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Reino Unido

ANÁLISIS | Los conservadores sufren duras derrotas en las elecciones locales del Reino Unido, en una señal de que Rishi Sunak está en problemas

Por Luke McGee

(CNN) -- El gobernante Partido Conservador del Reino Unido sufrió grandes derrotas en las elecciones locales, una señal de que podría estar en verdaderos problemas cuando el país celebre elecciones generales en algún momento de este año.

Con alrededor de un tercio de los resultados declarados, la pérdida de más de 100 escaños en los consejos locales y de un escaño parlamentario en una elección parcial sugiere que las encuestas nacionales, en las que el primer ministro Rishi Sunak y su partido van a la zaga, son correctas. También significa que si mañana se celebraran elecciones generales, es casi seguro que se impondría el opositor Partido Laborista.

Los conservadores están intentando sacar a relucir algunos aspectos positivos y una fuente de la campaña dijo: "Si bien esta es una noche difícil para el Partido Conservador, está claro que no hay absolutamente ningún amor por [el líder de la oposición] Keir Starmer".

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Puede que haya algo de cierto en la afirmación: las pérdidas de los conservadores no fueron ganancias exclusivas para los laboristas. Los partidos de todo el espectro político, incluido el nuevo partido populista de derecha, Reform UK, se beneficiaron del pobre desempeño de los conservadores.

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Lo que estos resultados no nos dicen es cuándo tendrán lugar las elecciones generales. Esa decisión está únicamente en manos de Sunak, que tiene hasta el 17 de diciembre para convocar elecciones.

Los conservadores están divididos sobre cuándo creen que Sunak debería tomar la iniciativa. Hasta la fecha, solo se ha comprometido a que esto suceda en la segunda mitad de 2024. La dura verdad es que no hay un buen momento evidente para que Sunak convoque elecciones. En todos los escenarios, son muy pocos los que piensan que tiene alguna posibilidad de ganar la reelección, y la mayoría basa sus opiniones en cuál sería la derrota menos grave.

Recientemente se ha especulado que podría decidir que las elecciones sean en julio.

La ventaja de unas elecciones en el verano, dicen sus defensores, es que Sunak puede contar una historia mejor de la que ha podido contar durante algún tiempo. Su emblemática política de inmigración, según la cual los solicitantes de asilo son trasladados en avión a Rwanda para que sus solicitudes sean consideradas allí, finalmente está despegando.

A principios de esta semana, el Gobierno envió un comunicado de prensa celebrando que los agentes de inmigración habían detenido a personas destinadas a Rwanda. Las fotografías que mostraban a solicitantes de asilo esposados y encerrados en la parte trasera de camionetas recibieron respuestas mixtas, pero el mensaje deseado era claro: hablamos en serio y nuestro plan está funcionando.

Tiene otras historias relativamente positivas que contar, en comparación con los últimos meses de miseria implacable. Si bien las tasas de interés no han caído tan rápido como se esperaba, la situación económica ha mejorado. Los recortes de impuestos para los trabajadores están entrando en vigor y se ha comprometido a aumentar el gasto de defensa británico al 2,5% del PIB.

La proximidad de las victorias del Gobierno –especialmente Rwanda– podría ayudar a Sunak a luchar contra los ataques de la derecha, que lo ha estado presionando en materia de inmigración durante meses. Cuanto más se demore, más tiempo tendrá el público –especialmente aquellos más preocupados por la inmigración– para ver cualquier falla en la política.

Otros piensan que Sunak debería mirar hacia finales de año, ya que es el momento en el que hay más tiempo para que las cosas mejoren.

Es cierto que Sunak heredó un desastre de sus dos predecesores, Boris Johnson y Liz Truss. Johnson tuvo que dimitir después de meses de escándalos que persiguieron su mandato, mientras que Truss se convirtió en la primera ministra con menos tiempo en el cargo en la historia después de que sus controvertidas políticas económicas hicieran que la libra cayera a su punto más bajo frente al dólar.

Naturalmente, esto dejó a Sunak en una posición difícil ante el público, quedando rezagado en las encuestas. Sin embargo, la situación no ha mejorado desde que Sunak asumió el control y hay muchas posibilidades de que la espera pueda llevar a que las cosas empeoren.

Esta es la situación nada envidiable en la que se encuentra Sunak. Prácticamente nadie cree que seguirá en el poder el año que viene a estas alturas e incluso sus aliados tratan el resto de su mandato como una limitación de daños. Por supuesto, siempre existe la posibilidad de que algún evento extraño pueda cambiarlo todo. Pero eso parece poco probable y desde que asumió el cargo, a finales de 2022, Sunak no ha sido un hombre que pueda confiar en la suerte.