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CNN Radio Argentina

“Escribí el libro en la cima de la desesperación”

Por CNN Radio Argentina

(CNN Radio Argentina)-- La escritora Ariana Harwicz habló en Libros con Ñ sobre su carrera y cómo se inspiró para la creación de su obra Matate, amor, de la Editorial Mar Dulce.

“Viví 29 años en Capital Federal, mis primeras obras fueron fallidas y esos años armaron una preescritura, cosas que hoy veo y no me reconozco. Estaba insatisfecha en cada cosa que realizaba”, contó en diálogo con Gustavo Noriega en CNN Radio.

“Me fui a vivir en Francia y mi escritura se comienza a armar en el campo francés con Matate, amor”, reseñó de esa obra.

En relación a su manera de plasmar sus obras, Harwicz señaló que “no hay nada peor para la escritura que tener una hipótesis cerrada. Trato de no colocarme nunca en una identidad cerrada del orden que fuera. En la sociedad todo te lleva a colocarte al revés, ponerte de un lado o el otro, a que todos sepan qué escribís… el editor, el lector, uno mismo… para hacer obra hay que correrse y atentarse a uno mismo”, dijo. Y agregó: “Entro a una librería y sufro, están en serie y correrse de ahí es dificilísimo”.

La épica por la que no vivo en Argentina es correrse de los lugares asignados. Cada vez que me leen es desde un lugar establecido y correrse de ahí es un trabajo. Mucha gente que piensa en ese sentido está condenada a la muerte social: cancelados, burlados, caricaturizados, llevados al exilio. La misión es sospechar de la lengua, no bajar la guardia”, añadió.

Respecto al libro, Ariana afirmó: “Lo escribí sin saber que era un libro, no fue escrito bajo ningún influjo de la época, fue antes del Mee too, lo escribí en la soledad más absoluta en el campo, nunca supe que era una novela, era la cima de la desesperación, en un estado de mucha violencia”.

“Tener mucho odio hacia el mundo, típico de la juventud, y convertirlo en literatura fue la clave. No había una pose mía, no necesitaba escribir. La escritura tiene que surgir de la necesidad, y de esa necesidad surge una obra”. Y sostuvo que “cada libro lo empiezo intentando no darme cuenta que es un libro”.