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Crisis en Nicaragua

Nicaragua

Liberan especies en peligro de extinción en reserva natural privada de Nicaragua

Por Mario Medrano

(CNN Español) — Autoridades del Zoológico Nacional de Nicaragua liberaron en una reserva privada a más de 80 animales entre aves y mamíferos, entre ellas dos especies que se encuentran en lista roja por peligro de extinción: la guacamaya roja y el danto o tapir.

Cuatro hermosas guacamayas rojas abrieron sus alas en cielo abierto en la finca Cervantes, en Chinandega, ubicada a alrededor de 200 kilómetros al noroeste de Managua.

Dos de las aves nacieron hace dos años y las otras dos nacieron hace seis. El veterinario Eduardo Sacasa, director del Zoológico Nacional, explicó que a cada una le colocaron un anillo y un chip con un número que permite monitorearlas ante una posible captura ilegal.

En edad adulta estas aves pueden alcanzar entre 80 y 100 centímetros de longitud y más de 900 gramos de peso. En condiciones favorables pueden vivir hasta 40 años, afirmó Sacasa.

La especie es nativa de América del Sur, México y Centroamérica.

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El director del Zoológico Nacional afirma que, desde hace varios años, la destrucción de su hogar natural por el avance de la frontera agrícola, su captura y venta ilegal hacen que la guacamaya se encuentre en peligro de extinción.

El exterminio de las guacamayas

«A la lapa roja o guacamaya roja la están exterminando en todos los mercados: en el mercado oriental, en las calles, en los semáforos, te llaman por teléfono ofreciéndotelas y lo peor es que las están sacando de la propia reserva, de la reserva Indio Maíz sale cualquier cantidad de lapas», lamenta Sacasa.

CNN trató de conocer los esfuerzos del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales de Nicaragua (Marena) para frenar la caza y tráfico de guacamayas, a través del Consejo de Comunicación y Ciudadanía del gobierno, pero hasta ahora no ha habido respuesta.

Sacasa calcula que el 90 % de las guacamayas comercializadas ilegalmente mueren a los pocos días de su captura por la mala alimentación y el estrés provocado por el encierro.

Guacamayos fotografiados en la comunidad de Santa Sofía Uchuma, cerca de Leticia, en el departamento de Amazonas, en Colombia, el 19 de noviembre de 2020. (Crédito: Raúl Arboleda / AFP vía Getty Images)

«Te piden por una lapa 500 dólares, ¿y qué es lo que pasa? Es un animal que lo tienen muchos días desnutrido, no le dan suficiente comida y cuando la compra la persona que la compre, tal vez se le va a morir en una semana, dos semanas».

El danto o tapir

Waykú es una hembra tapir de tres años y Goliat es un macho de la misma especie de tres años y medio. Ambos tienen un peso estimado de más de 150 kilogramos. Nacieron en cautiverio en el Zoológico Nacional y también llegaron hasta su nuevo hogar, la finca Cervantes, donde nacerá su primera cría en agosto próximo.

Eduardo Sacasa cuenta que esta especie, que era abundante en los bosques del Caribe norte y sur de Nicaragua, ha desaparecido por la destrucción de su hábitat natural y por la caza indiscriminada. Los cazadores, dice, matan a las madres para consumir su carne. También venden a las crías en cientos de dólares, para ser llevadas a otros países.

«Se calcula en estudios de hace dos o tres años que no hay más de 400 tapires en Nicaragua. Es más rápida la matanza y la extinción de ellos que la reproducción, debido a que son 400 días de preñez y, en la naturaleza, ellos libres, cada dos años vas a tener uno».

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Un tapir de un año llamado «Milagro» es visto en su recinto en el Zoológico Nacional de Masaya, Nicaragua, el 10 de diciembre de 2020. (Crédito: INTI OCON/AFP vía Getty Images)

En 2008, el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales aprobó reglamentos que prohíben por tiempo indefinido la captura, caza, comercialización y transporte de estas especies.

El centro de reproducción del Zoológico Nacional ejecuta un programa que, de acuerdo con Sacasa, ha procurado la reproducción de 18 dantos en cautiverio, durante los últimos 23 años.

El proyecto, según el veterinario, es crear un centro de reproducción genética de esta especie en la reserva de Chinandega, a 200 kilómetros de Managua, porque se prestan las condiciones de clima ante la imposibilidad de llevarlos hasta el Caribe nicaragüense por vía aérea.

Rescatar, rehabilitar, liberar

El Centro de Rescate y Rehabilitación del Zoológico Nacional recibe animales abandonados, decomisados en mercados y calles por autoridades ambientales o encontrados en mal estado físico. El fin del centro es liberar a los animales en su medio natural, una vez rehabilitados. El proceso de recuperación físico y psicológico puede durar meses o años.

«Es la culminación de nuestro trabajo. A un animal de estos, que lo llevan con las alas cortadas, a veces hay que esperar más de un año haciéndole curas y ejercicios. Y este final es la satisfacción más grande que uno siente», expresa Sacasa.

El zoológico también liberó a 25 tortugas, cuatro tucanes —dos de ellos pico navaja y dos pico iris—, 10 chocoyos, tres zorros, ocho palomas y una guatuza.

La finca Los Cervantes, situada en el delta del estero Real, también en Chinandega, cuenta con montañas, bosques y riachuelos. En sus 200 hectáreas, su propietario, Eduardo Callejas, creó las condiciones de seguridad para estas especies.

«Hemos protegido esta área por más de 25 años para que los animales se sientan a gusto en este ambiente natural y tengan la chance no solo de sobrevivir, sino de reproducirse», afirma Callejas.

En 2020, el centro de rehabilitación del Zoológico curó, rehabilitó y regresó a su hábitat natural a 454 animales entre mamíferos, aves y reptiles, especies cuyos cuerpos y movilidad fueron afectados por la mano del hombre.

Para Eduardo Sacasa, no hay mayor felicidad que contemplar cómo meses de trabajo concluyen con la incorporación de estos seres vivos en su hábitat, en una segunda oportunidad de vida.