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Convención Nacional Demócrata: éxitos y fallas de la última noche

Por análisis de Chris Cillizza

(CNN) — La Convención Nacional Demócrata ha terminado oficialmente.

Si bien el discurso de aceptación del ex vicepresidente Joe Biden fue la pieza central de la noche, hubo una gran cantidad de otros discursos de demócratas con aspiraciones para el escenario nacional, incluido el exalcalde de South Bend Pete Buttigieg, el senador de Nueva Jersey Cory Booker y la alcaldesa de Atlanta Keisha Lance Bottoms.

Aquí lo mejor –y lo peor– de la última noche de la convención cuadrienal de los demócratas.

Éxitos

* Joe Biden: El desafío más esencial para Biden el jueves por la noche fue mostrar competencia, fuerza y disposición, después de haber resistido meses de ataques del presidente Donald Trump y sus aliados sugiriendo que el ex vicepresidente no estaba mentalmente presente del todo. (A los 78 años, Biden sería la persona de mayor edad elegida para un primer mandato como presidente, quitándole ese récord a Trump).

Si bien el comienzo del discurso fue algo difícil, Biden no solo se vio cómodo en el discurso, sino que hizo algo que yo no pensaba que podría hacer: fue carismático, contundente, emocional y poderoso. Cualquiera que haya visto ese discurso no tendrá dudas de si Biden está listo, dispuesto y capaz de hacer el trabajo para el que se postula. Pero Biden hizo más que superar el obstáculo de la competencia. Pronunció un discurso que apuntó directamente al centro del país, ideológicamente hablando. «Este no es un momento partidista», dijo Biden en los primeros momentos del discurso. «Este es un momento estadounidense». En repetidas ocasiones apeló a la decencia, la humanidad y la compasión comunes de todos los estadounidenses. Le recordó a la gente que podemos y debemos ser mejores que lo que nos divide, que Estados Unidos podría hacer cualquier cosa que se proponga. Debo admitir que no pensaba que Biden tuviera la capacidad de pronunciar un discurso tan bueno. Yo estaba equivocado.

Joe Biden acepta la candidatura presidencial demócrata 4:18

* Tammy Duckworth: La imagen moviéndose desde la silla de ruedas de la senadora de Illinois hasta sus extremidades artificiales y luego hacia ella, una veterinaria iraquí herida que se puso de pie para hablar, fue bastante emotiva por sí sola. Luego empezó a hablar. Y, hombre, ella se las cantó al presidente Donald Trump, criticando su visión de los militares y lo que significa el patriotismo. Y en su línea más devastadora, Duckworth dijo esto de Trump: «Tenemos un cobarde en jefe que no se enfrentará a Vladimir Putin». Wow. Supongo que ese discurso le ganó algunos admiradores entre los demócratas de base que tal vez nunca habían oído hablar de ella antes del jueves por la noche.

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* Cory Booker: El senador de Nueva Jersey mostró en su discurso por qué tanta gente cree que tiene lo que se necesita para un día terminar liderando (o en) una papeleta nacional algún día. Su discurso, sobre el poder del trabajo duro y la necesidad de trabajar juntos, estuvo lleno del tipo de optimismo desbordante que es su tarjeta de presentación. No subestimes lo difícil que es llevar ese optimismo, pasión y energía cuando te encuentras en una habitación casi vacía en la ciudad de Nueva York, sin audiencia ni aplausos. También pienso que la broma de Booker de que a su novia (la actriz Rosario Dawson) le agradaba Bernie Sanders más que él, en un segmento de exaspirantes de 2020 que él moderó, fue un buen toque.

* Brayden Harrington: Tal vez sea porque tengo un hijo de la edad de Brayden. Tal vez sea porque sé lo difícil que es ser un niño que llama la atención por cualquier cosa. Tal vez sea porque ni siquiera puedo imaginar la valentía que necesita un niño de 13 años que tartamudea para pararse frente a una cámara, y saber que decenas de millones de personas lo verán, y hablar sobre una lucha que tiene y cómo está trabajando para superarla. Pero lloré durante la mayor parte de su discurso, y durante un tiempo después. Recordaré ese discurso durante mucho, mucho tiempo.

Niño tartamudo agradece a Joe Biden por esto 1:57

* Segunda hora de JLD: No fui un gran fan de cómo Julia Louis-Dreyfus, la moderadora de la noche, manejó la primera hora de la convención del jueves. (Más sobre eso a continuación). Pero pienso que cuando soltó algunos de los chistes y habló sobre cómo Biden se acercó a ella después de su diagnóstico de cáncer y sobre por qué cree tan firmemente en el ex vicepresidente –parecía estar al borde de las lágrimas– fue muy, muy eficaz.

* La música: La versión de The Chicks del Himno Nacional fue increíblemente buena. (Aunque ningún Himno Nacional superará al de Marvin Gaye en el Juego de Estrellas de la NBA de 1983. Todavía me da escalofríos al escucharlo). ¿Y John Legend y Common (y un coro) cantando «Glory»? Dios.

Fallas

* Michael Bloomberg: Tengo una pregunta simple aquí: ¿por qué? Como ¿por qué darle al exalcalde de la ciudad de Nueva York un lugar tan privilegiado para hablar? ¿Fueron los cientos de millones que gastó en una carrera muy breve para la nominación demócrata de 2020? ¿Que necesitaban que hablara otro blanco rico? ¿Que querían una repetición de la parte de Yo-solía-ser-republicano de Bloomberg que hizo hace cuatro años en la Convención Nacional Demócrata? Todavía me estoy rascando la cabeza por esta decisión.

* Jon Meacham: Permítanme comenzar aquí: me cae muy bien Meacham como persona. Y me gustan aún más los libros que escribe. Pero seguro que tuvo mucho tiempo para hablar para ponerse poético sobre la historia presidencial, especialmente si se considera que las estrellas demócratas como la representante por Nueva York Alexandria Ocasio-Cortez y el exalcalde de San Antonio Julián Castro tuvieron muy poco o ningún tiempo para hablar. Meacham no hizo nada malo, disfruté su lección de historia, pero fue una elección extraña por parte de los organizadores de la convención el darle tanto tiempo para hacerlo.

* Primera hora de JLD: Es cierto que Louis-Dreyfus estaba tratando de hacer algo nuevo y único: no solo moderar una convención virtual, sino hacerlo como una comediante contando chistes. Sé que me tomarán por un regañón sin sentido del humor, pero pensé que algunos de sus chistes no solo fueron malos, sino que en realidad restaron valor a momentos importantes. El ejemplo más grande: después de un video de Biden hablando de manera conmovedora y efectiva sobre su fe, JLD hizo una broma sobre cómo Biden no necesitaba gases lacrimógenos ni policías para ir a la iglesia. Ok, lo entiendo. ¿Pero lo necesitábamos?

* Globos: Quiero decir, sí, son cursis. Pero a los niños les encantan. (Demonios, todo el mundo los ama.) Y me decepcionó no ver caer ni un modesto globo –¿es eso siquiera una cosa?– cuando Biden cerró la convención.