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ANÁLISIS | ¿Qué hay detrás del aumento en el consumo de drogas en México?

Por Rocío Muñoz-Ledo

(CNN Español) -- El consumo de drogas en México ha aumentado de manera considerable en los últimos años, según las cifras oficiales más recientes, que revelan cómo un país históricamente productor y de tránsito pasó a ser también uno altamente consumista. El consumo interno de anfetaminas, metanfetaminas, éxtasis o estimulantes de uso médico aumentó un 218% de 2017 a 2022, según datos compartidos por el gobierno de México en 2023. De ese tamaño es el problema de salud pública que, hasta el momento, ningún gobierno en las últimas dos décadas ha logrado frenar.

“Sin dejar de ser un país que produce y de tránsito, ahora también ya es un país de consumo”, señala el Dr. José Alfredo Nateras Domínguez, doctor y maestro en Ciencias Antropológicas por la Universidad Autónoma Metropolitana de México (UAM), en entrevista con CNN.

Entre las sustancias por las que se demandó mayor tratamiento entre 2017 y 2022 están las anfetaminas, metanfetaminas, éxtasis o estimulantes de uso médico (el 46,2% de los casos), de acuerdo con el Observatorio Mexicano de Salud Mental y Adicciones 2023, que coordina la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (Conasama). Le siguieron el alcohol (24,6%) y la marihuana 13,3%.

Las autoridades mexicanas relacionan la acelerada transición de las drogas naturales hacia las sintéticas de los últimos 20 años a la “epidemia de drogas sin precedentes” que atraviesa el mundo: más de 296 millones de personas consumieron drogas en 2021, lo que supone un aumento del 23% con respecto a la década anterior, de acuerdo con el Informe Mundial sobre las Drogas 2023 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

Ante este panorama, en el que tanto las cifras locales como las internacionales coinciden en una tendencia al alza, la pregunta es: ¿qué está pasando en México para que haya cada vez más consumidores de drogas ilícitas? La respuesta es compleja, admite Nateras, y habla de una combinación de factores que van desde el negocio de la producción, la venta y la distribución de las drogas hasta las políticas de prevención que, dado el constante aumento, han fracasado en las últimas dos décadas.

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El consumo de drogas sintéticas, un negocio rentable en México

La popularidad en el uso de drogas sintéticas en México y en el mundo está estrechamente relacionada a la facilidad y el bajo costo que supone producirlas en grandes cantidades en laboratorios clandestinos durante todo el año, mientras la mayoría de las drogas tradicionales, como la marihuana, dependen de plantaciones que necesitan un clima propicio para crecer, según explica un informe de la Administración de Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos y el reporte “Precursores químicos y el comercio de drogas sintéticas en México” elaborado por Insight Crime.

Se trata de un negocio complejo y multifacético operado por poderosos cárteles del narcotráfico, cuyo objetivo final es llegar a un importante número de consumidores, explica Nateras, quien sostiene que “no se puede entender ninguna economía local o global sin el dinero del negocio ilegal de las drogas”.

Tan solo en febrero de 2024, un operativo conjunto entre miembros de la Fiscalía General de la República y la Secretaría de Marina en México desbarataron un narcolaboratorio en Sonora, estado fronterizo con Estados Unidos, donde se encontraron más de 45 toneladas de precursores, sustancias químicas destinadas a la elaboración de drogas. Las autoridades calcularon su valor en unos US$ 700 millones, “cantidad que podría triplicarse según el país de destino", indicó el gobernador de Sonora, Alfonso Durazo.

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El país de destino podría ser no solo Estados Unidos, donde las drogas sintéticas son responsables de miles de muertes por sobredosis al año. El propio México está “experimentando un aumento dramático en el consumo de drogas sintéticas, principalmente metanfetamina, aunque también fentanilo”, según el reporte de Insight Crime.

