CNNEarrow-downclosecomment-02commentglobeplaylistsearchsocial-facebooksocial-googleplussocial-instagramsocial-linkedinsocial-mailsocial-moresocial-twittersocial-whatsapp-01social-whatsapptimestamptype-audiotype-gallery
El Salvador

ANÁLISIS | Lo que hay que saber sobre el drama político que hace temer por la democracia en El Salvador

Por Stefano Pozzebon

(CNN) — El futuro de la democracia de El Salvador está bajo escrutinio mundial después de que los legisladores se unieron al presidente Nayib Bukele el fin de semana para reemplazar a todos los magistrados de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, la rama más alta del sistema judicial del país.Aquí está todo lo que necesitas saber sobre lo que está sucediendo en la nación centroamericana, y la estrecha vigilancia de Washington sobre la situación.

¿Qué pasó en El Salvador?

El drama se desató en los pasillos del poder en la capital, San Salvador, a última hora del sábado, cuando la Asamblea Legislativa del país votó a favor de la destitución de los cinco magistrados que conforman la Sala de lo Constitucional.

La moción había sido propuesta por el partido Nuevas Ideas del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, que cuenta con una amplia mayoría de 56 de los 84 escaños desde su aplastante victoria en las elecciones legislativas del pasado marzo.

Los legisladores de Nuevas Ideas sostienen que el tribunal constitucional está obstaculizando la capacidad del presidente para enfrentarse a la pandemia del covid-19. Los críticos de Bukele, sin embargo, dicen que su gestión se ha desviado hacia el autoritarismo.

¿Por qué son inconstitucionales las destituciones en El Salvador? 2:11

En marzo del año pasado, la Sala de lo Constitucional dictaminó que era ilegal encarcelar a los ciudadanos que habían desafiado las órdenes de confinamiento, un dictamen judicial que el presidente rechazó públicamente. El choque institucional resurgió esta semana cuando los cinco magistrados declararon inconstitucional la votación sobre su despido. Los legisladores respondieron ordenando la destitución del Fiscal General del país, Raúl Melara.

Finalmente, el poder legislativo se impuso: Melara presentó su renuncia poco después, y el lunes, cinco nuevos jueces tomaron posesión de la Sala de lo Constitucional.

publicidad

Sigue habiendo dudas sobre la legalidad de los acontecimientos del fin de semana, pero la reestructuración ha colocado al presidente firmemente en control de todas las instituciones públicas más importantes del país.

Los legisladores del partido gobernante Nuevas Ideas juran su cargo en el Congreso en San Salvador, El Salvador, el sábado 1 de mayo de 2021.

Quién es Nayib Bukele

Poco después de la votación de la Asamblea, Bukele, de 39 años, lo celebró tuiteando «DESPEDIDOS» en mayúsculas, seguido de cinco emojis de manos aplaudiendo. A lo largo del fin de semana, el presidente defendió en Twitter la decisión de la Asamblea e instó a la comunidad internacional a mantenerse al margen del conflicto. «Estamos limpiando la casa», escribió.

Bukele, de tendencia populista de derecha, subió al poder en 2019 con una plataforma anticorrupción, prometiendo «drenar el pantano» de la política del país. Es el primer presidente desde 1989 que no proviene de uno de los dos principales partidos políticos del país, el conservador ARENA y el izquierdista y otrora guerrillero FMLN.

El Salvador: destituciones prenden alarmas 4:56

En su campaña presidencial y en su primer año de presidencia, Bukele se presentó como un admirador y estrecho aliado del expresidente Donald Trump, quien tuiteó elogios hacia el joven líder por «trabajar bien con nosotros en materia de inmigración».

Las relaciones de Estados Unidos con Bukele parecen estar enfriándose bajo el mandato del presidente Joe Biden, pero El Salvador sigue siendo un socio estratégico para Estados Unidos en Centroamérica, especialmente en torno a la inmigración, en tanto Washington intenta frenar los flujos migratorios hacia Estados Unidos con la cooperación de los gobiernos centroamericanos.

