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OPINIÓN | Líderes republicanos deben exigir que Trump detenga su escandaloso asalto al voto en EE.UU. ahora

Por CNN

Nota del editor: Joshua A. Douglas es profesor de derecho en la Facultad de Derecho J. David Rosenberg de la Universidad de Kentucky. Es el autor de «Vote for US: Cómo recuperar nuestras elecciones y cambiar el futuro de la votación«. Encuéntralo en http://www.joshuaadouglas.com y síguelo en Twitter @JoshuaADouglas. Las opiniones expresadas en este comentario son de él. Mira más opinión en CNNEE.

(CNN) — En 2019, el gobernador republicano de Kentucky Matt Bevin tuvo unos 5.000 votos menos que el retador demócrata Andy Beshear, de un total de alrededor de 1,4 millones de votos emitidos. Pero Bevin se negó a conceder la victoria, alegando «irregularidades» electorales inespecíficas, sin presentar evidencia alguna.

¿Suena familiar?

Bevin reconoció la derrota solo después de que varios republicanos prominentes le dijeron que presentara evidencia de fraude electoral o que reconociera su derrota.

Aunque nada es oficial hasta que las autoridades electorales estatales certifiquen los resultados, el Colegio Electoral vota el 14 de diciembre y el Congreso cuenta esos votos el 6 de enero y la tabulación de votos continua y legal en varios estados sugiere que Donald Trump ha perdido su candidatura a la reelección. Ha llegado el momento de que los principales republicanos, como los senadores Mitch McConnell y Lindsey Graham, así como el expresidente George W. Bush, se pronuncien. Deben exigir que Trump ponga fin a su lenguaje peligroso que arroja dudas sobre la legitimidad de las elecciones y, a menos que tenga pruebas reales, ponga fin a sus demandas infundadas que solo buscan socavar aún más la fe de la gente en el resultado.

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La declaración inicial de McConnell el miércoles fue demasiado tímida. Aunque estuvo de acuerdo en que los funcionarios electorales deben contar todos los votos, no condenó la retórica incendiaria de Trump sobre ir a la Corte Suprema para detener el conteo. Esa afirmación no tiene realidad ni de hecho ni de derecho. McConnell se negó a comentar después de la incendiaria conferencia de prensa de Trump el jueves por la noche, en la que Trump hizo acusaciones descabelladas e infundadas de fraude electoral, diciendo: «Están tratando de robar una elección, están tratando de manipular una elección y nosotros no podemos– No dejen que eso suceda». Graham, de Carolina del Sur, incluso respaldó las mentiras de Trump.

Algunos republicanos se distancian de Trump sobre acusaciones de fraude electoral

Algunos republicanos han comenzado a distanciarse de Trump, pero no de manera audaz o inequívoca:

El exgobernador de Nueva Jersey y asesor de Trump, Chris Christie, simplemente dijo que «no había base» para argumentar el martes por la noche que Trump había ganado.

El senador Marco Rubio de Florida, sin mencionar a Trump por su nombre, tuiteó plácidamente: «El resultado de la carrera presidencial se conocerá después de que se hayan contado todos los votos emitidos legalmente».

El exsenador de Pensilvania Rick Santorum dijo que el lenguaje de Trump en la conferencia de prensa del jueves fue «impactante», pero no desacreditó por completo las infundadas teorías de conspiración de Trump, aunque al menos dijo que el presidente debería proporcionar evidencia de sus afirmaciones.

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Pero eso no es suficiente. Necesitamos una reprimenda fuerte y absoluta de este socavamiento de la democracia estadounidense por parte de los partidarios más fervientes de Trump en los escalones más altos del Partido Republicano.

Por supuesto, no existe un requisito legal de que un candidato reconozca su victoria. Siempre que los totales de votos oficiales sean consistentes con las tendencias y proyecciones actuales, el exvicepresidente Joe Biden asumirá la presidencia el 20 de enero de 2021, independientemente de lo que diga Trump.

Pero una concesión podría ayudar al país a avanzar de manera pacífica. Podría ayudar a los partidarios de Trump a reconocer que perdió legítimamente. Y podría renovar la fe de la gente en nuestro sistema electoral.

Eso es lo que sucedió el año pasado en Kentucky. Hubo una semana de agitación política cuando algunas personas plantearon la idea de que Bevin intentaría disputar las elecciones en la legislatura controlada por los republicanos. Bevin continuó alegando «irregularidades», sugiriendo que había «miles de boletas de voto ausente que fueron contadas ilegalmente», votantes «rechazados incorrectamente» y «una serie de máquinas que no funcionaron correctamente». Pero no tenía pruebas. Luego, dos votantes de Bevin hicieron acusaciones infundadas de «piratería» de votos, nuevamente sin pruebas, aunque Bevin promovió la conferencia de prensa de los votantes.

Pero luego prominentes residentes de Kentucky, así como periodistas y otros, hablaron, lo que finalmente llevó a Bevin a retroceder.

Lo mismo debe ocurrir ahora. Trump ha señalado durante meses que no aceptaría la derrota. También dijo eso en 2016.

Pero la situación es diferente ahora porque, al parecer, Trump ha perdido. La cuestión de si estará de acuerdo con una transferencia pacífica del poder está ahora directamente ante nosotros.

No es suficiente que los demócratas se opongan al lenguaje deslegitimador de Trump. Lo han estado haciendo por años. No basta con que los periodistas o los profesores de derecho electoral expliquen por qué el mensaje de Trump es tan peligroso.

Los republicanos deben tomar una decisión: ¿Cuánto valoran la democracia estadounidense y las normas que deben sostenerla? Cuanto más esperen, más tiempo podrá Trump crear el caos entre sus partidarios. Cuanto más esperan, más dudas siembra sobre el verdadero ganador de esta elección. Cuanto más esperen, más frágiles se volverán nuestras instituciones.