Además, dice el profesor investigador de la UAM, hay que sumar a la ecuación el bajo precio de estas drogas y su accesibilidad. Por ejemplo, el cristal – una droga de tipo anfetamínico – costaba en 2022 casi US$ 6: “El día de hoy se puede comprar cristal metanfetamina en cualquier municipio del país. Cuesta menos de 100 pesos un gramo de cristal metanfetamina y está siendo consumido por todos los estratos sociales”, dijo Gady Zabicky Sirot, comisionado nacional contra las adicciones, al presentar los hallazgos del Observatorio Mexicano de Salud Mental y Adicciones en 2023.

Los principales consumidores de drogas en México

Jóvenes de entre 18 y 34 años han consumido drogas ilegales alguna vez en su vida (14,5%), según la Encuesta Nacional de Adicciones (Encodat) para el periodo 2016-2017. Más hombres (22,8%) que mujeres (7%). ¿Qué drogas consumían? La marihuana era la más común (12,8%), seguida de la cocaína (5,2%).

Este reporte es el más reciente disponible sobre la prevalencia y los hábitos de consumo en México. El Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador decidió cancelar la Encodat, que se realizaba cada cinco años aproximadamente desde 1998, por cuestiones de presupuesto, según dijo la Conadic a medios locales.

La de 2017, última disponible, es de cuando los indicios de las drogas sintéticas eran menores a los que presenta ahora el Observatorio Mexicano de Salud Mental y Consumo de Drogas, que muestra solo los datos sobre las personas que requirieron tratamiento por consumo de drogas ilegales.

Aún así, solo en el año 2022 el Observatorio reportó que al menos 167,905 personas demandaron tratamiento tras consumir drogas; de estas, el 46,2% había usado Estimulantes de Tipo Anfetamínico (ETA), entre las que destacan las anfetaminas, metanfetaminas, éxtasis o estimulantes de uso médico.

En diciembre de 2023, la organización no gubernamental México Unido contra la Delincuencia ganó un juicio de amparo con el que buscaba que la Secretaría de Salud retome la aplicación de la Encodat. CNN está intentando contactar con la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (Conasama), antes Conadic, para solicitar sus comentarios.

En cuanto al consumo de drogas sintéticas, la Encodat encontró que el predominio de la marihuana estaba entonces por encima de la cocaína (que fue probada al menos una vez por un 3,5% de la población de 12 a 65 años), los inhalables (un 1,1%), crack (un 0,9%) y otros tipos de anfetaminas (un 0,4%).

¿Dónde se consumen principalmente? Según el Observatorio, en cuanto a drogas emergentes como fentanilo, los principales focos de consumo se encuentran en las ciudades fronterizas de Mexicali y Tijuana, Baja California; Ciudad Juárez, Chihuahua, y San Luis Río Colorado, Sonora.

¿Y las razones que los llevan a consumir? Para Nateras es difícil entender exactamente cómo se comportan los consumidores de drogas ilícitas en México, ya que la última encuesta nacional sobre el consumo generalizado se hizo hace unos siete años y solo refleja la incidencia y prevalencia.

“No tenemos prácticas de consumo, no sabemos de la historia social – al menos – de los consumidores. Simplemente es un dato, no sabemos en qué condiciones sociales consumen. Solamente sabemos su clase social, pero no las convicciones o las prácticas”, agrega el investigador.

Pero de una cosa sí está seguro: el consumo no se limita a ningún estrato social en México. “Para algunos es el exceso de pobreza, el exceso de precariedad, para otros es el exceso de riqueza”, dice Nateras. Lo que puede variar son los medios para obtener las drogas. Nateras dice que mientras los jóvenes de la clase media y alta en el país tienden a utilizar la tecnología, incluidas las aplicaciones de mensajería, los de bajos recursos recurren a los “dealers” de la calle para comprar sustancias.

Ángela García, antropóloga de la Universidad de Stanford, en California, que se dedicó varios años a escuchar los testimonios de las personas que reciben tratamiento contra las adicciones en los llamados anexos en Ciudad de México, dice a CNN que muchos de los jóvenes a los que estudió eran tanto consumidores como vendedores de drogas en sus barrios.

