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Turismo

Los viajes en crucero han regresado: así es la experiencia ahora

Por Francesca Street

(CNN) –– Al embarcarse en el puerto de Génova, Italia, para un crucero de siete días por el Mediterráneo el pasado 16 de agosto, la agente de viajes Valeria Belardi se preparó para una travesía como ninguna otro.

Belardi fue una de las 3.000 personas pioneras a bordo del MSC Grandiosa, el primer crucero que regresó al Mediterráneo tras el cierre a nivel mundial del sector multimillonario de los cruceros en medio de la pandemia de coronavirus.

El viaje estuvo marcado por pruebas de detección de covid-19, distanciamiento social, desinfección de manos y controles de temperatura, pero, le dijo Belardi a CNN, también fue relajante y agradable. Más importante aún, al parecer, estaba libre de virus.

MSC Cruises no confirmó las cifras exactas, pero el Grandiosa operó aproximadamente al 60% de su capacidad de 6.300 pasajeros.

Hubo excursiones de un día, incluidas visitas turísticas en la capital de Malta, La Valeta, y la ciudad siciliana de Palermo. Mientras estuvo a bordo, Belardi disfrutó de refrigerios empaquetados en la cubierta, noches relajantes junto a la piscina y una visita al spa.

«Creo que los cruceros podrían ser las vacaciones más seguras en este momento», sostuvo Belardi, propietaria de la compañía de viajes Vivere & Viaggiare Roma Pittaluga.

Pero el MSC Grandiosa está prácticamente solo en su regreso a alta mar.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés) extendieron una orden de no navegar que prohíbe transitar por aguas estadounidenses hasta al menos septiembre de 2020.

Las principales compañías de cruceros, incluido Princess Cruises, también cancelaron viajes en regiones fuera de Estados Unidos, entre las que se encuentran Asia, el Caribe, América del Sur y la Antártida, hasta mediados de diciembre.

Así regresan los cruceros en el Mediterráneo 1:19

Las líneas de cruceros más pequeñas de toda Europa han retomado sus operaciones, con resultados variados. A principios de este mes, 41 tripulantes y 21 invitados resultaron positivos a covid-19 después de viajar en el pequeño crucero noruego MS Roald Amundsen.

MSC Cruises es una de las primeras compañías principales en aventurarse a las aguas con un gran barco, y los expertos del sector de cruceros lo ven como una prueba clave.

La tarifa del Grandiosa y los siguientes viajes programados por el Mediterráneo podrían ser un indicador de cómo los cruceros pueden regresar de manera segura en un mundo diferente.

Situación actual

El MSC Grandiosa saliendo de Génova el 16 de agosto. (Crédito: MIGUEL MEDINA/AFP vía Getty Images)

Para la industria de los cruceros, las apuestas son increíblemente altas.

Durante la última década, los cruceros vivieron un gran auge, con 30 millones de pasajeros en 2019, el cual creó una demanda por barcos más grandes, mejores y grandiosos y una industria de 150.000 millones de dólares que mantiene 1,2 millones de empleos.

Ese crecimiento exponencial causó problemas de imagen en medio de preocupaciones por el turismo excesivo y el impacto ambiental.

Luego vino el desastre de relaciones públicas a raíz del coronavirus: los cruceros fueron considerados de alto riesgo por covid-19 durante la expansión de la pandemia, después de que varios brotes importantes dejaran a los barcos luchando por encontrar un puerto seguro y las tripulaciones quedaran varadas en el mar.

El desafío al que se enfrentan ahora las empresas de cruceros en todo el mundo es cómo recuperarse de manera segura y eficaz mientras convencen a los viajeros para que regresen.

«Sabemos que por cada caída del 1% en los cruceros en todo el mundo, se pueden perder hasta 9.100 empleos», dijo a CNN Bari Golin-Blaugrund, portavoz de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA, por sus siglas en inglés), un organismo de la industria.

Golin-Blaugrund señaló que CLIA confía en que los cruceros se recuperarán, pues ya se está observando demanda para las vacaciones de 2021 y fechas posteriores. Sin embargo, dice que tener la mayoría de las operaciones de cruceros aún suspendidas significa la pérdida de hasta 2.500 empleos por día.

