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Donald Trump

Donald Trump

Lo que los presidentes de Estados Unidos no nos han dicho sobre su salud a lo largo de los años

Por Sandee LaMotte

(CNN) — Mientras el presidente Donald Trump regresa a la Casa Blanca después de días de tratamientos experimentales contra el covid-19 en el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed, el país permanece desconcertado: ¿Cuán enfermo está el presidente de Estados Unidos?

Los médicos de Trump se han mostrado reticentes a revelar demasiados detalles de su enfermedad, incluso permitiéndole regresar a la Casa Blanca a pesar de decir que «es posible que todavía no esté completamente fuera de peligro».

A los 74 años, la edad de Trump lo pone en uno de los grupos de mayor riesgo de complicaciones graves, incluso mortales, de covid-19. La obesidad y el colesterol alto, por lo que toma una estatina, también aumentan su riesgo. También es bien sabido que el presidente tiene preferencia por la comida rápida y hace poco ejercicio fuera de una ronda ocasional de golf.

Los medicamentos que está recibiendo Trump 1:47

Muchas personas con covid-19 que inicialmente parecían recuperarse, han empeorado repentinamente, requiriendo hospitalización y el uso de respiradores. Los médicos de Trump estarán atentos a neumonía, coágulos de sangre, infecciones bacterianas, una caída repentina de los niveles de oxígeno y otras complicaciones conocidas del covid-19 durante los próximos días o semanas.

Un público escéptico con la salud de Trump

Trump ha dejado en claro que no quiere que el país lo vea débil o frágil antes de las elecciones presidenciales de noviembre. Esto a pesar de tener una enfermedad mortal que ha matado a más de un millón de personas en todo el mundo, hasta ahora, incluidas más de 210.000 estadounidenses.

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«Ahora estoy mejor y ˘tal vez soy inmune? No lo sé. Pero no permitan que eso domine sus vidas», dijo Trump en un video grabado a su regreso a la Casa Blanca.

Una nueva encuesta de CNN, realizada mientras Trump estaba en el hospital encontró que el 69% de los estadounidenses dijo que confiaba poco en lo que escuchó de la Casa Blanca sobre la salud del presidente. Solo el 12% dijo que confiaba en casi todo lo que escuchaba.

Teniendo en cuenta la historia de los esfuerzos para ocultar al público los temores de la salud presidencial, el escepticismo no es sorprendente.

«Los presidentes siempre han estado preocupados por no mostrar mala salud», dijo el historiador presidencial de CNN, Douglas Brinkley, a Don Lemon, de CNN, el viernes por la noche.

«Woodrow Wilson tuvo un derrame cerebral, lo encubrieron. Franklin Delano Roosevelt cubrió muchas cosas de salud», dijo Brinkley.

Pero los estadounidenses de hoy han dejado en claro que quieren saber la verdad sobre la salud de su comandante en jefe, agregó.

«Desde los años 80, hemos estado muy atentos a los registros médicos, nos dicen qué está pasando, exigimos saber, ya no se permiten más encubrimientos de la era de Woodrow Wilson», dijo Brinkley. «Nosotros, como público, estamos exigiendo más».

Encubrimientos históricos de la salud de los presidentes

La historia revela una asombrosa lista de verdades ocultas cuando se trata de la salud de los presidentes estadounidenses.

Grover Cleveland

Uno de los más inusuales fue el encubrimiento en 1893 de Grover Cleveland de su cirugía de cáncer bucal. Pasó de contrabando a un cirujano y su equipo al yate de un amigo para extirpar un tumor del paladar. Cleveland salió de su «viaje de pesca» una semana después. Durante casi un cuarto de siglo, nadie supo lo había sucedido.

Woodrow Wilson

Woodrow Wilson.

Wilson había sufrido varios derrames cerebrales mientras se desempeñaba como presidente de la Universidad de Princeton, años antes de postularse para presidente de Estados Unidos, dijo el Dr. Jerrold Post, coautor de «When Illness Strikes the Leader», en una entrevista previa para CNN.

Wilson, que fue elegido en 1913, nunca reveló su historial médico a los votantes, dijo Post, quien también es profesor emérito de Psiquiatría, Psicología Política y Asuntos Internacionales en la Universidad George Washington.

En 1919, mientras hacía campaña por el Tratado de Versalles, Wilson «sufrió un derrame cerebral masivo, pero lo ocultaron y simplemente dijeron que estaba enfermo y que nadie estaba informado», dijo Post.

