CNNEarrow-downclosecomment-02commentglobeplaylistsearchsocial-facebooksocial-googleplussocial-instagramsocial-linkedinsocial-mailsocial-moresocial-twittersocial-whatsapp-01social-whatsapptimestamptype-audiotype-gallery
LIVE BLOG Noticias Recientes

El Vaticano envía a los obispos normas contra la pederastia

Por Juan Andrés Muñoz

El Vaticano dio a conocer este lunes una carta dirigida a todas las conferencias episcopales del mundo con algunos lineamientos generales para el tratamiento de casos de abusos sexuales de menores por parte de miembros de la Iglesia.

La llamada “Carta circular” redactada por la Congregación para la Doctrina de la Fe -organismo que se ocupa dentro de la Iglesia de atender las denuncias de estos casos- estuvo acompañada de una carta de presentación firmada por su prefecto, el cardenal Joseph Levada.

La misiva contiene una amplia gama de principios e indicaciones que buscan uniformar el comportamiento de las autoridades eclesiásticas frente a los casos de pederastia.

Según el Vaticano, se debe priorizar la atención de las víctimas, los programas de prevención, la formación continua de los seminaristas y del clero en general, la cooperación con las autoridades civiles y la puesta en práctica cuidadosa de las normas canónicas.

«El abuso sexual de menores no es sólo un delito canónico, sino también un crimen perseguido por la autoridad civil. Si bien las relaciones con la autoridad civil difieran en los diversos países, es importante cooperar en el ámbito de las respectivas competencias», dice el documento.

Esos principios, adaptados a las circunstancias de cada nación, deberán estar contenidos en las “Líneas guía” para el tratamiento de los casos de abusos sexuales que cada conferencia episcopal deberá redactar y enviar al Vaticano antes de mayo de 2012.

publicidad

La carta destaca dos preocupaciones: el hecho de impulsar a las conferencias episcopales a enfrentar rápida y eficazmente el problema, con indicaciones claras, según las situaciones locales, incluso en cuanto a la relación con las autoridades civiles, y en segundo lugar, respetar las competencias de los obispos diocesanos y de los superiores de órdenes religiosas.