CNNEarrow-downclosecomment-02commentglobeplaylistsearchsocial-facebooksocial-googleplussocial-instagramsocial-linkedinsocial-mailsocial-moresocial-twittersocial-whatsapp-01social-whatsapptimestamptype-audiotype-gallery
Huracanes

Con el inicio de la temporada de huracanes, los católicos de la costa recurren a esta santa para protegerse de las tormentas

Por Michelle Krupa

(CNN) — Cuando el huracán Matthew azotó la costa atlántica de Florida en 2016, Beth Williby se asustó.«Ese huracán, en particular, simplemente me puso nerviosa», recordó la madre de cuatro hijos de Jacksonville. «Así que hice lo que cualquier mujer moderna haría, y busqué en Google: ¿a quién rezas para que te proteja de los huracanes?».

El resultado que obtuvo fue el extraño título de una intermediaria especial conocida desde hace mucho tiempo por los católicos de la Costa del Golfo y más allá como encargada de la defensa espiritual contra las bandas de lluvia arrastradas por el viento y las inundaciones provocadas por las tormentas.

Nuestra Señora del Pronto Socorro (En inglés «Prompt Succor») es una representación de la Virgen María conocida por entregar a su hijo, Jesucristo, las oraciones de quienes buscan «cuidado y consuelo maternal».

«¡Por la intercesión de Nuestra Señora del Pronto Socorro, que no suframos daños a la vida y a la propiedad durante la temporada de huracanes!», reza la página dedicada a la temporada de huracanes, que comienza este martes, en el sitio web de la Arquidiócesis de Nueva Orleans.

Con el pronóstico de hasta cinco huracanes importantes este año, la bandeja de entrada espiritual de la Virgen pronto estará repleta. Y no hay duda de que una gran cantidad de mensajes llegarán desde Louisiana, un estado sobre el que reina como patrona y el principal escenario de su historia.

«El milagroso cambio de los vientos»

Según la tradición, en 1803 una monja francesa esperaba reunirse con su prima en el convento de las Ursulinas de Nueva Orleans. Pero su obispo local, que no quería que se marchara, insistió en que obtuviera el permiso del papa, que entonces era prisionero de Napoleón Bonaparte.

publicidad

La monja escribió al Pontífice y rezó lo siguiente ante una estatua de María: «Si me concedes una respuesta pronta y favorable a esta carta, te prometo que será honrada en Nueva Orleans bajo el título de Nuestra Señora del Pronto Socorro».

Y así fue.

A Nuestra Señora del Pronto Socorro también se le atribuye «el cambio milagroso de los vientos» que en 1788 y 1794 salvó del fuego al Convento de las Ursulinas de Nueva Orleans, así como el haber conseguido que una fuerza de 3.000 estadounidenses mantuviera a raya a una flota británica tres veces mayor durante la Batalla de Nueva Orleans de 1815, según la historia oficial del santuario.

Cuando se le concedió un honor papal especial en 1895, las mujeres de Nueva Orleans «donaron sus preciados collares, brazaletes, broches, anillos y aretes para que se hicieran coronas de oro y joyas preciosas» para la estatua de Nuestra Señora del Pronto Socorro acunando al niño Jesús, dice la historia.

Desde entonces, las estatuas de la representación del «pronto socorro» de María y su hijo han incluido túnicas de oro, dijo Mary Lee Harris, asistente del archivero en el Archivo y Museo del Convento de las Ursulinas.

«La fuerza para afrontar lo que se avecine»

La Virgen del Pronto Socorro, que se considera que ha ayudado a superar incendios, guerras y otros problemas, pronto se hizo conocida como «la persona a la que acudir en caso de desastre», incluidos los devastadores fenómenos naturales que pueden azotar el sur de Louisiana casi todos los veranos: los huracanes, dijo Harris.

Se trata de una jugada inteligente por parte de un pueblo de fe que suele elegir sus santos aliados en función de las circunstancias, como San Antonio cuando se pierden objetos o a San Judas cuando la esperanza parece perdida.

«Ella es la intercesora de su hijo… pero lo hace rápido», dijo Harris, subrayando el factor que quizá sea más decisivo cuando una tormenta se agita en el Golfo de México.

Sin embargo, como saben las personas de cualquier tradición religiosa, las bendiciones no siempre llegan tal y como se piden.

Cuando el huracán Katrina asoló Nueva Orleans en 2005, la inundación que siguió hizo que el agua pútrida y salobre entrara en el sótano elevado de dos metros del Santuario Nacional de Nuestra Señora del Socorro, en la zona alta de la ciudad, explica Harris. El equipo mecánico y el cableado eléctrico y de computación quedaron destruidos, junto con todo un catálogo de daños causados a la escuela de niñas contigua, la Academia de las Ursulinas.

virgen socorro

El Santuario Nacional de Nuestra Señora del Pronto Socorro de Nueva Orleans sufrió daños a causa del huracán Katrina.

«La gente bromeaba. Decían: ‘Nos equivocamos’. … Lo que pasó fue que nos olvidamos de rezar para que los diques no se rompieran'», dijo Harris.

Sin embargo, el verdadero regalo de Dios fue lo que ocurrió poco más de cuatro meses después, cuando cientos de fieles acudieron al santuario para celebrar una misa de acción de gracias el día de la fiesta de Nuestra Señora del Pronto Socorro.

«Lo que hicieron fue dar las gracias a la Virgen por salvar a nuestras familias y por permitirnos volver y darnos el valor y la fortaleza para empezar a reconstruir», dijo Harris.

De hecho, Williby ofrece oraciones a la Virgen al mismo tiempo que atiende a los elementos de la lista de tareas en caso de huracán, desde tapar las ventanas hasta llenar las bañeras con agua fresca y comprobar las pilas de las linternas.

«Para mí, personalmente, se trata de tener paz», dijo Williby, que tiene un blog en A Welcome Grace y Blessed Is She. «Se trata de saber que hice los preparativos físicos que necesito hacer, y le pido que rece para que estemos a salvo. Pero en última instancia, nuestro destino no lo decidimos nosotros».

«No es que esté pidiendo que la tormenta se separe y rodee nuestra casa», continuó. «Le pido que nos traiga la paz y que nos permita superar esto como sea y que Dios nos conceda la fuerza para afrontar lo que se avecine».