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Salud

¿Hay personas buenas y malas?

Por Juan Andrés Muñoz

La forma en la que nos comportamos no es sólo cuestión de voluntad ni se debe a una idea nuclear y abstracta de bien y mal dentro de nosotros. Los investigadores afirman que los factores ambientales son cruciales para determinar el comportamiento, frecuentemente en formas de las que no nos percatamos.

El carácter de una persona está en un flujo constante, según explican los científicos David DeSteno y Piercarlo Valdelsolo en un nuevo libro llamado Out of Character y reseñado por la revista Scientific American.

Por ejemplo, hay investigaciones que han descubierto que si usas una pulsera, eres propenso a discriminar a gente que usa una de color distinto. Y si estás moviendo tu pie al ritmo de la música, eres más propenso a ayudar a una persona que también lo hace.

Los científicos explican que no hay algo como bueno y malo, sino que se trata de la búsqueda de recompensas a corto y largo plazo. Quizás pidas dinero prestado y no lo regreses (‘malo’), o prestes más dinero del que tienes y sientas el impacto negativo de esa forma (‘bueno’). Es importante tener un equilibrio de estrategias.

El carácter no es algo que se pueda aprender, pero las habilidades sí “porque a final de cuentas, no se trata de que seas una persona buena en general, sino que eres una persona buena en cierto momento”, dijo DeSteno a Scientific American.

Claro que mucha gente cede ante tentaciones a corto plazo y rechaza otras por varias razones.

Respecto a la gente que suele ser catalogada como ‘mala’ por eludir la honestidad, psicólogos en la Universidad de California han investigado formas de detectar un engaño y publicaron sus hallazgos en el Diario Estadounidense de Psiquiatría Forense. El profesor R. Edward Geiselman ofrece algunos consejos para identificar a una persona que miente:

  • Cuando se le plantea una pregunta, la gente que engaña busca decir lo menos posible. Geiselman pensó en un principio que contarían una historia complicada, pero la mayoría sólo daba información básica. Los estudios con universitarios y prisioneros muestran esto.
  • Aunque la gente que engaña no dice mucho, suelen dar explicaciones espontáneas de lo poco que dicen, sin que se les estimule para que lo hagan.
  • Suelen repetir preguntas antes de responderlas, quizás para darse tiempo de preparar una respuesta.
  • Suelen monitorear la reacción de su receptor ante lo que están diciendo. “Intentan leerte para ver si te crees su historia”, dice Geiselman.

Finalmente, Paul Slovic, reconocido por su investigación en la toma de decisiones y juicio, nos pide pensar de nuevo en nuestra visión sobre las intervenciones en países en conflicto, como Libia, a través de los ojos de la psicología. En un artículo que publicó en el Ottawa Citizen, habla de «entumecimiento psíquico», un concepto que explica qué pasa cuando perdemos la compasión por la gente que muere en un evento.

Las investigaciones muestran que cuando hay más de una víctima, la conexión emocional se reduce. Extrañamente, damos un alto valor a las vidas individuales, pero cambiamos de canal cuando hay noticias donde aparecen muchas víctimas.

Sin embargo existe una forma para superar este entumecimiento: señalar al malo de la historia. Los estudios han mostrado que “la gente es más punitiva cuando identifican a quien hace el mal que cuando no saben quién lo hizo”, así que si señalas a un líder como malo, el público será más propenso a condenar sus acciones. Al parecer, se necesita un villano para que a la gente le importe.