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Análisis

ANÁLISIS | Familia real británica ha negado ser racista, pero unos documentos archivados revelan un pasado racista reciente

Por Luke McGee

Londres (CNN) — No hace mucho que el príncipe Harry y Meghan duquesa de Sussex, afirmaron que los miembros de la familia real británica habían hecho comentarios abiertamente racistas sobre el color de piel de su primogénito.

Las implicaciones eran claras: había preocupación en el corazón de la monarquía sobre cómo encajaría un bebé que podría verse diferente al resto de la familia debido a su madre biracial.

Las consecuencias fueron enormes. Pero las reacciones se dividieron en gran medida entre las personas que lo vieron como un signo de racismo institucional en la monarquía y los que pensaron que la pareja se había inventado todo. Después de todo, no había pruebas contundentes para respaldar la afirmación.

Pero ahora hay documentos.

El periódico británico The Guardian ha desenterrado esta semana unos documentos, sepultados en los archivos nacionales del Reino Unido, que revelan que los cortesanos de la reina prohibieron la contratación de inmigrantes de minorías étnicas y de extranjeros para puestos administrativos en el Palacio de Buckingham al menos hasta finales de la década de 1960.

Según el informe, el director financiero de la reina dijo a los funcionarios en 1968 que «no era, de hecho, la práctica de nombrar a inmigrantes de color o extranjeros» para puestos de oficina, pero sí se les permitía ser contratados como empleados domésticos.

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El palacio no ha aclarado cuándo terminó la política, y sólo ha dicho a CNN en un comunicado que «las afirmaciones basadas en un relato de segunda mano de conversaciones de hace más de 50 años no deben utilizarse para llegar a conclusiones sobre acontecimientos u operaciones actuales».

La investigación también reveló que hace décadas, el palacio utilizó un procedimiento parlamentario conocido como «consentimiento de la reina» para obtener una exención de una ley del Reino Unido que está diseñada para prevenir la discriminación en el lugar de trabajo, incluida la contratación de personas por su origen étnico. La reina todavía está exenta de esas leyes hoy, informó The Guardian.

«La Casa Real y la Soberana cumplen con las disposiciones de la Ley de Igualdad, en principio y en la práctica», dijo el palacio a CNN en su declaración. «Esto se refleja en las políticas, procedimientos y prácticas de diversidad, inclusión y dignidad en el trabajo dentro de la Casa Real».

Lo que falta en estas declaraciones es cualquier disculpa por las políticas racistas del pasado, o la comprensión de los pasos que la familia real planea tomar para corregir esos errores.

Este silencio del círculo íntimo de la reina no sorprenderá a nadie que esté familiarizado con el comportamiento del palacio. La reina Isabel es una monarca muy tradicional que rara vez hace declaraciones públicas. Pertenece a una generación que creía que permanecer en silencio en casi todos los asuntos era la mejor manera de preservar la dignidad de la corona.

Esta estrategia ha sido muy útil para la monarca durante sus 69 años en el trono, aunque su éxito se debe en parte a que la reina goza de una enorme popularidad entre el público británico, muchos de los cuales aceptan que es una mujer de otra generación y no esperan que cambie.

Pero la reacción de palacio será decepcionante para el creciente coro de personas que piden un cambio, en un momento de ajuste de cuentas racial en el Reino Unido y en todo el mundo. Y para las generaciones más jóvenes de la realeza, las décadas de silencio de la reina podrían complicarles la vida cuando llegue el momento de la sucesión de la corona.

Algunos de los miembros más jóvenes de la realeza han pasado la última década siendo figuras públicas, hablando de temas como la salud mental, el cambio climático y la igualdad. Esto ha sido apoyado en gran medida por los ciudadanos británicos más jóvenes que no han crecido en la misma cultura del respeto a la monarquía que sus padres y abuelos.

Ahora, a los miembros de la realeza más jóvenes les resultará más difícil cuadrar su imagen pública de ilustración con el hecho de que, hasta ahora, no hayan condenado la política de contratación institucionalmente racista de su familia en el pasado. Será especialmente difícil para el príncipe William, segundo en la línea de sucesión, que dijo públicamente en respuesta a las acusaciones de racismo de Harry y Meghan que la realeza no era «en absoluto una familia racista».

Todo esto es relevante por el contrato no escrito que existe entre la monarquía y sus súbditos.

La familia real solo puede tener garantizada su existencia si el público la apoya. En la entrevista con Oprah Winfrey, Harry reveló lo «asustados» que están los miembros de su familia «de que los tabloides se vuelvan contra ellos». Aunque el príncipe puede haber exagerado la influencia que los periódicos tienen sobre el público, su visión de la importancia de las relaciones públicas para su familia es correcta.

racismo

Familia real saluda desde el Palacio de Buckingham.

El punto en el que todo esto se vuelve peligroso para la realeza es cuando el público exige mayor transparencia y responsabilidad, pero el palacio se muestra intransigente.

«Por eso la opinión pública juega un papel tan importante», dijo Catherine Haddon, experta constitucional del think tank Institute for Government. «Con la creciente pérdida de deferencia en la sociedad y la creciente presión por una mayor transparencia, es difícil que la monarquía se aferre a las viejas formas de hacer las cosas».

A diferencia de las afirmaciones de racismo y negligencia hechas por Harry y Meghan, estas prácticas de empleo son demostrables. No presentan una imagen favorable de la actual monarca, y también vale la pena señalar que estas políticas existieron durante la vida del primero en la línea de sucesión al trono, el príncipe Carlos, que supuestamente es un miembro de la realeza más moderno que su madre.

Lo que es peor para la monarquía, es que podría hacer reflexionar a los que no están de acuerdo con la acusación de los Sussex sobre la actualidad: si los actuales miembros de la realeza fueron capaces de hacer la vista gorda a las políticas racistas en su día, ¿es realmente inverosímil que hagan comentarios racistas sobre el color de la piel de un bebé?

Kehinde Andrews, profesor de estudios sobre la raza negra en la Universidad de Birmingham, no es optimista en cuanto a que la historia vaya a cambiar la opinión pública sobre la monarquía de manera significativa.

«Estos debates no tienen que ver con el pensamiento racional o las pruebas. La gente probablemente lo pondrá en el contexto de que es histórico y de su tiempo», dijo Andrews a CNN. «La familia real tiene un historial terrible en materia de raza, pero ningún incidente ha cambiado radicalmente la forma de pensar antes, así que ¿por qué iba a hacerlo ahora?».

El análisis de Andrews probablemente sea acertado a corto plazo: es muy poco probable que los británicos den la espalda a su reina a corto plazo. Pero la combinación de pruebas fehacientes de racismo en el seno de la monarquía y una generación más joven que considera imperdonable ese comportamiento hará que el estilo de liderazgo silencioso de la monarca sea imposible para sus descendientes que algún día se sentarán en su trono.