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Análisis

ANÁLISIS | El intento de Trump de robar Georgia expone el ardid electoral del Partido Republicano

Por análisis de Stephen Collinson

(CNN) — La nueva y asombrosa evidencia de un desesperado presidente Donald Trump, grabado al intentar robar las elecciones, expone la profundidad de su corrupción y a sus aliados republicanos en el Capitolio los hace cómplices de su intento de frustrar la voluntad de los electores.

En un descarado abuso de poder, Trump intentó intimidar a un alto funcionario republicano de Georgia para que buscara votos para anular la victoria del presidente electo Joe Biden en el estado. La asombrosa llamada telefónica, cuyo audio fue obtenido por CNN y reportado por primera vez por The Washington Post, representa la amenaza más seria hasta ahora planteada por sus instintos autoritarios a la democracia estadounidense.

Incluso antes de la última indignación, esta semana ya representaba un momento decisivo para la próxima presidencia de Biden, un Partido Republicano dañado y para la integridad del sistema político de Estados Unidos.

Un intento republicano, por ejemplo, de bloquear la certificación del Congreso de la victoria de Biden con base en mentiras y falsas teorías de conspiración sobre un fraude el miércoles no tiene ninguna posibilidad de éxito, pero convencerá aún más a millones de votantes de Trump de que la elección estuvo manipulada. Decenas de legisladores republicanos planean elegir al presidente derrotado y sus votantes sobre los preciados principios de elecciones libres en una fractura que tendrá consecuencias duraderas para el Partido Republicano y la nación.

El martes, dos elecciones de segunda vuelta en Georgia decidirán si los republicanos mantendrán su mayoría en el Senado y conservarán el poder para bloquear la amplia agenda de Biden y las esperanzas de confirmar rápidamente un gabinete en un momento de crisis nacional.

Todo esto está llegando a un punto crítico al incitar Trump a protestas en Washington en un intento por interrumpir el esfuerzo de certificación electoral, en medio de temores de violencia, y mientras ignora una grave pandemia y la consecuente muerte de 350.000 estadounidenses.

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De hecho, el domingo, el presidente calificó el número de muertos en Estados Unidos como «noticias falsas», sin tener en cuenta la creciente evidencia de que su Casa Blanca ha descuidado el lanzamiento de nuevas vacunas cruciales tal como lo hizo en las primeras etapas de la pandemia.

Pero el director general de Sanidad de EE.UU., Jerome Adams, contradijo la falsa afirmación de Trump en el programa «State of the Union» de CNN y le dijo a Jake Tapper: «Desde una perspectiva de salud pública, no tengo ninguna razón para dudar de esas cifras».

‘Solo quiero encontrar … votos’

La publicación de la impactante conversación telefónica entre Trump y el secretario de Estado de Georgia, el republicano Brad Raffensperger, intensificó la crisis constitucional que Trump comenzó a avivar incluso antes de su derrota electoral.

«Mira. Todo lo que quiero hacer es esto. Solo quiero encontrar 11.780 votos, que es uno más de los que tenemos. Porque ganamos el estado», dijo Trump, en un comentario que en el mejor de los casos fue un abuso de poder y podría plantear cuestiones legales. A lo largo de la llamada de una hora, el presidente insiste repetidamente a Raffensperger para que acepte sus afirmaciones falsas de que miles de votos fueron emitidos ilegalmente, que algunas papeletas fueron destruidas o provenían de personas fallecidas o votantes de otros estados. El secretario de estado de Georgia le dice al presidente que su información es falsa.

Una serie de recuentos, auditorías y casos legales han confirmado la estrecha victoria de Biden en Georgia en noviembre, en uno de los estados decisivos que ganó en el camino a obtener 306 votos electorales y una clara victoria sobre el presidente.

Posibles efectos por intento de Trump de revertir elección 2:10

La grabación recordó el tipo de comportamiento coercitivo y corrupto que llevó al juicio político de Trump por una llamada con el presidente de Ucrania, pero que todos los senadores republicanos, con la excepción de Mitt Romney, decidieron el año pasado que no merecía su destitución.

En la última llamada, se escucha a Trump tratando de convencer a Raffensperger para que anuncie que había recalculado los totales de votos y que el presidente ganó, y amenazando con represalias criminales si su compañero republicano no actuaba.

«Por lo menos es un abuso del poder presidencial que en un tiempo normal sería sujeto a juicio político», dijo el historiador presidencial de CNN Timothy Naftali.

John Dean, un ex asesor legal de la Casa Blanca en el escándalo de Watergate, le dijo a Fredricka Whitfield de CNN que Trump estaba «al borde de la extorsión».

El asesor legal principal de Biden, Bob Bauer, dijo en un comunicado que la grabación ofrecía «una prueba irrefutable de que un presidente presionó y amenazó a un funcionario de su propio partido para que rescindiera el recuento de votos legal y certificado de un estado y fabricara otro en su lugar».

«Captura por completo la historia vergonzosa sobre el ataque de Donald Trump a la democracia estadounidense».

La llamada aumenta la presión sobre los partidarios republicanos de Trump

La llamada de Trump con Raffensperger de repente acumuló un nuevo escrutinio sobre los miembros republicanos de la Cámara de Representantes y el Senado que se han comprometido a desafiar la certificación habitualmente pro forma del resultado de las elecciones en el Congreso.

Mientras critican los resultados ya ratificados por jueces nombrados por republicanos y la Corte Suprema de mayoría conservadora, así como por los funcionarios estatales, muchos de los cuales son republicanos, ahora deben decidir si apoyan el flagrante intento de Trump de revocar el estado de derecho en Georgia.

