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India

Devastadora crisis del covid-19 en la India: el primer ministro Narendra Modi podría haberla evitado, dicen los críticos. Pero no lo hizo

Por Julia Hollingsworth

(CNN) — El 17 de abril, antes de las elecciones estatales, el primer ministro de la India, Narendra Modi, que no estaba usando mascarilla, se jactó ante un mar de seguidores que lo vitoreaban: «Nunca había visto tanta gente en un mitin».

Su país estaba al borde de una crisis humanitaria. Ese día, India registró más de 261.000 nuevos casos de coronavirus, más de lo que muchos países han visto durante toda la pandemia.

Y solo iba a empeorar. Cada día desde el 22 de abril, el país ha reportado más de 300.000 casos nuevos, a veces, hasta la mitad de los casos diarios reportados a nivel mundial. La capital, Nueva Delhi, se está quedando sin madera para las cremaciones. Los hospitales están llenos y carecen de oxígeno. Solo el 2% de la población se ha vacunado por completo. Los líderes extranjeros ahora se apresuran a ayudar a la India.

Si bien el portavoz nacionalista hindú del Partido Bharatiya Janata (BJP) de Modi, Narendra Taneja, dijo a CNN esta semana que la responsabilidad de la segunda ola en la India recaía «ante todo» sobre el gobierno, sostuvo que la crisis no podía haberse previsto, a pesar de que innumerables países están siendo golpeados por segundas oleadas a medida que surgen nuevas variantes a nivel mundial.

Otros en la órbita de Modi han argumentado que los gobiernos estatales son los culpables de no imponer confinamientos regionales y administrar mal sus sistemas de atención médica. El fin de semana pasado, el ministro de Salud, Harsh Vardhan, dijo que la escasez de oxígeno en los hospitales no era un problema de suministro sino de distribución, que según él era responsabilidad de los gobiernos estatales.

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Pero muchos en la India creen que la responsabilidad recae sobre Modi y su gobierno nacionalista hindú, que no solo no se preparó para una segunda ola, sino que también alentó reuniones masivas en festivales hindúes y mítines políticos, incluso en un estado muy disputado.

«El gobierno nos ha fallado a todos», dijo Priyanka Gandhi Vadra, secretaria general del partido de oposición Congreso Nacional Indio, en un comunicado esta semana. «Incluso aquellos de nosotros que nos oponemos y luchamos contra ellos no podríamos haber previsto una abdicación completa del liderazgo y la gobernanza en un momento tan devastador como este».

Jugadas promocionales de Modi sobre la pandemia

India, una amenaza para el resto del mundo 1:23

Modi ha estado dispuesto a vincularse a los aspectos positivos de las respuestas pandémicas de la India.

Los indios vacunados reciben un certificado con el rostro de Modi. El fondo de ayuda de covid, un fideicomiso benéfico que reúne contribuciones voluntarias para ayudar a los afectados, se llama PM Cares, un acrónimo de First Minister’s Citizen Assistance and Relief in Emergency Situations Fund (que traduce «Fondo de Asistencia Ciudadana y Alivio en Situaciones de Emergencia del Primer Ministro»). Este también lleva la cara de Modi en su sitio web oficial.

Con su nombre vinculado a estas iniciativas positivas, una primera ola que evitó la catastrófica carga de casos que temían algunos expertos, y una industria farmacéutica rugiente que había producido una vacuna de cosecha propia, la respuesta pandémica de India estaba en camino de ser una victoria de relaciones públicas para Modi. El país se estaba posicionando para ayudar a otros países, habiendo exportado más de 66 millones de dosis de vacunas, en lugar de ser el que necesitaba ayuda.

«(India) ha salvado al mundo, a toda la humanidad, de una gran tragedia al controlar eficazmente el coronavirus», se jactó Modi en el Foro Económico Mundial el 28 de enero.

