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Análisis

La rivalidad entre Estados Unidos y China en tecnología y comercio no terminará porque Joe Biden sea presidente

Por Jill Disis

Hong Kong (CNN Business) — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pasó gran parte de su mandato poniendo a Beijing como el mayor adversario político y económico de Washington. Pero no esperes cambios drásticos cuando el demócrata Joe Biden tome el timón, incluso si evita las fanfarronadas e imprevisibilidad de su predecesor.

Los economistas y los expertos en comercio creen que Estados Unidos y China se separarán más en comercio y tecnología a medida que Washington continúe examinando prácticamente todos los aspectos de su relación con la segunda economía más grande del mundo.

«Tenemos una rivalidad fundamental y sistemática entre estos dos sistemas», dijo Alex Capri, investigador de la Fundación Hinrich e investigador principal y profesor de la Universidad Nacional de Singapur. «En muchos sentidos, esa rivalidad se va a intensificar».

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Tensiones fundamentales

Este año destacó las grandes tensiones y la falta de confianza entre las dos naciones más poderosas del mundo. A pesar de alcanzar un acuerdo comercial en enero, Estados Unidos y China aún tienen que resolver varios puntos de conflicto económico, incluidas las acusaciones de Estados Unidos de que Beijing roba tecnología estadounidense y otorga demasiado trato preferencial a las corporaciones estatales a expensas de las empresas extranjeras.

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Mientras tanto, Washington se ha vuelto cada vez más cauteloso con la tecnología de fabricación china y si podría usarse para espiar a los estadounidenses. Ese miedo ha hecho que los legisladores, republicanos y demócratas, vean a China como una gran amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. Solo mira el apoyo a las sanciones que Washington ha impuesto a la firma de tecnología Huawei y los pasos que están impulsando los políticos estadounidenses para dificultar que las empresas chinas negocien en las bolsas estadounidenses, por ejemplo.

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El coronavirus solo ha agravado esas diferencias a medida que China y Estados Unidos intercambian acusaciones sobre el inicio y el mal manejo de la pandemia. Y los enfrentamientos por Hong Kong y los presuntos abusos de los derechos humanos en la región china de Xinjiang han ampliado una brecha política que probablemente seguirá creciendo en los próximos años.

«Biden ha sido bastante claro sobre cómo quiere proceder, y ha habido apoyo bipartidista para una línea dura», dijo William Reinsch, un experto en comercio del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales que se desempeñó durante 15 años como presidente de la Consejo Nacional de Comercio Exterior. Señaló que el Senado podría muy bien permanecer bajo el control republicano en el nuevo año. Lo mejor que pueden esperar los demócratas es la más estrecha de las mayorías del Senado.

El presidente electo «estará bajo constante presión crítica de los halcones republicanos de China en el Congreso para que sea más agresivo», dijo Reinsch a CNN Business a fines de la semana pasada. «No hay mucho que puedan hacer al respecto en el corto plazo además de quejarse, pero empeorará la atmósfera de lo que ya es».

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Un cambio de tono de Biden con China

Es casi seguro que habrá un cambio de estilo con la administración Biden. Trump es conocido por ser mezquino: una vez dijo que Estados Unidos no podía «seguir permitiendo que China violara a nuestro país» y se refirió repetidamente al covid-19 como el «virus de China«.

«El tono de Biden será diferente, será mucho más diplomático», dijo Capri de la Fundación Heinrich. Él espera que el nuevo régimen siga más de cerca el procedimiento establecido desde hace mucho tiempo antes de abofetear a China con más aranceles o sanciones. Señaló que miles de empresas estadounidenses han demandado a Estados Unidos por imponer aranceles a los productos chinos, una decisión que, según ellos, perjudica gravemente su negocio.

«Francamente, hubo caos en el Departamento de Comercio durante la administración Trump», agregó Capri. «Históricamente, el proceso consiste en consultar con la industria estadounidense». (La administración Trump ha defendido su enfoque de línea dura hacia China como necesario para corregir una relación desequilibrada, y el presidente dijo a los periodistas, en enero, que su acuerdo comercial de «fase uno» crearía «justicia económica» para los estadounidenses).

China parece estar preparándose por una retórica menos ardiente también.

Dejando de lado las preguntas sobre la postura de Beijing sobre el resultado de las elecciones estadounidenses, el Gobierno chino dijo el lunes que «señaló» que Biden ha declarado la victoria, aunque reconoció que la elección se determinaría de acuerdo con las leyes y procedimientos estadounidenses.

«China y Estados Unidos deben fortalecer la comunicación y el diálogo», dijo el lunes a periodistas el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Wang Wenbin, y agregó que ese deseo se extiende a promover relaciones «saludables y estables».

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Los burócratas y diplomáticos chinos están divididos sobre si Biden sería un mejor representante de EE.UU para tratar que Trump, según Ian Bremmer, presidente y fundador de la consultora Eurasia Group. Los «guerreros lobo» de China, los diplomáticos que defienden agresivamente a Beijing y contrarrestan ferozmente las críticas sobre el país, probablemente preferirían a Trump, ya que su liderazgo socava a los socios de la alianza tradicional de Estados Unidos y proporciona bases para la equivalencia moral en términos de derechos humanos y unilateralismo, dijo Bremmer, la semana pasada.

Sin embargo, en general, «los chinos no quieren ver la implosión del modelo estadounidense», agregó. «[Ellos] se dan cuenta de que se benefician de un Estados Unidos estable que continúa desempeñando un papel importante en el orden global».

Un desenlace inevitable

No importa cómo Biden hable sobre las relaciones entre Estados Unidos y China, es probable que los dos países sigan intentando desenredar sus economías.

Los analistas de JP Morgan escribieron, el mes pasado, que una victoria de Biden dejaría a los dos países peleando por las redes 5G, la computación cuántica, la inteligencia artificial y la biotecnología.

«Al competir por el dominio en estas áreas, Estados Unidos y China se han propuesto desvincularse, reducir la cooperación, restringir el intercambio de tecnología e incluso cerrar … el comercio en algunos casos», escribieron.

Capri dijo que China se ha estado preparando para una ruptura mayor entre las dos principales economías del mundo.

«Si eres China, no estás haciendo nada diferente. De hecho, estás duplicando», dijo, y agregó que espera que el país reduzca aún más su dependencia de los productos estadounidenses. Beijing ha hecho del impulso de sus capacidades tecnológicas y su autosuficiencia una parte central de su próximo Plan Quinquenal, lo que subraya la importancia de la política.

«Es un problema enorme para el Partido Comunista Chino depender de la tecnología estadounidense», dijo Capri. «Es tan simple como eso.»

Beijing también puede encontrar que una administración de Biden es mucho más efectiva en la construcción de una coalición internacional para desafiar a China sobre los subsidios estatales, los derechos de las empresas extranjeras o la protección de la propiedad intelectual. Las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea han sido tensas bajo Trump mientras los dos aliados se pelean por el comercio.

«La ausencia de una posición común entre los países desarrollados en los últimos años se debe en gran parte a la inclinación del actual Gobierno de Estados Unidos a ‘actuar solo'», escribió Louis Kuijs, director de Economía de Asia en Oxford Economics, en una nota de investigación, el lunes.

La oficina de CNN en Beijing y Hanna Ziady contribuyeron a este informe.