Las acciones de Bukele se han inclinado antes hacia lo antidemocrático: en febrero de 2020, desplegó rápidamente tropas en la Asamblea Legislativa, entonces controlada por la oposición, durante un enfrentamiento entre el presidente y el Congreso por un préstamo de emergencia. La medida fue criticada duramente por la comunidad internacional, incluido el embajador de Trump en El Salvador.

Cómo reaccionó el mundo

Varias instituciones y grupos de la sociedad civil, incluida la asociación de empresarios privados de El Salvador, criticaron duramente las destituciones judiciales, calificándolas de «autogolpe» y de «ataque a la democracia y amenaza a la libertad de todos los salvadoreños».

Tal vez las advertencias más destacadas hasta ahora hayan llegado desde Washington. La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, que se ha comprometido con El Salvador, así como con los otros países del Triángulo Norte, Guatemala y Honduras, en materia de inmigración, tuiteó el domingo: «Tenemos una profunda preocupación por la democracia de El Salvador, a la luz del voto de la Asamblea Nacional para destituir a los jueces de la Sala de lo Constitucional. Un poder judicial independiente es fundamental para una democracia sana, y para una economía fuerte».

Harris critica la destitución de jueces en El Salvador 0:40

El Secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, también llamó personalmente a Bukele para subrayar el compromiso de EE.UU. de «reforzar las instituciones democráticas y la separación de poderes» en El Salvador.

El representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, también compartió su preocupación, diciendo que los acontecimientos en El Salvador habían «puesto en duda el estado de derecho».

Respuesta de Bukele

Bukele defendió su actuación, tuiteando que no fue elegido «para negociar» con el aparato del Estado, pero no respondió públicamente a las críticas de los funcionarios de Estados Unidos. Aunque el presidente de El Salvador está acostumbrado a la oposición de su gobierno y de grupos de derechos humanos extranjeros, una fuerte reprimenda de Washington aumenta la presión.

«Bukele considera que la urgencia de Washington por abordar el tema de la migración aumenta su capacidad de negociación con la administración de Biden, pero puede estar subestimando la dependencia económica de El Salvador con respecto a EE.UU.», dijo a CNN Tiziano Breda, analista de Centroamérica en el International Crisis Group (ICG, por sus siglas en inglés).

Los millones de dólares de ayuda por parte de EE.UU. refuerzan la economía local de El Salvador, frenan la inmigración y ayudan a combatir el crimen organizado de ese país, dominado por maras transnacionales como la MS-13.

Breda también señala que Estados Unidos es, por mucho, el socio comercial más importante de El Salvador y ejerce una importante influencia global. Además, dice, los salvadoreños que viven en Estados Unidos aportan más del 20% del PIB de su país de origen en forma de remesas.

¿Qué podemos esperar ahora?

La situación en El Salvador es la primera crisis política en el hemisferio occidental a la que se enfrenta la recién instalada administración de Estados Unidos. Desde la elección, el gobierno de Biden ha señalado su interés por los problemas más difíciles de la región, como la agitación política de Venezuela, la inmigración y el medio ambiente.

Dados los amplios márgenes de popularidad de Bukele, el 98% de los salvadoreños apoyó el manejo de la pandemia por parte del presidente, según una encuesta de CID Gallup de marzo de este año, la Casa Blanca puede preferir dialogar con el joven líder sobre la crisis actual en lugar de desatar una guerra de palabras.

Pero Washington también debe considerar la señal que envía a otros líderes autoritarios de la región, como Daniel Ortega de Nicaragua, Nicolás Maduro de Venezuela y Jair Bolsonaro de Brasil. «Salirse con la suya sentaría otro peligroso precedente en una región, Centroamérica, que ya está afectada por experiencias similares», dijo Breda, de ICG.

«Lo que Bukele puede no estar considerando es lo que estos precedentes implican a mediano/largo plazo: más agitación social, inestabilidad política y desconfianza internacional, si no es que aislamiento. Cosas que El Salvador difícilmente puede soportar», afirma.