Un total de 12 republicanos, incluidos Josh Hawley de Missouri y Ted Cruz de Texas, han dicho que buscarán interrumpir la certificación el miércoles. El líder de la minoría en la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, un republicano de California, ha mostrado su apoyo a una medida que podría ser respaldada por la mayoría de sus miembros en la Cámara, informó CNN.

«¿Quieren … los republicanos estar del lado de un abuso de poder o una conspiración criminal?», preguntó Naftali.

La superficialidad del esfuerzo republicano se revela en los argumentos de los legisladores de que se persigue no sobre la base de nuevas pruebas de fraude, sino sobre la base de que millones de votantes de Trump creen que la elección fue corrupta.

«Tenemos una situación insostenible en este país donde hay decenas de millones de personas que no ven el resultado de esta elección como legítimo», dijo el Senador de Wisconsin Ron Johnson, uno de los senadores que planea apoyar una objeción, en el programa «Meet the Press» de NBC.

Pero Trump y sus acólitos han pasado meses haciendo afirmaciones falsas sobre el fraude electoral, con la ayuda de organizaciones de medios conservadores y funcionarios de la Casa Blanca que han mentido descaradamente sobre una elección que el Departamento de Justicia de Trump y otros funcionarios designados han dicho que eran libres y justas.

En tanto, la corrupción revelada en la llamada de Trump a Georgia elimina cualquier duda de que el presidente está tratando de robar la elección. Eso hace que sea más difícil para los republicanos argumentar que están replicando objeciones simbólicas a los resultados de las elecciones en el Congreso adoptadas por demócratas aislados en años anteriores.

Una brecha republicana

Los asombrosos acontecimientos del domingo agudizaron la división en el Partido Republicano, luego de que la decisión de Hawley de desafiar los resultados abriera una brecha que el líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, había intentado solucionar durante semanas.

El desafío a la certificación y la demanda de una comisión sobre acusaciones falsas de fraude electoral es solo el último de una larga lista de esfuerzos de los republicanos del Capitolio para apaciguar a un presidente desencadenado y anárquico que amenaza con respaldar a los retadores en elecciones primarias de quienes lo enfrenten.

Pero varios senadores republicanos, incluidos Romney de Utah, Susan Collins de Maine y Ben Sasse de Nebraska, han expresado su frustración con sus colegas.

«La estratagema atroz para rechazar la decisión de los electores puede elevar la ambición política de algunos, pero amenaza peligrosamente nuestra República democrática», dijo Romney en un comunicado el sábado. «Nunca me hubiera imaginado ver estas cosas en la mayor democracia del mundo. ¿Ha eclipsado tanto la ambición a los principios?».

Su compañero de fórmula de 2012, el expresidente de la Cámara de Representantes Paul Ryan, expresó sus preocupaciones en una rara declaración pública el domingo, diciendo: «Los esfuerzos para rechazar los votos del Colegio Electoral y sembrar dudas sobre la victoria de Joe Biden es un golpe a la fundación de nuestra república».

Líderes republicanos están molestos porque Hawley, un potencial candidato presidencial en 2024, ha obligado efectivamente a sus colegas a participar en una votación sobre la elección que está condenada al fracaso, pero que los lleva a elegir entre la democracia y un presidente republicano que es popular entre la base.

«Creo que si uno tiene un plan, debería ser un plan que tenga alguna posibilidad de funcionar. Y ninguna de las dos propuestas que se han presentado producirá un resultado», dijo el senador Roy Blunt de Missouri, miembro del liderazgo republicano.

Mientras McCarthy respalda el desafío, la republicana de tercer rango en la Cámara, la representante Liz Cheney de Wyoming, envió un memorando a sus colegas el domingo advirtiendo que esto sienta un «precedente peligroso» que amenaza con arrebatarle la responsabilidad a los estados de realizar sus propias elecciones.

«Esto contradice directamente el texto claro de la Constitución y nuestras creencias fundamentales como republicanos», escribió.

Otro grupo de siete republicanos de la Cámara, incluido un par del conservador House Freedom Caucus, también se pronunció el domingo y pidió a sus colegas que «respeten la autoridad de los estados», aunque «hacerlo pueda frustrar nuestros objetivos políticos inmediatos».

Trump se dirige a Georgia

La llamada explosiva de Trump podría afectar lo que se perfila como dos carreras cerradas en Georgia donde los senadores republicanos David Perdue y Kelly Loeffler se enfrentan a los votantes. Los republicanos solo necesitan que uno de ellos prevalezca y así retener la mayoría en el Senado. Si los demócratas Jon Ossoff y el reverendo Raphael Warnock resultan elegidos como nuevos senadores, la cámara quedará dividida 50-50, lo que permitiría que la vicepresidenta electa Kamala Harris emita votos decisivos sobre legislaciones en empate.

La excandidata a gobernadora de Georgia, Stacey Abrams, quien se ganó el crédito por ayudar a la victoria de Biden en el estado, dijo en «State of the Union» que los resultados podrían tardar varios días en aclararse.

Pero dijo que creía que la fuerte participación de los demócratas que votan por correo había colocado al partido en una posición sólida.

«Esta será una batalla muy dura, pero está absolutamente dentro del ámbito de lo posible, de hecho, del ámbito de lo probable, que los demócratas puedan ganar», dijo Abrams a Jake Tapper.

Los republicanos necesitan una fuerte participación el día de las elecciones para competir. Pero hay temores entre los activistas locales de que el implacable ataque de Trump a la probidad de las elecciones presidenciales en Georgia convenza a sus seguidores de que sus votos no contarán en la segunda vuelta del Senado.

El presidente buscará reunir a su base cuando viaje a Georgia para un mitin en la víspera de las elecciones el lunes. Sin embargo, según el contenido de su llamada con Raffensperger, no está claro si su intervención ayudará.

Ryan Nobles y Arlette Saenz de CNN contribuyeron a esta historia