«Así que ya tuvimos a la primera mujer presidenta, su esposa Edith. De hecho, se dice que ella dijo: ‘No sé por qué ustedes los hombres hacen tanto alboroto, no tuve problemas para dirigir el país mientras Woody estaba enfermo'».

Wilson, como lo ha hecho Trump, también le restó importancia a una pandemia, la altamente infecciosa y mortal gripe de 1918, que se extendió entre las tropas estadounidenses durante la Primera Guerra Mundial y en todo Estados Unidos, matando a 675.000 estadounidenses y decenas de millones en todo el mundo.

Y Wilson, también como Trump, contrajo el virus. A pesar de una tos severa y alucinaciones, Wilson logró ocultar su enfermedad al público.

«Wilson nunca hizo una declaración pública sobre la pandemia. Nunca», dijo John M. Barry, autor de «The Great Influenza: The Story of the Deadliest Pandemic in History», en una entrevista previa a CNN.

«Para mantener la moral alta durante la guerra, el Gobierno mintió. Los líderes nacionales de salud pública dijeron cosas como: ‘Esta es la influenza común con otro nombre’. Intentaron minimizarlo. Como resultado, murieron más personas de las que habrían muerto antes», dijo Barry.

Franklin Delano Roosevelt

Franklin D. Roosevelt (1933-1945) — El presidente número 32 de Estados Unidos asumió la presidencia en una de las épocas más convulsas de la historia del país, pues enfrentó varios eventos históricos como la Gran Depresión, la Segunda Guerra Mundial y el ataque de Japón a Pearl Harbor, entre otros. Ha sido el único presidente en ser elegido para cuatro mandatos consecutivos (1932, 1936, 1940 y 1944). Sufría de parálisis parcial en el cuerpo debido a una poliomielitis que lo atacó cuando tenía 39 años. En 1945 falleció debido a una hemorragia cerebral. (Crédito: Getty Images)

Si bien el público sabía que Franklin Delano Roosevelt (FDR) usaba una silla de ruedas debido a la polio cuando se postuló para presidente por cuarta vez, en 1944, no sabían que tenía una enfermedad cardíaca avanzada e hipertensión, dijo George Annas, presidente del Departamento de Salud, Derecho, Bioética y Derechos Humanos en la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Boston.

Esas condiciones pueden haber contribuido a la hemorragia cerebral que lo mató meses después de alcanzar su último mandato, dijo Annas.

«La idea de que un presidente muera en el cargo debido a una enfermedad que sabía que tenía antes de presentarse a las elecciones o reelecciones no le sienta bien a la mayoría de la gente», dijo Annas en una entrevista previa con CNN.

Dwight D. Eisenhower

Dwight D. Eisenhower (1953-1961) — El presidente número 34 de Estados Unidos tenía gran prestigio por haber sido comandante general de las fuerzas estadounidenses en la Segunda Guerra Mundial, según la página de la Casa Blanca. Durante su mandato logró poner fin a la Guerra de Corea y durante sus dos periodos trabajó para aliviar las tensiones de la Guerra Fría. (Crédito: Underwood Archives/Getty Images)

En septiembre de 1955, Eisenhower fue diagnosticado erróneamente con un problema gastrointestinal antes de que los médicos descubrieran que en realidad había tenido un ataque cardíaco. A pesar de que pasó semanas en el hospital, el personal de la Casa Blanca inicialmente minimizó la gravedad del ataque cardíaco al público.

Luchando contra las afirmaciones de que no sería apto para cumplir otro mandato, Eisenhower ganó la reelección en 1956, se sometió a una cirugía para la enfermedad de Crohn más tarde ese año y sufrió un derrame cerebral en 1957, que se informó en la prensa.

John F. Kennedy

John F. Kennedy: ¿qué problemas de salud padecía? 0:58

A los 43 años, JFK era el hombre más joven en convertirse en presidente. Fue visto como saludable y vibrante durante su campaña, pero en realidad, asumió el cargo sufriendo de hipotiroidismo, dolor de espalda y la enfermedad de Addison y estaba tomando una dosis diaria de esteroides y una serie de otras drogas.

«La enfermedad de Addison afecta sus niveles de cortisol, su capacidad para manejar el estrés», dijo la Dra. Connie Mariano, quien se desempeñó como médica en la Casa Blanca para los presidentes George W. Bush y Bill Clinton, en una entrevista previa con CNN.

