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Colombia

La exótica vestimenta de la primera mujer indígena suboficial en el Ejército

Por Fernando Ramos

(CNN) — Julieth Paola Pushaina Epiayú, nacida en el municipio de Barranca, Guajira, en el norte de Colombia, es la primera mujer indígena suboficial en las filas del Ejército de Colombia. Y su imagen con una manta de la etnia Wayúu, adaptada al uniforme del Ejército, ha causado sensación en las redes sociales.

La cabo tercero del Ejército, de 25 años, ha realizado trabajo social en su comunidad desde que hace parte de la institución.

“Hoy me siento muy contenta porque tengo el honor y la dicha de llevarle un pequeño detalle a mis niños de la comunidad con mi Ejército Nacional, con el Grupo de Caballería Mecanizado No.2 Juan José Rondón y con mi Batallón de Acción Integral”, dijo la oficial en un artículo publicado en la página oficial de las Fuerzas Militares de Colombia en el año 2020.

El Departamento de la Guajira, en el norte de Colombia donde reside la comunidad indígena Wayúu, es uno de los más pobres del país. Por su condición geográfica desértica en gran parte de su territorio hay falta de agua y de acceso a servicios públicos básicos.

En esta zona fronteriza con Venezuela los indígenas viven de labores propias del campo y cría de animales para su subsistencia. Y en ese entorno nació la ahora suboficial del Ejército, Julieth Paola Pushaina Epiayú.

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En su comunidad las llamadas «mantas guajiras» son el atuendo típico de las mujeres en su cotidianidad. Por eso la indumentaria adaptada a su condición de integrante del Ejército ha llamado tanto la atención.

Ya antes del Ejército, la Policía Nacional y la Armada habían incorporado a sus filas a indígenas de todo el país, especialmente mujeres.

Y también con indumentaria indígena en el uniforme para algunas de ellas, respetando sus raíces y su cultura. Muchas de ellas, como en la Armada Nacional, ya ocupan cargos de dirección con mando sobre las tropas.

Todo esto ocurre en momentos en que han ocurrido también varios escándalos por presuntos abusos de la fuerza pública contra comunidades indígenas, como el ocurrido en 2020 cuando un grupo de militares del batallón San Mateo, en el departamento de Risaralda, fueron acusados de violar a una niña indígena.

Las relaciones entre el Ejército y las comunidades indígenas no han sido las mejores en los últimos años. Recientemente fueron retenidos 8 militares por comunidades indígenas en el departamento del Chocó quienes patrullaban en una zona en donde se presentaban enfrentamientos entre grupos armados ilegales que provocaron el desplazamiento de varias familias.

Por eso el hecho de que una mujer indígena sea protagonista de la acción del Ejército en comunidades apartadas en labores sociales, y luciendo indumentaria de su etnia, es un paso en positivo hacia la distención de las relaciones entre las partes.