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Análisis

ANÁLISIS | El aspecto físico personal de Rebel Wilson, Lizzo y Adele es solo eso: personal

Por Lisa Respers France

(CNN) –- Cuando se trata de las celebridades y su imagen corporal, a nosotros como cultura nos encanta observar su peso.

Las mujeres en el centro de atención que comparten voluntariamente sus experiencias con la pérdida de peso son, a menudo, criticadas injustamente por alimentar una narrativa que dice que «delgada es mejor», mientras que otras que abrazan sus curvas son etiquetadas como «poco saludables».

En serio, señores. Es hora de dejar de vigilar los cuerpos de las mujeres.

Como mujer de talla grande, soy sensible a las conversaciones sobre la imagen corporal, la práctica de humillar a las personas por su peso (conocida en inglés como ‘fat shaming’) y la aceptación del cuerpo. Incluso escribí sobre mis propios problemas con el peso en 2014.

Pero sucede algo interesante cada vez que una celebridad habla sobre su estado físico personal en entrevistas o en las redes sociales.

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Rebel Wilson denominó en enero al 2020 su «Año de la salud», y desde entonces ha estado publicando con orgullo sus esfuerzos.

Escribí esta semana un artículo sobre Wilson en el que celebro su físico por estar en forma y provoqué la ira inmediata de algunos que sintieron que el texto sugería que hay algo de malo en tener una talla más grande.

Si bien entiendo las preocupaciones, los matices, aparentemente, no resultan fáciles de encontrar en Internet.

Juzgar a las estrellas que bajan de peso (o aumentan) es un pasatiempo desafortunado que parece que no podemos dejar. Aquí hay algunas celebridades que lo han experimentado.

Adele: su reciente transformación física provocó aplausos, vueltas de ojos y quejas de que ahora está «demasiado delgada».

Cuando pasó a la fama por primera vez en 2016, la criticaron por su peso. De cualquier manera, es hermosa, talentosa y una artista que es fácil de admirar.

Melissa McCarthy: la exestrella de «Gilmore Girls» utilizó su experiencia con el sobrepeso para lanzar una línea de ropa de talla grande. Recuerdo que, cuando empezó a perder peso, alguien en Twitter se preguntó si seguiría siendo tan divertida siendo más delgada. Ridículo.

Lizzo: la cantante abraza plenamente su apariencia y eso ha llevado a mucha gente a verla como el ejemplo de aceptación de las tallas grandes.

Pero aclamar a Lizzo solo por su positividad corporal ignora la realidad. Y es que ella sería un éxito con cualquier complexión corporal.

Zac Efron: las mujeres no son las únicas que tienen que lidiar con los comentarios sobre sus cuerpos.

Para algunos, el actor se ve ligeramente diferente en su serie de viajes de Netflix, «Down to Earth with Zac Efron«. Algunos incluso consideran que ahora tiene «un cuerpo de padre».

Ben Affleck: la revista New Yorker publicó un artículo en 2018 titulado «La gran tristeza de Ben Affleck«, en el que se describía al actor como si tuviera una barriga que «salía hacia afuera». Ouch.

Podría seguir, pero volvamos a Wilson. Al documentar su pérdida de peso, Wilson estaba orgullosamente abriéndose a uno de los desafíos más difíciles que una persona puede asumir (lo sé por experiencia personal). No veo ninguna razón por la que tal positividad no deba ser compartida, si no amplificada.

Lizzo no se enorgullece menos de mostrar su figura –esta es una mujer que posó desnuda para la portada de su álbum, después de todo– y eso, también, es motivo de reconocimiento, refuerzo positivo y conversación.

Las conversaciones sobre la imagen corporal de las celebridades en las plataformas sociales pueden ir de loables a crueles.

Hay una diferencia entre el juicio de estos cuerpos y el reconocimiento de los mismos. Cuando cubro este tema como periodista, es con compasión y con la esperanza de que podamos ver nuestras propias luchas y éxitos con respecto a la imagen corporal en las experiencias de las celebridades que eligen compartirlos.

Y ya sea un viaje público como el de Wilson o una transformación silenciosa como la de Adele, el estado físico es, en última instancia, una elección personal.

Así que dejemos de pararnos en la balanza de los demás.