En la India muchos sentían que la pandemia había terminado, pero hubo una aplicación de las vacunas más lenta de lo esperado. Aproximadamente 300 millones de los 1.300 millones de habitantes de la India son analfabetos, lo que significa que es posible que hayan tenido menos capacidad para investigar lo que estaba sucediendo por sí mismos.
«No se puede culpar a la gente por pensar ‘tal vez el gobierno sepa más, tal vez las cosas han vuelto a la normalidad, tal vez deberíamos salir y vivir nuestras vidas normales'», dijo Pradeep Taneja, experto en política asiática de la Universidad de Melbourne y miembro del Australia India Institute.

Mutaciones y una falsa victoria

Pero la pandemia estaba lejos de terminar. En febrero, los casos estaban empezando a aumentar. El BJP, sin embargo, todavía afirmaba que la India había «derrotado al covid bajo el liderazgo capaz, sensible, comprometido y visionario» de Modi.

El 7 de marzo, cuando el país informó más de 18.000 nuevos casos diarios, el ministro de Salud Vardhan dijo que India estaba en el «final de la pandemia de covid-19». Y el 30 de marzo, un día antes de que las autoridades reportaran más de 81.000 casos en un solo día, Vardhan dijo: «La situación está bajo control».

Sin embargo, las mutaciones habían estado circulando en el extranjero durante meses y los epidemiólogos de la India creían que se avecinaba otra ola. Si bien la segunda ola fue inevitable, su tamaño tomó a todos por sorpresa, dijo Ramanan Laxminarayan, economista y epidemiólogo de la Universidad de Princeton que se encuentra en Nueva Delhi.

«Creo que hubo una sensación prematura de optimismo entre muchos que probablemente no estaba justificada y, en retrospectiva, ha terminado siendo bastante mortal», dijo.

El experto en política de Asia, Taneja, dijo: «Modi era complaciente, incluso arrogante al pensar que India había tenido éxito cuando los países más desarrollados, los países con sistemas de salud mucho más fuertes… estaban luchando».

Furia por la segunda ola

Cuando quedó claro que los casos de la India estaban en espiral ascendente, Modi permaneció en silencio la mayor parte del tiempo, y un segundo confinamiento a nivel nacional que algunos esperaban nunca llegó. En un discurso nacional el mes pasado, abogó activamente contra el cierre nacional.

La aparente inacción de Modi provocó una ola de ira, lo que llevó a cientos a compartir hashtags en Twitter como #ModiMustResign y #ModiMadeDisaster («Modi debe renunciar», «Modi hizo un desastre», en español). Esta semana, el vicepresidente nacional de la Asociación Médica de la India, Navjot Dahiya, llamó a Modi un «superpropagador» por realizar manifestaciones políticas y permitir que millones de peregrinos llegaran a Haridwar, en el norte de India, para celebrar el festival hindú Kumbh Mela, según informaron medios locales.

«La gente espera que sus gobiernos les aseguren que están a cargo y se ocupan de las cosas… pero el gobierno está casi inactivo», dijo Pradeep Taneja. «Ahora que la India se enfrenta a la peor crisis, en mi vida, sin duda, ¿dónde está el primer ministro?»

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Hombres hindúes se adentran en el río Ganges durante el festival religioso Kumbh Mela el 12 de abril. La gente también llenó las calles de Haridwar para lo que es la peregrinación religiosa más grande de la Tierra, y las multitudes masivas generaron preocupación. Karma Sonam / AP

Este tipo de crítica a Modi es notable en un país donde muchos lo ven como una figura «santa» que siempre actúa en el interés nacional, según Asim Ali, investigador del Centro de Investigación de Políticas con sede en Delhi. La aplastante reelección de Modi en 2019 para un segundo mandato de cinco años le dio un mandato amplio para impulsar su agenda nacionalista hindú, en un país donde el 80% de la población es hindú.

A Modi le preocupaba la política

A pesar de esto, los expertos creen que Modi estaba demasiado preocupado por perder apoyo si imponía otro confinamiento a nivel nacional.

