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Joe Biden

OPINIÓN | La política exterior de Biden

Por David Bittan

Nota del editor: David Bittan Obadia es abogado, escritor, analista de temas políticos e internacionales, columnist en el diario El Universal de Venezuela y colaborador en otros medios de comunicación. Como conferencista, participó en el Congreso Judío Mundial y fue presidente de la comunidad judía de Venezuela. Su cuenta de Twitter es @davidbittano. Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas del autor. Puedes leer más artículos como este en cnne.com/opinión.

(CNN Español) — Joe Biden es el presidente número 46 de Estados Unidos. Se encuentra con una sociedad polarizada y con un mundo absolutamente distinto al que él dejó cuando fue vicepresidente de Barack Obama. Hoy hay nuevos desafíos globales, nuevas amistades y adversarios; el tablero internacional ya no atiende a la regla de la lógica.

Biden tiene que empezar por levantar la imagen de Estados Unidos. Este país tiene una estructura democrática y una solvencia moral que debe ser la bandera en este proyecto.

El «America first» (primero Estados Unidos), en un mundo como en el que vivimos, puede ser un camino al fracaso. Creo que hay que abrir, con inteligencia, las fronteras, el sentido amplio: económicamente, buscando retomar y fortalecer mercados y en cuanto a la política inmigratoria, dándole la bienvenida a mano de obra calificada, a profesionales y técnicos que la demanda interna laboral requiera. Hoy es casi imposible migrar legalmente a este país.

Recuperar el estado de las relaciones con China pareciera ser prioritario para Biden y debe serlo, pero que sea entre iguales. Ese será uno de los desafíos de Biden.

El nuevo gobierno no debe olvidar que la Unión Europea puede ser un gran aliado, más ahora que el Reino Unido está fuera del bloque. Esta posición es contraria a la política de relaciones bilaterales que promovía Trump. Negociar con todo el bloque puede traer enormes ventajas, sobre todo comerciales.

Desde mi punto de vista, tener de cerca y medido a Kim Jong Un en Corea del Norte vale la pena. Con Arabia Saudita habría que replantear una nueva etapa. Es una asignatura pendiente que un aliado como ese se incorpore a los Acuerdos de Abraham.

Con Israel seguirán las íntimas relaciones; es el más leal de los amigos en la zona y una de las pocas democracias con mentalidad occidental, lo que trae el equilibrio. A pesar de ello, pareciera que el conflicto con los palestinos retomará importancia. En ese aspecto la cautela es primordial.

El regreso al Acuerdo de París sobre el cambio climático es una promesa de Biden y algo muy simple de ejecutar, pero tiene un costo económico. Allí hay que estar muy pendientes de que todos cumplan con las promesas, no solo Estados Unidos.

El retorno al acuerdo para frenar la carrera nuclear de Irán pareciera ser un hecho, pero no solamente por estar dentro de las promesas de Biden

Se suma a ello el nombramiento de William Burns, exnegociador de ese acuerdo, como el próximo director de la CIA. Yo particularmente he manifestado mis reservas al respecto, pues considero que podría influir desde su nuevo puesto. A Irán tal vez sea mejor mantenerlo a raya con sanciones y ahogarlo económicamente, pues ha quedado demostrado su incumplimiento con lo acordado.

MIRA: OPINIÓN | Biden cometería un error si regresa al acuerdo nuclear con Irán

Regresar a la OMS está más que cantado. No estaría mal auditar en qué se están invirtiendo los fondos y cómo se ha gestionado la crisis del covid-19, sin olvidar que el manejo de la pandemia en EE.UU. está lejos de ser un ejemplo: es el país con más casos y más muertes por el virus.

Biden también debería tener algún gesto con la OTAN; un ente importante, pero abandonado estratégicamente por Washington.

En relación con Rusia, el presidente Vladimir Putin ha mostrado gestos e intenciones de acercamiento al nuevo gobierno y Moscú puede ser un buen aliado para resolver temas geopolíticos internacionales.

América Latina, tarea pendiente

Venezuela es uno de los retos más importantes para Washington. Hay muchas expectativas: uno de los países más ricos de la región se encuentra frente al abismo y además, cientos de miles de sus ciudadanos buscan refugio en este país. La estrategia de este gobierno podría buscar más el diálogo que la confrontación. Ojalá resulte.

En cuanto a Cuba, es muy probable que Biden siga la estrategia de Obama en relación con la isla: apertura y más contactos. Biden mismo dijo en abril de 2020 a la cadena CBS que restablecería las relaciones.

América Latina cuenta con un potencial de desarrollo importantísimo y constituye un gran reto para el presidente Biden; es oportuno reconstruir y tejer las alianzas. Como bien lo señala el historiador Vanni Pettinà: “Este es el momento de pensar en un proyecto alternativo para la relación estadounidense con América Latina y dejar atrás definitivamente el excepcionalismo y la perjudicial Doctrina Monroe que ha dañado tanto a la región”.

Con México, a pesar de la amistad entre Trump y López Obrador, la cosa es más sencilla: son vecinos, condenados a mantener una buena relación por el beneficio de ambos, en todos los aspectos. En el intercambio comercial hay mucho espacio para crecer. Así mismo se hace urgente conseguir una solución a la llegada masiva de centroamericanos que no solo se resolverá con asilos: la idea es generar políticas que incentiven mejores condiciones de vida en esos países para que resulte más atractivo vivir en ellos que emigrar y aquí, México y EE.UU. tienen que ir de la mano. Habrá que ver cómo será la cooperación en la lucha contra el narcotráfico tras el episodio del general Salvador Cienfuegos.

América Latina cuenta con un potencial de desarrollo importantísimo y constituye un gran reto para el presidente Biden; es oportuno reconstruir y tejer las alianzas. Como bien lo señala el historiador Vanni Pettinà: “Este es el momento de pensar en un proyecto alternativo para la relación estadounidense con América Latina y dejar atrás definitivamente el excepcionalismo y la perjudicial Doctrina Monroe que ha dañado tanto a la región”.

El éxito de Biden pasará necesariamente por una buena gestión en la política exterior.

Mr. Biden: ¡Mucha suerte! La necesitará.