«Para finales de septiembre, el impacto mundial será de 77.000 millones de dólares, 518.000 puestos de trabajo y 23.000 millones de dólares en salarios perdidos», indicó.

Entre las personas que planean volver a los cruceros se encuentra la viajera estadounidense Christine Beehler, quien señala que dar positivo por covid-19 tras un viaje en el Coral Princess en abril pasado no la ha desanimado.

«Incluso sin una vacuna, estoy lista para probarla», le dijo Beehler a CNN el mes pasado. «Hay tantos lugares a los que todavía quiero ir, y disfruto navegar».

La nueva normalidad

Tras su primer viaje exitoso, el MSC Grandiosa partió el 23 de agosto para realizar un segundo crucero de prueba, con escala en los puertos griegos de Corfú, Katakolon y El Pireo.

Antes de embarcar, los pasajeros de MSC Cruises se sometieron a pruebas de de detección de covid-19 mediante un examen de antígeno primario y una prueba molecular secundaria.

El representante de MSC Cruises Luca Biondolillo le dijo a CNN que un pasajero que embarcó dio positivo en ambas etapas.

Las pruebas de covid-19 y los controles de temperatura marcaron el regreso del MSC Grandiosa al agua. (Crédito: MIGUEL MEDINA/AFP vía Getty Images)

«De acuerdo con el protocolo, tanto al pasajero como a su grupo de viaje se les negó el abordaje», señaló Biondolillo.

«Además, a otros pasajeros que llegaron al barco en la misma camioneta se les negó el embarque porque eran contactos cercanos del pasajero que dio positivo», añadió.
Esta respuesta, comentó Biondolillo, sugiere que las pruebas estrictas están funcionando, al eliminar con éxito a cualquier persona con covid-19 antes de subir al barco.

Además de las pruebas, los pasajeros deben cumplir con un control de temperatura y un cuestionario de salud. Los miembros de la tripulación también son evaluados para detectar el virus antes de embarcar y, según MSC Cruises, «regularmente durante su contrato».

A bordo, se han intensificado los métodos de limpieza, incluido el desinfectante de grado hospitalario y el uso de tecnología de luz UV-C.

La regla de una capacidad máxima del 70% garantiza que se respete el distanciamiento social, mientras que todas las actividades a bordo están dirigidas a grupos más pequeños.

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Algunos expertos en cruceros han planteado el concepto de «crucero hacia ninguna parte», que permite a los huéspedes disfrutar de las comodidades de la vida en un barco sin las preocupaciones de contraer el virus en un puerto y propagarlo por la embarcación, o viceversa.

Pero MSC Cruises decidió ceñirse a las visitas en el puerto, al tiempo que se aseguró de que todas las excursiones estuvieran planificadas de antemano y estrictamente controladas.

Biondolillo le dijo a CNN que durante el viaje del MSC Grandiosa el 16 de agosto, una familia infringió las reglas durante una parada en el puerto y posteriormente se le negó el abordaje.

«Los protocolos de salud y seguridad se implementan para el beneficio de cada persona», dijo. «No se pueden romper las reglas», añadió.

«Estas personas corrían el riesgo de poner en peligro las vacaciones y la salud de todos los demás», insistió.

La pasajera Valeria Belardi tomó esta fotografía de pasajeros relajándose en la piscina del crucero. (Crédito: Cortesía Vivere & Viaggiare Roma Pittaluga)

La pasajera Valeria Belardi indicó que las medidas de salud y seguridad «sólidas, detalladas y realmente efectivas» le permitieron sentirse relajada a bordo.

Ella describió la atmósfera del barco como «pacífica y silenciosa».

Sin duda, la travesía europea de MSC Cruises estará bajo el escrutinio de la empresa italiana Costa Cruises, que enviará su barco Costa Deliziosa desde la ciudad italiana de Trieste el próximo 6 de septiembre para un viaje de prueba a una serie de puertos italianos.

MSC y Costa operan grandes embarcaciones que, en circunstancias habituales, albergan a miles de pasajeros. Incluso con un número reducido, habrá una cantidad considerable de personas a bordo de estos palacios flotantes.