Cuando el 24 de marzo de 2020, Modi anunció un confinamiento nacional sin precedentes, India solo había reportado 519 casos. Se detuvieron autobuses y trenes, se prohibieron los viajes entre estados y a la mayoría de las personas no se les permitía salir de su casa a menos que estuvieran comprando alimentos. Algunos lo llamaron el confinamiento más estricto del mundo.

Ese encierro duró meses en algunas partes del país. Aunque los casos finalmente cayeron después de alcanzar su punto máximo en septiembre, el bloqueo prolongado afectó a los millones de trabajadores asalariados de la India. La economía del país se contrajo un récord de 24% en el segundo trimestre y el PIB se contrajo un 6,9% en general el año pasado.

Esta vez, Modi ha abogado en cambio por «zonas de microcontención», donde las restricciones se centran en áreas de preocupación. Depende de los estados decidir cuándo y cómo implementarlos. Hasta ahora, al menos ocho de los estados y territorios de la India tienen algún tipo de bloqueo, que va desde un toque de queda en los estados de Karnataka y Gujurat hasta un confinamiento total en Nueva Delhi.

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Partidarios del partido Bharatiya Janata usan máscaras del primer ministro, Narendra Modi, durante un mitin electoral en Sonarpur el 3 de abril. Samir Jana / Hindustan Times / Getty Images

Rajeev Sadanandan, ex burócrata del ministerio de Salud del estado de Kerala y director ejecutivo de Health Systems Transformation Platform, una organización sin fines de lucro, dijo que la razón era simple: «La última vez, el confinamiento fue ampliamente criticado como un fracaso» porque tuvo un enorme costo económico y sufrimiento para los pobres.

Las elecciones legislativas celebradas durante el mes pasado en los estados de Assam, Bengala Occidental, Kerala y Tamil Nadu, y el territorio de la unión de Puducherry, también pueden haber sido un factor. Dos de ellos son administrados por el BJP, mientras que uno, Bengala Occidental, fue un estado muy disputado. Cuando se le preguntó por qué el BJP había seguido realizando mítines, el portavoz del partido, Taneja, dijo que la Comisión Electoral «autónoma» de la India permitió que prosiguieran los eventos electorales.

Michael Head, investigador principal en salud global de la Unidad de Investigación en Informática Clínica de la Universidad de Southampton, dijo que además de restringir las reuniones y tener mensajes más claros, el gobierno podría haber reducido los viajes a través del país, como lo hizo durante el primer confinamiento.

Falta de preparación: «Hubo negligencia criminal por parte del Gobierno»

Casos de covid-19, sin freno en la India 0:56

Mientras la India disfrutaba de un período de relativa calma a principios de este año, Modi podría haber estado preparando a su país para otra batalla contra el covid-19, solucionando las brechas de atención médica en preparación para un posible brote futuro.

Pradeep Taneja dijo que hubo «negligencia criminal por parte del Gobierno» por no prepararse para otra ola a pesar de saber que otros países con mejores sistemas de salud habían experimentado múltiples olas.

Tanto EE.UU. como el Reino Unido se vieron más afectados por la segunda oleada que por la primera, a pesar de las advertencias de los expertos. En Estados Unidos, el asesor comercial de la Casa Blanca Peter Navarro dijo en junio pasado que Estados Unidos se estaba preparando para una segunda ola «llenando el arsenal».

A pesar de que los medios locales de la India informaron que los funcionarios habían advertido sobre la inminente escasez de oxígeno en abril del año pasado, y luego nuevamente en noviembre, el Gobierno no pareció tomar medidas. Pradeep Taneja dijo que era «arrogante» que Modi realizara manifestaciones de campaña, en lugar de salvaguardar los suministros de oxígeno del país.

Sin embargo, las críticas a la falta de preparación del gobierno de la India van más allá de Modi.

