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Redes sociales

La famosa tendencia «fox eye» sigue causando furor, pero críticos insisten en que es racista

Por Alicia Lee

(CNN) –– «¡Ojos ching chong!»: así era como los niños de la escuela solían llamar a Sophie Wang. Era un insulto racista pronunciado casualmente mientras se burlaban de su etnia asiática y tiraban de la esquina de sus ojos para hacerlos rasgados. Hacia arriba para japoneses. Al lado para chinos chinos. Hacia abajo para coreanos.

Wang tiene ahora 17 años y mucho tiempo ha pasado desde de la época en que su identidad asiática estadounidense se redujo a «un solo rasgo facial». Aún así, en los últimos meses, algunas publicaciones en redes sociales han traído esos recuerdos de regreso debido a una nueva tendencia de belleza: los llamados «fox eye», término que podría traducirse como «ojos de zorro».

En Instagram, TikTok y YouTube, personas de todo el mundo han estado publicando videos y fotos en los que muestran dicho estilo: con maquillaje y otras tácticas logran emular los ojos alargados, «en forma de almendra» de celebridades como Kendall Jenner, Bella Hadid y Megan Fox.

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Los tutoriales de maquillaje para un look de «fox eye» muestran cómo usar una combinación de sombra de ojos, delineador y pestañas postizas para conseguir una estética alargada. Los consejos incluyen depilarse el final en punta de las cejas y volver a dibujarlas para que parezcan más rectas y con un ángulo hacia arriba. Otros también han sugerido incluso tirar el cabello hacia atrás en una moña alta o usar cinta para levantar más los ojos. Acentuar los ojos para que parezcan inclinados o alargados en forma crea un efecto más sensual, según algunos maquilladores que crean esta apariencia.

Sin embargo, para Wang y otros estadounidenses de origen asiático, la «postura de migraña» que a veces acompaña a estas imágenes ––es decir, usar una o dos manos para levantar los ojos por las sienes con el objetivo de exagerar el resultado–– es demasiado similar a la acción que se usó para degradarlos en el pasado.

Emma Chamberlain, una «influenciadora» con 9,8 millones de seguidores en Instagram, fue criticada recientemente por publicar una foto en la que aparecía haciendo esta pose mientras sacaba la lengua.

Sus fanáticos se apresuraron a defenderla, y comentaron que quienes se sentían ofendidos estaban «exagerando». Chamberlain borró luego la imagen y se disculpó, diciendo que no era su «intención» posar de una «manera insensible» y que estaba «muy apenada con aquellos que resultaron lastimados».

Pero el daño ya estaba hecho.

«Se burlan de mis ojos y luego dicen ching chong, me llaman come perros y luego me llaman ch * nk. ¿Por qué piensas que me a hacer sentir bien la publicación de Emma?», tuiteó un usuario. «Obviamente, si ella consigue hacerse ojos rasgados mientras la elogian, pero esa es la forma natural de mis ojos y me discriminan, (por supuesto) me molesta».

«Es una nueva tendencia que saca a relucir viejos estereotipos y burlas antiguas», señaló Wang en una entrevista telefónica. «Porque hace que la gente como yo se sienta incómoda y (hasta) cierto punto molesta, es hora de hablar de ello», completó.

Lo que la gente no entiende, escribió Wang en un artículo de opinión para el periódico estudiantil Stanford Daily en julio, es que ese gesto tiene «un peso histórico de carga racial», refiriéndose a pasadas representaciones satíricas de los asiáticos en los medios occidentales: caricaturas que se burlan de los rasgos faciales para retratarlos como «bárbaros», «infrahumanos» e inferiores.

«Aún así, en el siglo XXI, estas características asiáticas se han transformado repentinamente en tendencias de belleza para las personas no asiáticas», sostuvo, y agregó que la tendencia es un acto de apropiación cultural.

Apropiarse de los ojos asiáticos

Kelly H. Chong, profesora de sociología en la Universidad de Kansas, define la apropiación cultural como la adopción, a menudo no reconocida o inapropiada, de las ideas, prácticas, costumbres e indicadores de identidad cultural pertenecientes a un grupo por parte de miembros de otro grupo que tienen mayor privilegio o poder.

«Los influenciadores culturales del grupo dominante lo legitiman como una ‘tendencia’ de estilo genial, y en el proceso lo exotizan y erotizan», agregó Chong en una entrevista por correo electrónico. Incluso el término «ojos almendrados», que se utiliza para describir la forma del «fox eye», se ha usado durante mucho tiempo para nombrar la forma de los ojos asiáticos.

«Mis ojos no son una tendencia», de Chungi Yoo, una ilustradora radicada Frankfurt, Alemania. (Crédito: Cortesía @chungiyoo)

Chong apunta al incómodo pasado de Hollywood en la apropiación de la forma de los ojos asiáticos. A principios de la década de 1930, el maquillador Cecil Holland utilizó técnicas, algunas similares a las del «fox eye» en la actualidad, para transformar a los actores blancos en malvados personajes asiáticos, como Fu Manchu. Y Mickey Rooney, el actor blanco que interpretó el papel del vecino japonés de acento grueso de Holly Golightly en Breakfast at Tiffany’s, cimentó «el look del hombre asiático dentudo y con ojos rasgados» en la imaginación popular.

La usuaria de TikTok @LeahMelle, cuyo video que denunció la tendencia del «fox eye» se volvió viral, dijo que no podía creer que tal cosa pudiera ser tan popular hoy en día.

«Esto no fue una película antigua en la que se puede culpar a las normas distorsionadas de un periodo determinado. Esto sucedió ahora. Y todavía se consideraba aceptable», escribió en un correo electrónico.

