos, que tiende más a provocar que a calmar. Y que es, como señalé anteriormente, fundamentalmente incapaz de admitir que alguna vez ha perdido. Todo esto significa que ve la probable incertidumbre sobre los resultados del 3 de noviembre (y los días de garantía) como una oportunidad para explotar. Para alguien que tiene un interés personal en preservar la idea de que siempre ha sido un ganador, la demora en saber quién triunfó, dónde y por cuánto es una oportunidad de oro. Y cuanto más se tarde el resultado en ser ratificado, más dudas puede sembrar Trump. Y más eficaz será al hacerlo.

Para aquellos que cuentan los días hasta el 3 de noviembre, entonces, es posible que deseen marcar los finales de noviembre (o incluso más tarde) como la fecha realista en la que sabremos quién ganó. Feliz (temprano) Día de Acción de Gracias! ¡De nada!