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Donald Trump

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OPINIÓN | Los impuestos de Trump, una historia de deuda y desesperación

Por Edward J. McCaffery

Nota del editor: Edward J. McCaffery es el fideicomisario de Robert C. Packard en derecho y profesor de Derecho, Economía y Ciencias Políticas en la Universidad del Sur de California. Es autor de «Fair Not Flat: How to Make the Tax System Better and Simpler» y fundador de People’s Tax Page. Las ideas expresadas en este comentario son suyas. Vea más artículos como este en CNNe.com/opinión.

(CNN) — The New York Times ha publicado una historia importante, basada en el acceso a décadas de datos sobre las declaraciones de impuestos del presidente Donald Trump, al igual que hizo en el pasado con reportajes sobre el padre del presidente, Fred Trump, y su planificación fiscal agresiva. Las pérdidas fiscales de miles de millones de dólares de Donald Trump a finales de la década de 1980 y principios de la de 1990, y los años de aparente evasión fiscal federal multimillonaria del yerno Jared Kushner. Un portavoz del abogado de Kushner ha dicho que «presentó y pagó correctamente todos los impuestos adeudados según la ley y los reglamentos».

¿El tema unificador aquí? La evasión fiscal parece ser un asunto familiar. La gente común, como usted y yo, y el candidato presidencial demócrata y ex vicepresidente Joe Biden, no somos tan afortunados.

Los detalles del nuevo informe de The New York Times pintan una imagen de un hombre que usa herramientas bastante estándar de planificación fiscal para los ricos, pero para prodigar extremos: reclamar agresivamente deducciones de gastos comerciales para asuntos que parecen personales, utilizar enormes pérdidas generadas por algunos negocios para evitar pagar impuestos sobre su salario de otros negocios, valerse mucho la deuda para obtener efectivo, y poner a los chicos en la nómina. Este último truco funciona con grandes «honorarios de consultoría» aparentemente pagados a Ivanka Trump, la hija del presidente, una evaluación del diario basada en referencias cruzadas de los retornos de ella y su padre.

Como padre, como hijo, como yerno, como hija, los Trump son, en el mejor de los casos, agresivos evasores de impuestos.

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Al igual que con todos los informes de The New York Times sobre la historia fiscal del clan Trump, la presentación de datos del domingo por la noche demostrará ser un tesoro para los fanáticos de los impuestos y una masa confusa de detalles vertiginosos para la mayoría de nosotros. El propio medio indica que continuará con artículos más detallados, aunque su publicación inicial ya es bastante pesada. Después de la revelación del informe, el presidente lo llamó «noticia totalmente falsa» e «inventada». El abogado de la corporación Trump, Alan Garten, le dijo al diario que «la mayoría, si no todos, los hechos parecen ser inexactos» y afirmó que el presidente de EE.UU. ha pagado «decenas de millones de dólares en impuestos personales al gobierno federal durante la última década (…)».

La denuncia de The New York Times vs. el discurso de Trump 0:53

Lo que se ha revelado será impactante para algunos y no sorprenderá a otros a estas alturas. También es importante enfatizar que no podemos decir si hay alguna ilegalidad involucrada: los reporteros tuvieron acceso a los datos de la declaración de impuestos de Trump, no necesariamente a todo el papeleo de apoyo o, lo que es más importante, las respuestas del Gobierno a las posiciones de declaración de impuestos del magnate.

Una historia de desesperación

Pero más allá de las minucias tributarias, los últimos datos de Trump cuentan una historia mucho más grande e importante. Una plagada de desesperación.

Trump emerge como un hombre que vive a lo grande, pierde mucho y se mantiene constantemente un paso por delante de sus acreedores. Sus negocios pierden dinero. Esto le genera mermas fiscales, pero la necesidad de efectivo necesario para mantener su estilo de vida. Obtiene mucho dinero – US$ 300 millones al menos- de préstamos. Y Trump, el autoproclamado Rey de la Deuda, sabe que pedir prestado no es una renta imponible.

El resultado es que el grupo de acreedores del mandatario ahora podría incluirnos a todos. Podría establecerse que Trump le debe al Gobierno US$ 100 millones o más en impuestos atrasados, multas e intereses. Junto con la deuda, esto hace que la cuenta del presidente venza, potencialmente cientos de millones de dólares, por no hablar de los gastos continuos de su extravagante estilo de vida.

El republicano tiene un activo importante: su nombre. La carrera de Trump contra el tiempo y sus acreedores, posiblemente incluido el recaudador de impuestos (en espera de los resultados de su auditoría del Servicio de Rentas Internas, IRS, en curso), depende de su capacidad para seguir pidiendo prestado a su nombre para enfrentar deudas y financiar su estilo de vida, todo hasta que muera y deje todo el lío para que sus herederos lo limpien. Los informes de The New York Times sugieren que este juego estaba casi terminado para Trump antes de las elecciones de 2016, y esta puede ser la razón por la que se postuló para la reelección: para aumentar el valor de su marca, para mantener el esquema en marcha.

El magnate ganó la presidencia en 2016, posponiendo su propio día personal de ajuste de cuentas. Pero durante todo el tiempo que ha estado viviendo sin pagar renta en la Casa Blanca, Trump ha sido un hombre desesperado, enfrentándose a deudas masivas y buscando a alguien más para pagarlas.

En un giro del destino, los votantes que le dieron un indulto financiero ahora pueden hacer que enfrente su propio ajuste de cuentas financiero, por su cuenta, por una vez en su vida.