Fallas sistemáticas

En abril, el medio de comunicación local The Caravan informó que el grupo de trabajo científico nacional del país, un grupo destinado a asesorar al gobierno central sobre cómo responder a la pandemia, no se reunió durante febrero y marzo, mientras los casos diarios aumentaban más de seis veces. CNN se ha puesto en contacto con el presidente del grupo de trabajo, VK Paul, para obtener comentarios.

Y el sistema de salud de la India no ha recibido suficientes fondos durante años. En 2018, India gastó el 3,5% de su PIB en atención médica, según cifras del Banco Mundial. Está por debajo del promedio mundial del 10%, o el 17% gastado en EE.UU., que también ha luchado por contener su brote de covid-19. India tiene 0,9 médicos por cada 1.000 habitantes, muy por debajo del promedio mundial de 1,6, o el 2,6 de EE.UU., según el Banco Mundial.

Como dice el activista de derechos humanos Harsh Mander, la India había «matado de hambre» a sus sistemas de salud pública durante décadas. Esto fue mucho antes de que Modi asumiera el cargo.

Un trabajador de salud llena tanques de oxígeno a las afueras de Chennai, India.

Incluso antes de que los hospitales estuvieran abrumados, esto afectó la capacidad de India para monitorear el virus. Según un artículo publicado en febrero, India solo había secuenciado el 0,06% de los casos notificados. Su tasa es más baja que la de los vecinos Sri Lanka y Bangladesh.

Sadanandan, el exfuncionario de salud de Kerela, dijo que la mayor parte de la India no tenía un sistema de vigilancia adecuado para realizar un seguimiento del brote. Pero para él, esa fue una falla a nivel estatal, no una del gobierno central, ya que la salud es un problema estatal. «No me sorprende lo que ha sucedido porque lo hemos visto suceder durante muchas epidemias», anotó.

¿Fue todo culpa de Modi?

Para los críticos, si bien los líderes estatales tienen algo de culpa y si en última instancia Modi se va a atribuir el mérito de las victorias de India en la pandemia, también debe asumir la responsabilidad de sus fallas en la pandemia.

Su extraordinaria popularidad significa que sus acciones tienen poder. Así, minimizar el riesgo de la pandemia podría haber influido en la forma en que actuaron millones de sus seguidores en todo el país. A principios de este año, muchas personas en la India dejaron de usar máscaras y muchas medidas de distanciamiento físico se habían quedado en el camino.

Es demasiado pronto para saber si las sombrías escenas que está presenciando la India empañarán la reputación de Modi. Todavía faltan tres años para las próximas elecciones generales y Modi no tiene un rival claro.

India crisis covid

Partidarios del Partido Bharatiya Janata (BJP) saludan a un helicóptero que transporta al primer ministro de la India, Narendra Modi, a su llegada a una manifestación pública en Kawakhali, en las afueras de Siliguri, el 10 de abril de 2021.

Pero Taneja espera ver una «reevaluación significativa del gobierno de Modi por parte del pueblo indio».

«No se puede culpar a una sola persona por la catástrofe en la que se encuentra la India. Pero si usted es el primer ministro, claramente la responsabilidad principal recae sobre usted», dijo.

Barkha Dutt, columnista de The Washington Post cuyo padre murió de covid hace unos días, dijo que las últimas palabras de su padre fueron: «Me estoy ahogando. Por favor, dame tratamiento». Se sintió enojada y traicionada porque mientras la gente en toda la India luchaba contra el virus, los políticos seguían realizando manifestaciones. Dutt describió al gobierno de Modi como «insensible», «sordo» y en «total negación».

Dijo que el sistema de atención médica claramente se había derrumbado. Sin embargo, señaló que no era culpa de los médicos, los hospitales o los trabajadores de primera línea.

«Nos falló el Gobierno que no pensó en poner en marcha un plan de contingencia para la segunda ola», dijo. «¿Alguien va a asumir la responsabilidad por los miles que están muriendo?»

Esha Mitra y Manveena Suri contribuyeron con informes desde Nueva Delhi. Akanksha Sharma contribuyó con reportajes desde Hong Kong.