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Análisis

Análisis de Longobardi: Putin, Ortega y los presos políticos

Por Marcelo Longobardi

(CNN Español) -- Hay dos hechos internacionales realmente muy significativos. Ambos con derivaciones importantísimas que están en desarrollo y cuya evolución debemos observar.

El primero tiene que ver con la reunión ocurrida en Suiza el miércoles entre los presidentes de Estados Unidos, Joe Biden y Rusia, Vladimir Putin. El segundo hecho tiene que ver con los acontecimientos muy preocupantes que están pasando en Nicaragua con la detención de varios líderes opositores antes del proceso electoral previsto para noviembre y donde el presidente Daniel Ortega buscará su cuarto mandato consecutivo.

Biden y Putin se reunieron en un contexto de máxima desconfianza. A Putin pareció importarle poco que Biden lo calificara en marzo de asesino. Por lo que trascendió, hubo acuerdos y desacuerdos en ese encuentro. Por ejemplo, se decidió restablecer a los embajadores de ambos países, removidos temporalmente en las últimas semanas. También hubo algún principio de entendimiento en seguir conversando sobre temas urgentes como el acuerdo nuclear, probablemente el asunto más importante de todos los que han tratado los dos mandatarios. Ahora bien, también hubo un desacuerdo, puntualmente por la soberanía de Ucrania. Rusia tiene pretensiones expansionistas y esto puede amenazar la soberanía del país de Europa Oriental.

Pero hubo otro gran desacuerdo, que fue tal vez el que más trascendió. Es el caso de Alexei Navalny, líder de la oposición rusa, que sufrió en 2020 un intento de envenenamiento, fue salvado en Alemania y detenido al volver a Rusia. No solamente él, sino parte de la gente que acompaña su cruzada opositora. El presidente Biden habló del tema y dijo que sería dramático para Rusia si este buen hombre muere. Por su parte, Putin dijo, cuando le preguntaron por el asunto, que es hoy en Estados Unidos donde hay presos políticos, en referencia a quienes invadieron el Congreso el 6 de enero y que, según el jefe del Estado ruso, sufren violaciones a su libertad. Rusia tiene hoy un gobierno que detiene personas con argumentos inverosímiles y por razones estrictamente políticas y aquí es dónde ya no empieza a parecer un hecho tan lejano lo que ocurre en Nicaragua.

Nicaragua hoy se ha vuelto noticia en el mundo por la detención de prácticamente todos los opositores importantes al presidente Daniel Ortega y a su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo. Han detenido a empresarios con argumentos similares por usurpación o por supuestamente convocar a los poderes extranjeros. Es más, han impedido el ingreso de un periodista del New York Times al territorio nicaragüense para que no cubra lo que está pasando.

Por lo tanto, lo que encontramos en común, lo que conecta un acontecimiento con el otro está, en definitiva, en los presos políticos.

Lo que pasa en Nicaragua y en Rusia sucede en un primo hermano de Rusia, que es Belarús, donde su líder, Aleksandr Lukashenko, hizo bajar un avión comercial con un jet militar para detener a un periodista crítico. Lo propio ocurre en Venezuela donde Michelle Bachelet, alta comisionada de la ONU para los derechos humanos ha denunciado cientos de detenciones y lo propio ocurre en China, donde siguen los arrestos de personas vinculadas a la prensa que defienden posturas democráticas en Hong Kong y donde también han detenido a numerosos jóvenes por haber participado en manifestaciones.

El tema de los presos políticos se mete todo el tiempo en la agenda mundial, ya sea por Nicaragua, ya sea por Belarús, ya sea por Venezuela, por China o incluso por una cumbre histórica entre Vladimir Putin y Joe Biden. La evolución de estos conflictos en todo el planeta será clave para comprender la configuración geopolítica que nos espera.