Otros cruceros que han regresado al agua en los últimos meses han sido significativamente más pequeños, pero siguen siendo problemáticos.

Además del brote a bordo del barco noruego MS Roald Armundsen, un pequeño crucero, el Paul Gauguin, fue noticia cuando la Alta Comisión de la Polinesia Francesa informó que un pasajero había dado positivo mientras estaba a bordo en Polinesia. SeaDream Yacht Club también reportó que un huésped dio positivo por covid-19 luego de un crucero en su barco SeaDream 1 en Noruega.

En Estados Unidos, la compañía de cruceros de aventura UnCruise Adventures pudo reiniciar las operaciones debido que su pequeña embarcación Wilderness Adventurer está por debajo del límite de 250 pasajeros que contempla la prohibición de no navegar en el país, pero pronto detuvo actividades cuando uno de sus 36 pasajeros resultó positivo. Después de una nueva prueba, el pasajero obtuvo un resultado negativo.

«Pudimos actuar con rapidez, pero eso no significa que este evento no haya sido doloroso para nuestra empresa y los huéspedes», dijo Dan Blanchard, presidente ejecutivo y propietario del operador, en un comunicado.

Perspectiva para las líneas de cruceros

Aunque es posible que un par de barcos de MSC y Costa regresen tentativamente a los mares, la mayoría de las grandes embarcaciones permanecen fuera de servicio, atracados en puertos de todo el mundo y es poco probable que vuelvan a navegar hasta 2021.

Algunos, como el barco Scarlet Lady Virgin Voyages de Richard Branson, ni siquiera han tenido su viaje inaugural.

Tras años de solicitudes por embarcaciones descomunales que ofrecen todas las comodidades, desde bares en la azotea hasta spas y jacuzzis, las líneas de cruceros pueden tener ahora un exceso de barcos.

En junio pasado, el gigante de cruceros Carnival Corporation anunció planes para retirar al menos seis cruceros de su flota. La compañía registró una pérdida de 4.400 millones de dólares para el segundo trimestre de 2020.

El operador británico Cruise and Maritime Voyages entró en administración en junio, con el futuro incierto de su flota.

Por su parte, Holland America también anunció planes para deshacerse de cuatro de sus 14 barcos: Amsterdam, Maasdam, Rotterdam y Veendam.

«Siempre es difícil ver que un barco abandone la flota, especialmente aquellos que tienen una larga historia con nuestra empresa”, destacó Stein Kruse, presidente ejecutivo de Holland America Group y Carnival UK, en un comunicado.

Kruse agregó que había planes para barcos nuevos.

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Cuando los cruceros son vendidos, a veces se destinan a la demolición y se comercializan como chatarra. Otras veces, son adquiridos por otras líneas de cruceros. Es probable que esta opción sea menos tentadora para muchas compañías de cruceros en este momento, pero aún está sucediendo.

En julio, Fred Olsen Cruise Lines anunció planes para comprarle los barcos Amsterdam y Rotterdam a Holland America.

La línea de cruceros con sede en Gran Bretaña es conocida por operar barcos más pequeños, y la adición de estos dos transatlánticos ––ahora bautizados como Bolette y Borealis–– aumentará su capacidad en un 30%, incluso cuando la empresa se deshaga de dos barcos más antiguos.

El gerente Peter Deer le dijo a CNN que ve la decisión como una señal de confianza en la industria de los cruceros.

«Empecé a buscar para ver si había oportunidades en el mercado en las que realmente pudiéramos aumentar nuestra capacidad», señaló.

Aún así, Fred Olsen todavía tiene que reanudar las operaciones, y Deer indicó que no lo hará hasta estar seguro de que puede proceder de manera segura.

«Creo que mi preferencia sería que hubiera una vacuna que todos tendremos, o que la tomarían las personas en riesgo», expresó. «Es difícil predecir si eso sucederá o no. Creo que lo realmente importante es que tienes un medio para asegurarte de que haya pruebas súper rápidas», agregó.