Myrna Loy, una actriz blanca, interpretó a la depravada hija de Fu Manchu en «La máscara de Fu Manchu» (1932). (Crédito: Bettmann/Bettmann/Getty Images)

Como la mayoría de tendencias de belleza, la moda por este look eventualmente disminuirá, es más ya ha comenzado a hacerlo desde que surgió a principios de este año. Pero ese es justamente el problema, según Stephanie Hu, fundadora de Dear Asian Youth, una organización con sede en California que fomenta el activismo asiático.

En una publicación de Instagram, titulada «El problema con la tendencia #FoxEye», la organización escribió: «Si bien puede que no se haya originado con malas intenciones, se apropia de nuestros ojos y desconoce el racismo pasado».

«Realmente se siente que esta es una tendencia temporal», dijo Hu, y agregó que cree que las formas de los ojos de los asiáticos no son solo algo que se debe adoptar casualmente y luego «devolver» cuando la tendencia termina.

«Nuestros ojos son algo con lo que tenemos que vivir todos los días», afirmó Hu en una entrevista telefónica.

Presión para asimilar

Muchos asiáticos han sentido durante un largo tiempo la presión de alterar la forma de sus ojos y hacerlos parecer más grandes.

La blefaroplastia (o cirugía de párpados) se utiliza para crear párpados dobles o un pliegue epicántico supratarsiano. Es uno de los procedimientos cosméticos más comunes en los países de Asia oriental, así como entre los estadounidenses de origen asiático. Pero cuando se popularizó por primera vez, a principios de la década de 1950, se utilizó como una herramienta para que las mujeres coreanas se integraran en Estados Unidos.

El cirujano plástico coreano Kim Byung-gun (quien no aparece en la imagen) demuestra el efecto de la «cirugía de párpados dobles», que agrega un pliegue a los párpados para agrandar los ojos del paciente. (Crédito: Nir Elias/Reuters)

Según el periódico The Korea Herald, el cirujano plástico militar de Estados Unidos Dr. David Ralph Millard realizó la cirugía por primera vez durante la Guerra de Corea. Sus primeros pacientes fueron novias de la guerra de Corea que se habían casado con soldados estadounidenses. Debido a que las novias eran consideradas «amenazas tanto culturales como raciales para Estados Unidos», escribió el periódico, muchas de ellas se sometieron a la cirugía en un esfuerzo por incorporarse y parecer «menos amenazantes».

«Alterar quirúrgicamente los ojos ‘rasgados’ se convirtió en una marca de un asiático ‘bueno’ y digno de confianza, uno cuya modificación de la cara proporcionó una ilustración reconfortante del asiático flexible, y sirvió como evidencia de que Estados Unidos era el modelo y Asia la mímica», escribió en su tesis de 2005 Taeyon Kim, entonces estudiante de doctorado en la Bowling Green State University, que se cita en el artículo.

«Aunque es principalmente la belleza lo que motiva el deseo (de las mujeres de hoy) de alterar sus ojos, esta belleza se basa en un legado de la historia de la ciencia occidental y la raza que privilegiaba el cuerpo blanco como el cuerpo normal y hermoso», completó Kim.

Esa presión por la incorporación se ha trasladado hasta las últimas décadas. En 2013, la celebridad de televisión y presentadora de noticias Julie Chen reveló en «The Talk» que se había hecho una blefaroplastia cuando tenía 25 años para avanzar en su carrera. Un exjefe le había dicho que los «ojos asiáticos» la hacían parecer «desinteresada» y «aburrida».

Después de la cirugía, Chen escribió: «Me veía mejor, al menos para los estándares sociales», en un artículo de opinión de 2016 para Glamour.

Cuando las tendencias sociales se vuelven virales

Lo que se considera atractivo en la actualidad está influenciado significativamente por las redes sociales, en las que las tendencias de belleza pueden volverse virales rápidamente y, puede decirse, con la misma velocidad se convierten en destructivas para la confianza y la autoestima de una persona.

En Tiktok, la etiqueta #foxeye ya acumula 72,8 millones de visitas, mientras que en Instagram el hashtag #foxeyes tiene más de 70.000 publicaciones.

El maquillador asiático estadounidense Marc Reagan dijo que cuando vio por primera vez la tendencia no pensó que fuera problemática. Simplemente lo consideró un conjunto de técnicas de maquillaje para realzar los ojos y exagerar una forma de almendra.

Pero añadió que «se transformó en algo diferente», y señaló que se volvió ofensivo cuando la gente comenzó a agregar el gesto de estirar las sienes.

«Creo absolutamente que todos deben tomarse una pausa antes de realizar (esa) acción», señaló Reagan en una entrevista telefónica. «Todos deben hacer una pausa, dar un paso atrás: ‘¿Es esto algo que podría interpretarse de manera incorrecta?’ ‘¿Lo estoy tomando por el camino en el que pasa de ser una simple tendencia de maquillaje a una apropiación?’ »

Reagan agregó que no le sorprende que algunas personas se sientan afectadas por la tendencia, especialmente a la luz de la pandemia, cuando los asiáticos orientales han sido un objetivo creciente de ataques racistas o insultos. Algunas personas, incluido el presidente de Estados Unidos, se han referido al covid-19 como el «virus de China».

“No debe sorprenderte que alguien se sienta ofendido porque exageras un rasgo de tu rostro que imita algo que ha sido objeto de burlas o discriminaciones. Así que estamos (viviendo) en una época realmente delicada y ese tipo de cosas deben tomarse (en consideración) todos los días «.