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Análisis

ANÁLISIS | Por qué Georgia está a punto de convertirse en el centro del universo político

Por análisis de Chris Cillizza

Proyección electoral en EE.UU.: resultados en vivo

(CNN) — No importa si Donald Trump o Joe Biden terminan ganando al estado de Georgia en la carrera presidencial de 2020, el estado ya está garantizado como el centro del universo político a principios de 2021.

Con prácticamente todos los votos contados en el estado, ahora parece completamente posible que Georgia pueda albergar no una, sino dos (!) elecciones del Senado en enero. Son carreras que, si los números en el resto del país se mantienen, estarán posicionadas para decidir qué partido controla el mayor organismo deliberativo del mundo en los próximos dos años.

¿Cómo llegamos aquí? Bueno, Georgia tiene una ley estatal según la cual si ningún candidato recibe una mayoría simple de los votos en las elecciones de noviembre, los dos que más votos obtengan avanzan a una segunda vuelta el 5 de enero. Que es exactamente lo que parece haber sucedido en los dos escaños del Senado del estado.

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La senadora designada Kelly Loeffler (R) quedó en segundo lugar detrás del demócrata Raphael Warnock en la primera carrera. Es una elección especial para ocupar el escaño del senador retirado Johnny Isakson (R) hasta 2022. Ninguno de los candidatos se acercó al 50% –hubo varios otros candidatos serios en las primarias de todos los partidos– y se enfrentarán en enero.

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En la otra contienda por el Senado, el republicano en ejercicio David Perdue parecía haber evitado una potencial segunda vuelta contra el demócrata Jon Ossoff. Así lo parecía durante las primeras 36 horas después del cierre de las urnas. Esto, pues su porcentaje de votos rondaba ligeramente el 50%. Pero cuando el núcleo urbano alrededor de Atlanta (condado de DeKalb) comenzó a reportar su voto en mayor número el jueves por la tarde, Perdue rondaba el 50%, lo que hacía que pareciera más probable una segunda vuelta.

Ahora considera las matemáticas del Senado en general.

Por el momento, los demócratas han obtenido solo un escaño en las elecciones de 2020. Los candidatos demócratas ganaron en Colorado y Arizona, pero el senador Doug Jones (D) perdió su escaño en Alabama. Los escaños considerados posibles giros demócratas como Maine y Iowa no se materializaron. Y en Carolina del Norte, el senador Thom Tillis (R) sigue manteniendo una ventaja estrecha pero estable sobre el demócrata Cal Cunningham, aunque aún no se ha anunciado el ganador de la carrera.

Si Biden termina ganando la presidencia –que parece más probable que improbable en este momento– los demócratas necesitarían una ganancia neta de tres escaños para ganar la mayoría. Lo cual, si el mapa se quedara como está ahora, significaría que si los demócratas ganaran las dos vueltas de Georgia, volverían a tomar el control del Senado.

¿Podría pasar eso? Por supuesto que podría. ¿Es el resultado más probable? A la fecha, dado lo que vimos en términos de la fuerza inesperada de los candidatos republicanos en las elecciones al Senado, no es así.

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Pero no te equivoques: los partidarios (y donantes) de ambas partes pueden hacer los cálculos que acabamos de hacer.

Lo que significa que ellos también conocen lo mucho que está en juego para el Senado (y el país) en Georgia durante los próximos meses.

Lo que significa que millones y millones de dólares se invertirán en ambas carreras. Y ambas serán cubiertas como mini carreras presidenciales por los medios estatales y nacionales, ya que no habrá otras elecciones por ahí.

Invalidar las dos posibles eliminatorias es prácticamente imposible en este momento debido al nivel de incertidumbre en la carrera presidencial, y en Georgia en particular.

Si Biden termina ganando el estado, y eso ciertamente es al menos una posibilidad a partir de este momento, entonces los demócratas pueden estar energizados de cara a la segunda vuelta.

O tal vez los republicanos, que durante mucho tiempo han dado por sentada la inclinación conservadora del estado, verán las dos posibles elecciones en el Senado como una oportunidad para reafirmar la inclinación ideológica estatal.

Además, con la cantidad de dinero y la atención (y el escrutinio) de los medios de comunicación nacionales que recaerán sobre estos cuatro candidatos, es difícil saber quién florecerá y quién se marchitará.

Lo que sí sabemos con certeza es que las elecciones de 2020, y la batalla por la mayoría en el Senado, están lejos de terminar.

Y Georgia es el próximo campo de batalla.