Perspectiva para los puertos

En algunas ciudades portuarias, como Venecia, las campañas contra los grandes barcos han estado en curso durante algún tiempo. (Crédito: MIGUEL MEDINA/AFP/Getty Images)

Para los puertos acostumbrados a que los turistas de cruceros abarroten sus terminales, los últimos meses también han sido un momento de evaluación.

Bari Golin-Blaugrund, de CLIA, dijo que la pausa en las operaciones permitió una mayor consideración sobre el tema de combustibles más limpios y prácticas más sostenibles.

Antes de la pandemia, la CLIA ya había comenzado a trabajar en asociación con la ciudad croata de Dubrovnik para desarrollar un turismo responsable, en medio de preocupaciones por el impacto de los cruceros en una ciudad que ha experimentado un fuerte aumento de visitantes en los últimos años.

Posteriormente se introdujeron nuevas reglas el año pasado, las cuales limitaron el puerto de la ciudad a un máximo de dos barcos a la vez.

Venecia también ha visto campañas para que las compañías de cruceros reconsideren sus operaciones en la ciudad.

Pero muchos puertos en todo el mundo que antes estaban inundados con demasiados huéspedes, ahora luchan por la falta de turistas.

En las Bahamas, donde los cruceros atrajeron a 5,4 millones de turistas en 2019, la paralización de la industria ha sido «económicamente traumática», según el ministro de turismo del país, Dionisio D’Aguilar.

Perspectiva de la tripulación

La bailarina austríaca Conny Seidler, quien trabajaba en el Costa Deliziosa cuando ocurrió la pandemia, ha estado observando los desarrollos dentro en la industria de los cruceros con gran interés.

Seidler no estará a bordo del Deliziosa cuando regrese a las aguas para su viaje de siete días en septiembre por Italia: los bailes no volverán a los cruceros mientras el covid-19 siga siendo una amenaza.

Seidler tampoco está segura de las nuevas regulaciones, lo que significa que las excursiones al puerto están potencialmente prohibidas para la tripulación. Eso, además de las restricciones sobre el uso de gimnasios y restaurantes a bordo y el temor de que el virus afecte la embarcación, significa que las condiciones de trabajo serían difíciles.

«Entiendo todas las precauciones y todo, hay una razón detrás de esto. Pero, para mí, elimina todas las razones por las que la gente iría a trabajar en el barco», le dijo Seidler a CNN. «Porque viajarías en un barco porque quieres recorrer el mundo, quieres ver lugares», comentó.

«La gente de los países más pobres viene al barco para ganar dinero y enviarlo a casa», agregó. «Pero lo que mantiene a esa gente cuerda, si nunca sales, es que vas al gimnasio o vas y socializas con tus amigos en el bar de la tripulación, este tipo de cosas y todo eso se ha eliminado», agregó.

Para la tripulación de cruceros en el futuro, la experiencia será muy diferente. (Crédito: MIGUEL MEDINA/AFP via Getty Images)

Pero incluso con esas estrictas pautas, Seidler aseguró que volvería a bordo si pudiera, ya que actualmente tampoco hay trabajo para ella en tierra.

«Extraño bailar», expresó. «He estado pensando, cualquier trabajo que venga primero lo acepto. Esta vez no me importa si es un casino, si es un teatro, simplemente lo hago, porque extraño bailar», insistió.

Seidler reconoce que viene de una posición en la que su experiencia de crucero en medio del covid-19 fue en gran medida positiva. A diferencia de muchos miembros de la tripulación en todo el mundo, ella nunca pasó tiempo aislada ni tuvo problemas ser repatriada.

Lograr que los miembros de la tripulación regresaran a casa ––en medio de reportes sobre protestas a bordo y crisis de salud mental–– ha sido un tema controvertido. Todavía hay trabajadores de cruceros a la espera de ser repatriados, varados por fronteras cerradas, trámites burocráticos y complicados arreglos de viaje.

Golin-Blaugrund de CLIA dijo que cuidar y repatriar a los miembros de la tripulación sigue siendo una prioridad para sus líneas de cruceros.

Como alguien que ha pasado mucho tiempo a bordo de cruceros, Seidler reconoce que el futuro de la industria estará determinado por un «proceso de aprendizaje práctico».

Es difícil imaginar, dice, que los viajes en crucero volverán a ser los mismos.