“Se describían a sí mismos como jóvenes ‘atrapados’ en el mundo de la droga local, pues necesitaban vender drogas no solo para consumirlas, sino también para mantener a sus familias”, explica García, que publicó recientemente “The Way That Leads Among the Lost: Life, Death, and Hope in Mexico City's”, un libro que reúne las historias que estudió en estos centros de tratamiento no gubernamentales a donde acuden principalmente jóvenes de bajos recursos en México.

García asegura que a medida que las drogas se han vuelto más accesibles en México, la adicción a ellas ha crecido acompañada de un aumento de los problemas de salud mental, especialmente entre los jóvenes.

“Estos trastornos (ansiedad, trastorno de estrés postraumático, depresión, etc.) suelen coexistir con la adicción. Mi investigación muestra que la expansión del mercado de drogas, el aumento de la adicción y los trastornos mentales coinciden con la intensificación de la violencia en torno a la guerra contra las drogas”, dice la antropóloga de la Universidad de Stanford.

¿Y las políticas de prevención?

El enfoque punitivo que rodea a las políticas de prevención en materia de drogas ilegales en México explica en buena medida el aumento en el uso de las sustancias ilegales, según Nateras.

“El gran fracaso de la política pública de drogas está en el discurso, independientemente del gobierno que se trate, todos los gobiernos han fracasado”, dice Nateras.

Para el investigador de la UAM, la clave está en repensar los programas de prevención, cuyo lema más común en México es “Dile no a las drogas”, y aplicarlos en las primeras infancias que normalmente no son todavía consumidoras, pues llevarlo con adolescentes que ya usan drogas puede tener el efecto contrario.

Además, enfatiza en la necesidad de tener estudios que vayan más allá de las cifras y el estrato social de los consumidores. “Habría que investigar, por ejemplo, a los jóvenes que no consumen drogas y están en la misma circunstancia, dónde está el asunto de que algunos sí consumen y otros no, con las mismas circunstancias, parecidas o similares, individuales y sociales”, dice Nateras.

Para el antropólogo de la UAM también es importante diferenciar los consumos problemáticos de los no problemáticos, considerando todos los factores que pueden llevar a una persona a consumir drogas, incluidos los problemas de salud mental.

Sobre si el problema podría resolverse con la despenalización de la marihuana, que de las drogas ilegales es la más común con la que comienzan los consumidores, Nateras dice que es difícil saberlo, pero que lo que sí podría ocurrir es que se visibilicen los consumidores que ya eran consumidores.

La incursión del fentanilo

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No se puede hablar del problema de las drogas en la actualidad sin hablar del fentanilo, una droga opioide que es entre 50 y 100 veces más potente que la morfina, que es otra droga opiácea común.

Aunque las autoridades revelaron que en 2023 se registraron 430 casos de atención por consumo de fentanilo (mientras que en 2022 fueron 333) no hay más detalles oficiales sobre su uso. La poca información oficial que hay disponible, hasta ahora, es que estos casos se concentraron en los estados del norte del país, como Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Sinaloa y Sonora, de acuerdo con un informe de la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (Conasama). Y también que se produce principalmente en laboratorios clandestinos a lo largo del país.

Por su parte, la DEA aseguró que los carteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación (CJNG) están en "el corazón" de la "más peligrosa y mortal crisis de drogas que Estados Unidos haya enfrentado" por el tráfico de fentanilo y anfetaminas, los símbolos del cambio de drogas de origen vegetal, como la cocaína y la heroína, a las sintéticas.

En ese país, el fentanilo es la droga más letal, con una cifra provisional de 59.019 personas muertas en 2023, 74.225 en 2022 y 70.061 en 2021, solo por efectos de esa sustancia, según la evaluación de la DEA basada en reportes de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).