«Te preguntarás, ¿fue el episodio de la Bahía de Cochinos un problema porque no recibió el tratamiento adecuado para la enfermedad de Addison?»

Kennedy también sufrió de dolor de espalda de por vida y se sometió a numerosas cirugías de espalda durante su ascenso a la Presidencia. Para hacerle frente, usó un aparato ortopédico en la espalda bien amarrado. Un estudio de 2017 de documentos históricos encontró que la abrazadera pudo haber contribuido a la muerte de Kennedy ese fatídico día, en Dallas, en 1963. La abrazadera rígida pudo haber evitado que se tumbara al piso de su auto después de la primera bala en el cuello, lo que lo dejó listo para el tiro mortal.

«Me sorprendió el umbral del dolor de Kennedy», dijo el neurocirujano Dr. Justin Dowdy, coautor del estudio, en una entrevista previa con CNN.

«¿Durante cuánto tiempo lidió con el dolor a pesar de su corta vida?, ¿cómo afectó su vida y cómo pudieron ocultar la mayor parte de eso al público y ciertamente a sus adversarios políticos?», dijo Dowdy.

Ronald Reagan

En esta fotografía de archivo del 26 de febrero de 1980, el candidato presidencial republicano, Ronald Reagan, y su esposa Nancy hacen campaña de último minuto en Manchester para las primarias presidenciales de Nueva Hampshire.

Reagan fue diagnosticado con alzhéimer después de su presidencia. Si afectó su capacidad para funcionar mientras estaba en el cargo es un tema de debate. Hoy, sin embargo, la ciencia médica sabe que el mal de Alzheimer comienza en el cerebro 20 a 30 años antes de que comiencen los síntomas.

«¿Puedes confiar en el médico de un político para detectar este tipo de problemas? Algunas enfermedades solo se conocen por los síntomas de los que se queja el paciente», dijo Post. «El debilitamiento de los procesos mentales, que comienzan en los primeros años de la enfermedad de Alzheimer, por ejemplo, solo puede aparecer si el político se queja de ello».

¿Enfermedades mentales?

El candidato a vicepresidente de George McGovern, Thomas Eagleton, tuvo que abandonar la carrera presidencial de 1972 cuando se filtró la noticia de que se había sometido a una terapia de electroshock para la depresión clínica en la década de 1960. Los críticos cuestionaron su capacidad para gobernar si sufría una recurrencia de la depresión.

Sin embargo, aplicó los criterios de diagnóstico actuales a los registros históricos de los primeros 37 presidentes entre 1776 y 1974 y encontró que 18 de ellos cumplían los criterios para trastornos psiquiátricos, principalmente depresión, ansiedad, trastorno bipolar o abuso y dependencia del alcohol.

De hecho, dijeron los investigadores, 10 de los 18 presidentes exhibieron suficientes síntomas de enfermedad mental mientras estaban en el cargo, como para haber afectado su capacidad para liderar la nación.

Un tema común para Trump

Esta no es la primera vez que Trump ha eludido preguntas sobre su salud. Mientras se postulaba para presidente, en 2015, dictó una carta entusiasta sobre su destreza física a su médico personal en ese momento, el Dr. Harold Bornstein. La carta, que fue publicada como una evaluación médica de la salud de Trump, decía que su «fuerza física y resistencia son extraordinarias».

«Si es electo, señor Trump, puedo afirmar inequívocamente, será la persona más saludable que haya sido elegida para la Presidencia», decía la carta firmada por Bornstein.

Pero años después, el médico dijo que «él dictó toda la carta. Yo no escribí esa carta», le dijo Bornstein a CNN más de dos años después. «Lo inventé sobre la marcha».

Las actualizaciones sobre la salud de Trump han sido irregulares mientras ha estado en el cargo, incluso los resultados de los exámenes físicos anuales dejan preguntas sin respuesta, incluidos los detalles sobre la visita no anunciada de Trump al Centro Médico Militar Nacional Walter Reed, el año pasado.

El corresponsal médico jefe de CNN, el Dr. Sanjay Gupta, escribió en ese momento: «Como médico y reportero que ha cubierto cuatro administraciones, nada de esto cuadra y plantea la pregunta: ¿Qué sabemos realmente sobre la salud del presidente Trump?».

— Jennifer Agiesta, Faith Karimi y Caroline Kelly de CNN contribuyeron a este informe.