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Animales

Cómo los habitantes del Amazonas salvaron a un ‘Terminator’ del mundo de los peces

Por Tom Page

(CNN) — En cuanto a peces se trata, el arapaima es uno extraordinario. Esta especie, que se encuentra en la cuenca del río Amazonas, es uno de los peces de agua dulce más grandes del mundo, capaz de crecer hasta tres metros de largo y pesar 200 kilogramos.

Respira aire, lo que le permite vivir en el agua con poco oxígeno y sobrevivir un día fuera del agua. Se alimenta de peces, pero también de aves, lagartijas y pequeños mamíferos. Aplasta a sus presas con su lengua cubierta de dientes.

Esta obra maestra de la evolución tiene un truco aún mayor: sus escamas, que los investigadores han comparado con un chaleco antibalas, lo protegen de los ataques de pirañas. Son resistentes pero flexibles, y sus propiedades incluso han llamado la atención de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

El arapaima es un Terminator del reino animal, pero tiene un defecto fatal: es bueno como comida. Al pez, que a nivel local lo llaman pirarucu, también es conocido como «el bacalao del Amazonas» en virtud de su carne blanca firme y sus huesos mínimos. El pescado es una importante fuente de alimento para las comunidades locales, pero también es apreciado entre los comensales más exigentes en algunas de las ciudades más grandes de Brasil.

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Pescadores cargan un arapaima en su barco en la región del Amazonas occidental, cerca de Volta do Bucho, en la Reserva de Ituxi el 20 de septiembre de 2017.

La sobrepesca hizo que la población disminuyera, y en la década de 1990 se tomaron medidas para prohibir la pesca de arapaima. Sin embargo, la pesca ilegal continuó, lo que causó la desaparición de la especie de partes del Amazonas. Pero esto ya no es así gracias a dos décadas de trabajo de ecologistas y comunidades locales.

Es más, el arapaima no ha desaparecido de los platos. De hecho, el consumo es crucial para el modelo de conservación, lo que significa que los brasileños obtener su pescado y comerlo.

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Salvar al arapaima, el gigante del río

Hoy en día, la pesca de arapaima está prohibida en Brasil salvo en áreas con acuerdos comunitarios de gestión, explica João Campos-Silva, un ecologista brasileño. Campos-Silva es parte de Institutio Juruá, una de varias organizaciones que trabajan con comunidades y pescadores en programas comunitarios para hacer una extracción de manera sostenible y finalmente revivir la especie.

Los arapaima pasan la temporada de lluvias navegando por el bosque inundado donde se reproducen y regresan a los lagos cuando bajan los niveles de agua. Un programa implementado por el Institutio Juruá hace más de una década que se enfoca en el río Juruá y los lagos circundantes en el estado de Amazonas, en el norte de Brasil, introdujo un censo anual de la población de estos peces y calcula cuotas de captura sostenibles para cada lago durante el año siguiente (no más del 30% de los peces adultos, según las pautas del gobierno).

Las comunidades locales vigilan las entradas al lago durante todo el año para alejar a los pescadores ilegales que vienen de fuera del área protegida. La recolección solo está permitida entre agosto y noviembre. Además, cualquier pez de menos de 1,55 metros de largo se devuelve al agua.

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João Campos Silva en los ríos del estado de Amazonas, en Brasil.

Francisco das Chagas Melo de Araújo, también conocido como Seu Preto, es un líder comunitario de Xibauazinho, una comunidad en el estado de Amazonas y uno de los primeros lugares en comenzar con el programa. «Antes de la gestión del arapaima (…) no teníamos derechos para cuidar estos lagos. Los pescadores comerciales realizaban una pesca depredadora, donde solían recolectar tanto como pudieran», explica. «Nuestros lagos estaban severamente agotados y con sobrepesca y el arapaima era prácticamente inexistente», dice.

Tras 11 años de gestión, dice que hay más de 4.000 arapaimas en los lagos de la comunidad.

La investigación de Campos-Silva en los lagos alrededor del río Juruá durante el mismo período encontró que la población de arapaima se cuadruplicó con creces. A medida que la población ha crecido, los arapaimas han migrado a nuevos lagos, expandiendo su espectro. Él estima que ahora hay aproximadamente 330.000 arapaimas viviendo en 1.358 lagos en 35 áreas administradas. Hay más de 400 comunidades involucradas en la gestión.

Los ingresos de la pesca comunitaria están «generando beneficios sociales claros», dice. Financian escuelas y mejoras de infraestructura, así como seguridad social y atención médica. También se usan para impulsar la igualdad de género.

El mensaje de los salvadores del arapaima a los pescadores

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Francisco das Chagas Melo de Araújo, también conocido como Seu Preto (atrás a la izquierda), un líder comunitario del estado de Amazonas, junto a un arapaima capturado de forma sostenible.

Raimunda Pires de Araújo, hija de Seu Preto, dice que no tenía ingresos antes del programa de gestión. Ahora es responsable de procesar y limpiar el pescado y gana dinero. «Este tipo de oportunidad aumenta nuestra autonomía para luchar por una vida mejor», dice.

«Nuestro trabajo ha sido reconocido a nivel nacional e internacional, lo que aumenta nuestro orgullo y el respeto de otras comunidades y organizaciones», dice su padre. «Ahora tenemos la oportunidad de ayudar a otras comunidades a empoderarse», agrega.

¿Cuál es su mensaje a los pescadores ilegales? «Organícense». Seu Preto dice que deberían unirse a un programa de pesca legal y comenzar la recolección sostenible. «El mayor orgullo que puedes tener es (pescar) y nadie tiene derecho a quitártelo».

Campos-Silva espera que el ciclo de retroalimentación positiva creado por el programa anime a más comunidades a involucrarse. Y que, en última instancia, ayude a preservar más vida silvestre del Amazonas.

«Nos enfrentamos a una disminución global de grandes vertebrados», dice. «Aquí tenemos un caso muy positivo que muestra claramente que podemos unirnos, mediante diversas necesidades de conservación y sociales».